Número 72, Opinión, Víctor Villar
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La tercera vía silenciosa

Por Víctor Villar. Viernes, 17 de marzo de 2017

Víctor Villar

El panorama político de este país en los últimos tiempos oscila entre el ruido de populismos de izquierdas y de derechas, la “nueva política” como marca de moda y la oxidada maquinaria de partidos inspirados en el  siglo XIX, aferrados a la dicotomía del exclusivismo obrerista, o apóstoles de un liberalismo importado del mundo anglosajón y descendiente de la moral protestante.

Frente a este tumulto ideológico,  desde hace algún tiempo hay una tercera vía que viene trabajando desde hace algunos años en silencio, desde lo local, lo descentralizado, lo cercano. Una tercera vía que tiene como señas de identidad las siguientes:

En primer lugar, reclama lo cercano frente a la macropolítica. Se trata de partidos pequeños que nos dedicamos a atender a nuestro entorno inmediato, dando valor a aquello que, según su definición etimológica, debe ser la utilidad básica de la política, la organización de la polis y el bienestar de sus gentes. Esto es lo que realmente evitará el desapego de la ciudadanía con la política, al ver la primera que la segunda trata temas que les son cercanos.

El segundo rasgo característico de esta tercera vía es la defensa de las diferencias de cada comunidad o nacionalidad, no necesariamente por una cuestión puramente nacionalista, sino por respeto a las costumbres de cada zona. Su base económica, sociológica, su historia, su situación geográfica de incluso su clima o gastronomía. Se trata de saber para quién se hace política y su circunstancia. Además, todo esto se hace con una independencia organizativa que no tienen los grandes partidos con vocación estatal, no tienen las ataduras de estos, ni a la hora de hacer oposición, ni a la hora de gobernar en su territorio.

Estos partidos nos debemos a la gente que nos ha votado, gente que está muy cerca de nosotros y nosotras y por lo tanto no nos será tan fácil crear un discurso artificial que se pueda incumplir con facilidad. No nos será tan fácil hacer ilusionismo político, creando candidatos y discursos como una persona famosa que crea un personaje de cara al público, fabricando un guión político.

El tercer rasgo característico de esta tercera vía, en la mayoría de los casos, en su carácter social. Estos partidos, como hemos dicho, estamos cerca de la gente a la que representamos y en consecuencia, aunque nos preocupe también el tejido industrial de nuestra tierra, más nos preocupa la situación de las personas que viven en ella. Esto es así porque vemos los problemas de sus vecinos y vecinas.

Como persona con discapacidad me interesa detenerme en este tercer punto. Por ejemplo, aunque es el PSOE el creador de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de Dependencia, (popularmente Ley de Dependencia), eso nunca lo negaré, son los partidos pequeños como Compromís quienes han luchado por su aplicación.

Otro caso es la sensibilidad de el PCAS (Partido Castellano) con los problemas de las personas con discapacidad, sumando las reclamaciones de nuestro colectivo a nuestras propuestas de forma natural y no forzada y sin necesidad de estructuras organizativas especiales como Grupos Sectoriales.

Esto, a nivel general, se debe también –al margen de a la cercanía física de la ciudadanía citada anteriormente–, a que las instituciones a las que estos partidos tenemos acceso son sobre todo los organismos municipales y autonómicos. Son estas instituciones las que tienen las competencias para gestionar y legislar sobre las políticas sociales y de salud, (artículo 143 de la Constitución Española). De hecho, la Ley de Dependencia se financiaba en un 50% por las comunidades autónomas y los municipios y gestionado totalmente por estas instituciones. Por esos motivos, el carácter social de estos partidos es superior.

En el caso concreto de Compromís esto se debe también a la fuerza de la Plataforma de Apoyo a la Dependencia en la Comunidad Autónoma de Valencia, con la que tiene muy buenas relaciones. En el caso del PCAS, esto se debe a la gran presencia de la discapacidad y la dependencia en Castilla, con la otra Plataforma de Apoyo a la Dependencia en Castilla-La Mancha y sobre todo al gran movimiento asociativo que hay en ciudades como Burgos, amén del envejecimiento de la comunidad de Castilla y León.

Por último, un cuarto rasgo de esta tercera vía es nuestra aspiración federalista y europeísta. Lejos de ser partidos localistas, sabemos que debemos unirnos a estos niveles.

A nivel federal nuestra colaboración es continúa, impulsando propuestas parlamentarias en lo relativo a competencias estatales. Esto crea un auténtico sentimiento federalista, ya que cada cual venimos de nuestra realidad y nos unimos en las políticas comunes.

A nivel europeo esta colaboración se plasma en una coalición, la coalición Primavera Europea, dónde participamos, entre otros, partidos como Compromís, el PCAS, La Chunta Aragonesista o Somos Andaluces. Construyendo así la Europa de las personas, la Europa de los Pueblos.

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