Humor Gráfico, L'Avi, Lidia Sanchis, Número 71, Opinión
Comentarios 2

Bimba y todas las mujeres

Por Lidia Sanchis / Ilustración: L’Avi. Viernes, 3 de marzo de 2017

@lidia_sanchis

Cuenta hasta diez, hasta cien, hasta mil antes de decir algo de lo que te puedas arrepentir. Ya voy por mil millones y aún no se me ha pasado la indignación. He esperado todo este tiempo para poder expresar con un poco de calma, si es que ello es posible, el dolor que me produjeron ciertas actitudes y comentarios que llenaron las redes sociales –ese gran estercolero– después de la muerte de Bimba Bosé. En las Danzas macabras medievales, la Muerte bailaba alrededor de una tumba para señalar que todo lo mundano se extingue, también las vidas, sean estas de labrador o de rey. Pero no es del todo cierto que la muerte iguale con su guadaña. No hay más que reflexionar sobre cuál es el tratamiento informativo, signifique eso lo que signifique, que se ha dado a la muerte de la nieta de Lucía Bosé y a la de cualquier otro famoso, pongamos una folclórica; pongamos la más grande. El cáncer de Bimba y el de ella. La muerte de Bimba y la de ella. Los insultos a la familia de Bimba y el funeral casi de Estado de ella. Nada ha igualado la muerte excepto la pena de quienes las quisieron. La misma pena que sienten los hijos, hermanos y padres de las tres, trescientas, tres mil mujeres asesinadas en menos de 24 horas;  acuchilladas en un minuto; estranguladas en un segundo. Dicen que llevamos el destino pegado desde el momento de nacer, como una sombra que nos sigue los pasos de cerca y que, de pronto, nos alcanza. Pero para demasiadas mujeres esa estrella no es más que una mala estrella; no es otro que la muerte violenta. Porque son mujeres. Porque paren hijos a quienes hombres depravados, fríos asesinos, despiadadas alimañas quieren también envenenar el futuro. Muchachas insultadas por ser distintas, vilipendiadas, incluso en el momento del fin, por ser mujeres libres. Jóvenes y viejas asesinadas por ser mujeres. Quizá deberían dejarse de campañas inútiles, de mensajes vacíos, de golpes en el pecho. No veo cómo se puede concienciar con determinados eslóganes que parecen más una ocurrencia de políticos bisoños que un verdadero impulso para cambiar las cosas. La realidad no cambia variando el nombre de lo que se nombra. Tampoco parece muy efectivo el consejo de llamar al 016, el teléfono contra el maltrato, cada vez que una mujer es asesinada. Seamos serios: es el del dinero el único lenguaje que se puede utilizar para combatir esa lacra.  Que el gobierno de Mariano Rajoy, el de Ximo Puig y el de Cristina Cifuentes  traten los asesinatos de mujeres como un auténtico problema de Estado y pongan el dinero necesario para vencer a los asesinos. De momento, me indigna cada muerte, me producen una tristeza infinita esos niños huérfanos. Me asquea el menosprecio con el que nos envuelven los poderes fácticos por ser mujeres. Ni a Bimba la hubieran despreciado así si hubiera sido hombre, ni la sociedad soportaría tanta violencia si los muertos fueran ellos. Ibsen dijo que la sociedad es masculina, y hasta que no entre en ella la mujer, no será humana. Pues no lo es. Y quién sabe si un día lo será.

Y mientras tanto, en el corazón de esta aldea llamada Europa, un eurodiputado polaco, Janusz Korwin-Mikke, defiende en la Eurocámara que las mujeres deben ganar menos porque son inferiores a los hombres. Es ahora cuando esas propuestas de políticos y políticas, bisoños y bisoñas, me provocan ternura. Y  cuento hasta cien y hasta cien millones y aun así… Ya voy por mil millones y aún no es suficiente.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

L'Avi

@AviNinotaire

2 Kommentare

  1. Lidia Sanchis dicen

    ¡Cuánta razón tienes, María Josefa! Es inexplicable y tristísimo que se ataque a alguien de una manera tan virulenta y tan gratuitamente. Gracias a personas como tú quizá podamos cambiar las cosas. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

  2. María Josefa García dicen

    Querida Lidia, alabo tu paciencia, porque, yo no pude contar ni hasta diez, para salir en tromba contra la legión de frustrados que atacaron a Bimba y a su familia en un momento tan triste y difícil y todavía me pregunto el motivo. ¿Que mal cometió, a quien agredió, fue e hizo lo que todos quisimos ser en un momento de nuestra vida: Un ser libre y además tenía una cara preciosa, desfilaba espectacularmente, cantaba bien y fue madre. Estamos acostumbrados a que nos opriman, pisen, nos quiten derechos y nos damos un punto en la boca, pero ¡ay! la valentía de atacar a un ser que ya no puede defenderse y herir a la familia en lo que más duele, eso si que lo sabemos hacer. No lucharemos contra los opresores, pero si, con el que ha conseguido burlarlos, haciendo lo que mejor sabía, ser persona y ser libre y ahí les duele. Luego el otro infecto personaje, que debió nacer de un cruce de espermatozoides, sin óvulo que los recibiera, ya se sabe las pruebas de los médicos de Hitler en busca de la pureza aria, pues quizás este espécimen viene de aquellas probetas y claro, fría le tuvo que parecer la madre que le parió si lo hizo en un tubo de ensayo ….. por eso su falta de consideración hacía las mujeres, que espero haya sido correspondido en vida por ellas y así su rabia, que en vez de sangre, es lo que le corre por las venas y le corroe las entrañas. No es un lobo estepario, es una carroña que ni piensa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *