Número 72, Opinión, Rosa Palo
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Señoras regular

Por Rosa Palo

@Ebaezan

Leo que a Campos madre le quitan Qué Tiempo Tan Feliz y pienso en qué va a ver mi suegra los fines de semana. Pienso también en qué van a ver su amiga, la peluquera de su barrio y la mujer de su médico. Porque hay señoras que sólo gustan a las señoras, como María Teresa Campos (aunque también le guste a Bigote Arrocet, presuntamente), igual que hay mujeres que sólo nos gustan a las mujeres, como Tilda Swinton, Isabelle Huppert o Gillian Anderson (no, Lena Dunham no le gusta a nadie, ni a hombres ni a mujeres ni a viceversa, aunque nos chifle Girls).

María Teresa gusta a las señoras bien, señoras fetén, que dicen Las Bistecs, y a las señoras mal, señoras fatal, que también dicen Las Bistecs. Las señoras bien son las que nacen morenas y acaban rubias debido a una gradual mutación que comienza a producirse en el momento en que las pretende un niño bien que atiende al nombre de Gonzalo, Borja o Luis Mari. Las señoras bien despiden a las chachas con la misma rapidez que Chenoa a sus novios, toman el café aguado en taza de porcelana y les gusta Bertín Osborne nivel tatuarse su cara en la nalga izquierda, si es que las señoras bien se tatuasen, que no es el caso. Al principio, las señoras bien le tenían un poco de rabia a María Teresa porque era una advenediza, una desclasada con ínfulas. Pero en el momento en que María Teresa aprendió a encargar las cigalitas cocidas en El Corte Inglés, a beber agua en vasos de Valentí y a hablar del oriente de las perlas, la reconocieron como propia. En cambio, las señoras mal, las que se tiñen en casa de color violín, salen a comprar con el carrito, toman el café en vaso de Duralex y le regalan a sus hijos un bote de la colonia de Antonio Banderas por Navidad, siempre han admirado a María Teresa por sus zapatos, por sus estampados atrevidos y por pasar del acento malagueño al castellano sin despeinarse.

A las señoras bien y a las señoras mal les gusta QTTF porque se saben las canciones que cantan los Supersingles, porque les hablan de cosas que conocen, porque en algún sitio tendrán que actuar Kiko Rivera y Manu Tenorio, porque les gusta ver lo revenío que está Mariñas y porque les chiflan los piquitos que se dan Teresa y Bigote. Las señoras ven a María Teresa y a sus viejas glorias recauchutadas a las que sacan de Prados Soleados para intervenir en el programa con la misma nostalgia que nosotros nos quedamos pegados a Ochéntame otra vez viendo a Las Vulpes cantar Me gusta ser una zorra. QTTF es un programa de servicio social: si a los ancianos con Alzheimer les ponen imágenes de la liga de fútbol de los años cuarenta para que ejerciten la memoria, QTTF ayuda a las señoras a recitar del tirón la lista de amantes y maridos de Sara Montiel.

Pero Vasile se ha hartado del olor a geriátrico y se ha cargado la memoria de medio país. Y es un error, que a las señoras bien y a las señoras mal siempre hay que escucharlas: por algo saben colarse en la carnicería diciendo que sólo quieren cuarto y mitad de magra, por algo no se olvidan nunca de los cumpleaños de los nietos y por algo sabían lo del Rey y Marta Gayá (y lo del Rey y Bárbara ídem, y lo del Rey y…) antes de que llegaran hordas de periodistas imberbes a darles clases de Historia de España. A ellas y a nosotras. A las señoras regular, señoras bipolar.

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1 Kommentare

  1. Maribel dicen

    Soberbio. Qué derroche de lírica! Magnifico escrito. Felicidades.

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