Cine, Marc Escafi
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Crónica de un juguete roto

Por Marc Escafi. Viernes, 17 de marzo de 2017

      Cine

“¿Qué fue de Baby Jane?” (dirigida por Robert Aldrich) es una película tan inquietante, tan tormentosa e incluso tan terrorífica que solo puede nacer de un vínculo emocional familiar, el de dos hermanas que se odian tanto como se necesitan, que desean la muerte de la otra tanto como su compañía. La historia se desarrolla en el 62, en una finca de clase alta en Hollywood, y nos presenta la vida de Baby Jane Hudson (Bette Davis) una exestrella infantil del espectáculo que ahora es una mujer de unos 50 años psicópata, alcohólica y arruinada y la de su hermana Blanche (Joan Crawford), exactriz de éxito durante los años 30, adinerada y accidentalmente parapléjica. La película, claustrofóbica y tétrica, muestra la decadencia de las relaciones humanas, la relación de dos hermanas que en diferentes etapas de su vida han sentido envidia la una de la otra, y que ahora que ambas están acabadas se ven inevitablemente condenadas a acompañar a la otra durante el resto de sus vidas.

Una relación de odio y de conveniencia en la que ambas son una carga. Pocas veces una cara significa tanto. El rostro de Baby Jane es un claro retrato del desequilibrio, el odio y la angustia que la acompañan y que recaen, consecuentemente, en su hermana Blanche. Pero ¿son siempre las víctimas tan víctimas y los culpables tan culpables? Ésta es la cuestión que se plantea en este terrorífico drama que huye de cualquier valor de hermandad. Evidentemente Baby Jane es una desequilibrada que tortura a su hermana, pero ¿no es Blanche un personaje también turbio? Una víctima que se regodea en su miseria, que es sumisa y condescendiente con su hermana y tormento; las dos caras de la victimología. Unas actuaciones impresionantes de la mano de las dos estrellas hollywoodienses que jamás habían trabajado juntas, ya que sus egos no cabían en la misma pantalla, acompañadas de varios actores que, aunque acertados, no son más que un marco en el que Bette y Joan apoyan sus interpretaciones.

Un film lleno de contrastes de luz y de sombras sobre saturadas, de planos bajos y de planos detalle que no hacen otra cosa que mostrar la decadencia física que estaban viviendo ambas actrices pero que para el caso son más que acertados. Un desarrollo completamente atípico, personajes odiosos que alejan cualquier sentimiento de empatía o compasión por parte del espectador y sobre todo un sorprendente e inesperado final. Puede que los autores jamás lo reconozcan, pero claramente Muertos de Risa o Misery son un claro homenaje a ¿Qué fue de Baby Jane?, ya que sin esta obra maestra que concibió un nuevo esquema para el género de terror jamás se hubieran producido. Una básico del cine clásico con una lección muy clara: no es que el pasado siempre vuelva, sino que el pasado jamás se fue.

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Marc Escafi

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