Arte, Sandra Llopis
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Horas contadas

Las fallas valencianas, obras de arte reconocidas como patrimonio de la humanidad.

Por Sandra Llopis. Sábado, 18 de marzo de 2017

       Arte

La arquitectura efímera es la que está pensada para un momento puntual, para no perdurar en el tiempo, y de la que habitualmente sólo quedan documentos gráficos. En la antigüedad, los monumentos de carácter efímero se construían para grandes eventos, como la entrada de Reyes en las ciudades. La temporalidad de este tipo de construcciones permite a los arquitectos y diseñadores jugar y experimentar de una manera diferente y mucho más libre con los espacios y las formas, obteniendo verdaderas obras maestras.

Y es este el caso de las fallas, que cumplen los requisitos de temporalidad y a la vez son verdaderas obras de arquitectura con estructuras complejas en las que se reparte el peso de forma cuidadosa. El fuego es el encargado en este caso de hacer desaparecer las obras, que se consumen con las llamas de la noche de San José.

Las estructuras organizativas de las fallas permanecen inmutables desde hace más de 50 años, paradójicamente. Es una fiesta consolidada y en constante expansión, en contraposición al concepto “efímero”. Este concepto, por tanto, se aplica por la caducidad de las obras, condenadas a morir pasto de las llamas.

En origen, las fallas eran trastos viejos que se quemaban para celebrar el cambio de estación, de manera que quemaban lo que se dejaba atrás para dar paso a la vida que traía la primavera. El concepto “monumento” empezó a utilizarse a finales del siglo  XIX y principios del XX, ya que históricamente las fallas eran una manifestación de arte popular, y por ende, arte efímero. A partir de los años 30 se consolida la falla artística, piramidal, barroca, monumentalista y con grandes remates pensados para llamar la atención de los turistas, tal como se conciben hoy en día. Consolidar la fiesta fallera significaba sentar las bases del monumento como tal, pero no fue fácil al tratarse de un producto perecedero, fruto de la imaginación creadora del artista, combinada además con la actualidad del momento.

Hasta 1891 las fallas se quemaban la víspera de San José y su interés era más popular, pero también más político y a la par, más artístico. Los monumentos se realizaban en madera, cartón, cera y tela, pero a partir de los años 50 se empieza a usar el modelado íntegro en cartón. Se consolida también en ese momento la tradición del “ninot indultat” (esto es, el ninot que se salva del fuego), y con él, la plasmación de la identidad valenciana, aunque el ninot indultat ya había nacido de manera espontánea a finales del XIX. Y surgió por la necesidad de dignificar la faceta artística del monumento. Es por ello que se salvan de las llamas los ninots con mayor calidad artística y que además representan algo típico de Valencia o sus costumbres, de la identidad valenciana.

Son los llamados “tipos regionales”, que pasaron a integrar el entonces Museo del Folklore Valenciano (hoy en día, el Museo Fallero), nombre que evidencia el carácter de las piezas que en el mismo se custodiaban. Esta necesidad podemos intuir que surge justamente del propio carácter efímero de los monumentos. Ya que si se queman y desaparecen, pueden caer en el olvido, pero si se conserva una pequeña parte, el ingenio y la belleza que representan quedarán patentes en la memoria colectiva del pueblo valenciano, testimonios gráficos aparte.

Un caso especial de voluntad estética y artística, que refuerza el carácter arquitectónico de los monumentos, es el de las fallas del Ayuntamiento de Valencia. Fuera de concurso y con una marcada voluntad monumentalista y de alabanza al arte, en la Plaza del Ayuntamiento se han podido ver desde una espectacular Victoria de Samotracia de dimensiones espectaculares a una fallera de gesto delicado con un ángel custodio, pasando por un Gulliver de casi 22 metros o al Tirant lo Blanch, entre otros. La exaltación del arte en los remates centrales es una seña de identidad de los monumentos municipales, acompañados además por escenas satíricas y costumbristas a sus pies.

El trabajo de los artistas falleros, arquitectos de conjuntos de enorme complejidad, suele hacerse más difícil aún al disponer de un espacio limitado en los talleres que no se corresponde con el espacio real que tendrán en el momento de la plantà en las calles y plazas. Es por ello que los remates se construyen a menudo en varias piezas que deben encajar de forma perfecta en el momento de llenar el espacio que les espera. Sin duda, los artistas falleros son verdaderos ingenieros.

Con la llegada del nuevo milenio, el canon estético se ha diversificado y las fallas buscan novedades y alternativas, aún minoritarias, pero que pueden verse en las llamadas Fallas I+E. Sin embargo, algunos artistas piden prudencia, ya que dichas novedades no deben eclipsar el sentido último y principal de sátira, eje del monumento. Cualquier persona que visite una falla debe seguir entendiendo sus escenas. Aún así, algunas de estas fallas innovadores pretenden ir más allá de esta concepción clásica basada en escenas, proponiendo conceptos diferentes. Y una apuesta interesante en este sentido es la Ekklessía que el artista David Moreno y el arquitecto Miguel Arrais plantaron en la Falla Nou Campanar el 2015, como una reivindicación de la crítica originaria, difuminada hoy en día. O también Somnis de pes, la elefanta de los deseos de Falla Castielfabib, monumento infantil del 2015, completamente realizada en cartón y con plena participación de los falleros y visitantes, que podían depositar papelitos con sus deseos en el interior de la estructura de la elefanta para que se quemasen la noche de San José.

Como hemos señalado, las fallas son verdaderas obras de ingeniería que tienen las horas contadas. El fuego las devora para que ciclo empiece de nuevo y el arte efímero sea, a la vez, continuo y eterno. Es el ritual del fuego, que se convierte en arte consolidado.

La arquitectura efímera del mundo fallero no es otra cosa, pues, que quemar el hoy de la falla para construir un mañana nuevo.

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SANDRA LLOPIS

@San_writter

 

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