Francisco Saura, Humor Gráfico, Iñaki y Frenchy, Número 73, Opinión
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Él

Por Francisco Saura / Viñeta: Iñaki y Frenchy. Viernes, 31 de marzo de 2017

@pacosaura2

El golpe de Estado en Turquía es “como un regalo de Dios que permitirá limpiar el ejército”.

Entre tanta limpieza no debemos olvidar los regalos de Dios que permitirán “limpiar, fijar y dar esplendor” en nuestra hermosa patria dormida a orillas del Mediterráneo occidental. Tales son nuestras obligaciones como gobernantes elegidos por el pueblo soberano.

A favor.

El Mar Menor será limpiado a pesar de sus aguas aptas para el baño y su turbidez que solo es una molestia visual, algo así como no echarle a los arroces el colorante alimentario. Sigue igual de bueno pero no atrae. A cambio, tenemos melones de Torre Pacheco deliciosos, nada que ver con aquellos regados con aguas del trasvase, algún cauce de las escorrentías debería llamarse riachuelo y no rambla, se cultivan 20.000 hectáreas no contabilizadas y algunos agricultores piden ser funcionarios si se les expropia las tierras para descontaminar la albufera.

A favor.

Se desempolvarán las pancartas con la leyenda “Agua para todos”, que ya se echaban de menos en las fachadas de los ayuntamientos, algunas consejerías y palacios de deporte. Ya se sabe que las desalobradoras son obra del demonio castellanomachego que se opone a desecar el Tajo para que nosotros podamos regar las alcachofas. Una pena que ÉL ya no pueda ejercer su poder a lo Antiguo Testamento para defender a su segundo pueblo elegido. Ya ven, eso no ocurre en Israel, donde Yahvé menosprecia a la ONU permitiendo que ocupe las fuentes de donde brota el agua dulce. ¡Ah, si pudiéramos reducir a ceniza los muros de Sacedón y Buendía y convertir a sus habitantes en estatuas de sal!

A favor.

Tanta corrupción es otro regalo de Dios, y no lo hubiera permitido si no nos hubiera elegido para erradicarlo.

“El Señor dijo: Baja en seguida, porque tu pueblo, ese que hiciste salir del baño del Mar Menor, se ha pervertido” (Éxodo 32:7. Apócrifo).

Bajó navegando por los canales de Francia, descansó en Beziers admirando la cuajada de estrellas antes de cruzar los Pirineos, se horrorizó contemplando el cauce del Ebro en Amposta y ya, en la cima de Carrascoy tronó girando como una peonza:

“Habéis hecho un becerro de oro con el tesoro que repartí y ahora la Fiscalía raspa sus astas buscando engaño donde solo había bondad con mi pueblo. Merecéis la muerte. Que suenen las trompetas de Jericó y en polvo se conviertan los sillares que protegen la ciudad de la justicia!”

Se postraron ciudades, villas y pueblos del Campo de Cartagena y Mar Menor, de los valles del Segura y del Guadelentín, de las tierras altas, de las planicies manchegas, y desde un cielo azul sólido y eterno, contempló su aeropuerto, y a lo lejos, a la derecha e izquierda del Cabezo Gordo el resplandor del plástico y los verdes y azules de nuestros mares, y aquellas soledades donde debería haber palmeras, estanques, búnkeres de arena, verdes laderas, piscinas, chalets, colmenas de edificios y hoteles, y lloró amargamente. Lanzó las tablas de los diez mandamientos del neoliberalismo sobre valles y campos y la pista del aeropuerto se resquebrajó, y ejércitos de mosquitos ocuparon los cañaverales y las salinas antes de cebarse sobre las playas del Mar Menor.

A favor.

Dijo Dios entonces: “solo a mí debéis adorar. No creed que el de al lado es vuestro amigo, ni que en el bolsillo de vuestro vecino habita la solidaridad. Allí donde deba haber campos de golf los habrá; allí donde crezca el melón con agua subterránea, crecerá; allí donde un juez deba rendir pleitesía, lo hará; allí donde el agua deba ser turbia, lo será; cuidad vuestros dos metros cuadrados del Mar Menor porque de Bruselas nada sacaréis y de las arcas de la Comunidad Autónoma solo telarañas”.

A favor.

Dios puso nombre a todos los animales, y los hombres muchos nombres a un mismo Dios: Jehová, Al-lah, el Señor, Al Jálik, Adonai, ÉL… Y siempre será verdad, porque entonces no lo sería, que ÉL siempre estará a nuestro lado y que el Aar no es un río del inframundo sino del cielo, y desde allí nos contempla con indulgencia si nos desviamos de la línea recta marcada con su voz para luego volver a retomarla. Lo cierto es que ser ÉL y haber expandido su mente más allá de la Puerta de Tannhäuser antes de marchar a reinar en su verde retiro alsaciano no es tarea fácil y que complazca. Pero peor aún lo es la soledad y el desorden en la que vivimos desde su partida. Tal vez por eso, y solo por eso, debamos abrir una petición en Change solicitando si no su retorno sí su sermón semanal y su esporádica ira pantocrática.

ÉL es como un regalo de Dios que permitirá limpiar el Mar Menor lavando nuestros pecados en sus plácidas aguas.

A favor.

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IÑAKI Y FRENCHY

@inakiyfrenchy76

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