Joaquim Bosch, Número 73, Opinión
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Tuits desde el juzgado

Por Joaquim Bosch 

@JoaquimBoschGra

España es el único Estado europeo en el que se castiga con prisión contar chistes. Por otro lado, igual que hay hombres que creen que las mujeres que leen son peligrosas, también tenemos un Gobierno que con la Ley de Seguridad Ciudadana considera que las personas que critican, reivindican y protestan son un enemigo inquietante. Son malos tiempos para las libertades. Pero, en palabras de Clara Campoamor, la libertad se aprende ejerciéndola. Y, como sabía Orwell, la libertad consiste sobre todo en poder decir lo que algunos no quieren oír.

Estos son tiempos difíciles para la independencia judicial, ante tantas interferencias del poder político. Pero denunciar esas situaciones es una condición necesaria para evitar más ataques contra la separación de poderes.

Aprovecho para reflexionar sobre el caso del Youtuber que iba besando chicas sin su consentimiento y atentando contra su dignidad personal y contra su libertad sexual. Todavía hay un machismo estructural muy implantado en nuestra sociedad.

La verdad es que llama la atención el contraste entre las condenas de prisión que le pueden caer a cualquier tuitero por un chiste poco relevante que a menudo leen cuatro personas y las penas tan suaves que hay previstas en las leyes para los corruptos.

Es preciso reflexionar sobre los últimos intentos de censura al humor, en este caso a los carnavales, tanto en Las Palmas como en La Coruña. Creo que no hace falta recordar que Franco prohibió las fiestas de carnaval y sabía muy bien por qué lo hacía. Espero que no volvamos a esas situaciones, pero algunas actuaciones van en esa línea.

La Ley de Seguridad Ciudadana es una normativa que suele defenderse con argumentaciones tramposas. Por ejemplo, se dice que no se puede permitir que haya manifestaciones violentas ante el Congreso y el Senado. Pero eso ya lo castiga el Código Penal. Lo que prohíbe la Ley Mordaza son las manifestaciones pacíficas. Y por una razón esencial: para evitar la foto de miles de personas manifestándose sin violencia ante el Parlamento, como ocurre en la generalidad de los países democráticos.

Es todo un signo de los tiempos: las normas jurídicas han buscado ser un instrumento de civilización y convivencia frente a la barbarie. Pero últimamente están perdiendo su contenido de justicia y más bien están sirviendo para legitimar pérdidas de derechos y libertades. Y eso deslegitima el derecho. Porque también fueron legales la esclavitud, el apartheid o las normas que llevaron al holocausto.

Ya puestos a leer a Fromm y El miedo a la libertad los insolidarios también podrían mirar El arte de amar. A veces me gusta citarlo cuando oficio bodas. Todos apostaríamos así por una sociedad más justa, equilibrada y constructiva, en la que no haría falta reprimir los derechos y libertades de los demás.

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1 Kommentare

  1. ANGEL B. G. dicen

    Efectivamente, el miedo al humor se intenta imponer por ley, ese humor que nos puede ridiculizar por actitudes imperialistas, del viejo imperio sacro santo, que no permite el humor por el humor, venga de donde venga. Dentro de poco será delictivo reírse de personajes bíblicos, de situaciones totalmente ficticias, a todas luces increíbles, de no creíbles claro está, intentando volver a situaciones de bajo medioevo, pero en pleno siglo XXI, y con la tele pública totalmente manipulada para influenciar, hace poco hemos oído a un dirigente de la TV pública que los españoles fueron a América a “evangelizar” no a masacrar a culturas, en fin, creo que debemos hacerles ver a esos poderes que no estamos solos y que nos gusta la liberta, el humor y no van a doblegarnos. Viva el humor, vivan los chistes, y abajo los medievalistas que viven escondidos en los juzgados y en el gobierno actual.

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