Humor Gráfico, L'Avi, Lidia Sanchis, Número 72, Opinión
Comentarios 2

Cosecharás lo que siembres

Por Lidia Sanchis / Ilustración: L’Avi. Viernes, 17 de marzo de 2017

@lidia_sanchis

Quería hablarles de esa luz amarilla de marzo que baña las calles de Valencia en Fallas, una estela luminosa que envuelve los callejones de la ciudad vieja y les da un tono dorado, como de vainilla; un resplandor ambarino que nos hace creer que todo es aún posible.

Quería decirles que en los momentos de pesadumbre uno puede asirse al recuerdo de esa luminiscencia anaranjada que, estoy segura, en algún momento a todos nos atravesó como un rayo y nos hizo imaginar un mundo mejor, un mundo de amarillo brillante.

Pero hay una niña iraquí de 4 años que vio cómo quemaban viva a su tía y cómo se partía el barco en el que huía y todos morían en el Egeo. Una niña que escapaba de la violencia del Daesh y cuya historia llega hasta mis oídos y mi corazón en la voz de Andrés Conde, director general de Save the Children en España. Entrevistan a Conde en la Cadena Ser porque está de ruta por Serbia recogiendo historias de refugiados en esta Europa viejísima donde también se levantan muros y vallas, como la que ha comenzado a construir el Gobierno de Hungría para impedir la entrada de emigrantes. Por eso Conde está allí. Por eso nos hace saber la terrible historia de la pequeña iraquí y de otros niños abandonados, que son como diminutos diamantes de luz negra, minúsculos destellos de vida que, probablemente, pronto se apagarán aunque su estela oscurecida quedará flotando en el aire para que no les olvidemos; chiquillos que arrastrarán su culpa durante el devenir de la vida como quien empuja una maleta en un aeropuerto desolado. ¿Culpa por qué? Quizá por no haber muerto, quizá por haber sobrevivido.

Escucho la entrevista al representante de Save the Children y pienso en ladrillos con los que se levantan los muros, colocados uno encima de otro, pero, en este caso, extrañamente, la barrera va creciendo hacia abajo, hacia el infierno. Estos muros son un fracaso, nuestro fracaso como sociedad pero también individualmente, cerrados como tenemos los ojos y el corazón al dolor que nos envuelve. Creemos que si apretamos bien los párpados, muy fuerte, estaremos a salvo. Pero no. Los monstruos seguirán habitando todas las regiones donde haya un hombre malvado. “El cierre de la frontera y la construcción de vallas han disuadido a algunos, pero la situación en sus países de origen es tal que prefieren arriesgarse. Lo que sucede ahora es que su viaje es más peligroso y mucho más caro. Las mafias se están aprovechando de la desesperación de los refugiados y les cobran entre siete mil y diez mil euros por persona para poder llegar a Serbia. Los llevan por zonas a las que es complicado que lleguen policías o soldados debido a su naturaleza geográfica. Tienen práctica en este sentido porque las mafias que ahora trafican con los refugiados antes de esta crisis se dedicaban a la trata, por eso están acostumbrados a burlar la vigilancia”, dice la voz de Andrés Conde en la radio. Serbia, Hungría, no una república bananera, no un país recién nacido.

Cuando el peso de esas historias de chiquillos refugiados se hace insoportable cambio de emisora y busco consuelo en la música. Lou Reed me cuenta su ‘perfect day’ con esa voz inconfundible. Y pienso que yo también tengo el recuerdo de un día perfecto, un domingo de Fallas, en la plaza del Ayuntamiento, el jersey hecho un ovillo, los brazos desnudos y los rayos de sol bañando jóvenes cuerpos como el mío, aligerados de ropa, livianos de pena, porque en pocas horas todo aquello arderá como en un aquelarre purificador y bailaremos alrededor de la hoguera anunciando la llegada de la primavera, una estación infinita que nos va a atravesar como un rayo incandescente. Pero Reed no deja de repetir “You’re going to reap just what you sow, You’re going to reap just what you sow, You’re going to reap just what you sow, You’re going to reap just what you sow…”.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

L'Avi

@AviNinotaire

2 Kommentare

  1. Lidia Sanchis dicen

    Me sumo a tu deseo: ojalá fuera una novela. Tanta tristeza pero nosotras seguiremos. Siempre seguiremos. Un abrazo, Aurora.

  2. aurora dicen

    Y es que a veces hay que desconectar
    Para volver a empezar.el tema de los refugiados
    Es tan triste y doloroso
    Que afecta a la conciencia y moral
    De todas las personas con sentimientos
    Muy bueno tu articulo
    Ojala este articulo
    Fuese una novela
    Pero desgraciadamente
    Es una realidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *