El Petardo, Humor Gráfico, Número 73, Opinión, Rosa Regàs
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Biblioteca Nacional

Por Rosa Regàs / Viñeta: El Petardo. Viernes, 31 de marzo de 2017

@rosaregas

Tal vez a nuestro Gobierno, consciente de que los 50.000 jóvenes que salieron de España en 2015 se llevaron consigo expertos en infinitas disciplinas cargados con estudios de incalculable valor en gasto público, le ha parecido que para no desperdiciar tanta riqueza había que imponer una política cultural que rebajara al máximo el nivel de conocimiento de los alumnos al acabar sus estudios universitarios, y asegurarse así de que al no ser en modo alguno aptos para el trabajo que de ellos requerían las instituciones extranjeras, permanecerían en la patria. Sin trabajo, pero en la patria.

No de otro modo se entienden las decisiones que van tomando nuestros líderes para vaciar de contenido real planes de estudio, carreras universitarias y másters postgrado, partiendo no de la supresión de simples asignaturas sino atacando la raíz misma de la posibilidad de conocimiento.

No contentos con prescindir de la filosofía, base del pensamiento y de la aplicación de lo aprendido, y de toda disciplina que desarrolle la sensibilidad y la creatividad, se les ha ocurrido ahora el cierre de dos salas de la Biblioteca Nacional: la de bibliografía y la de biblioteconomía.

Este “atentado a la cultura” no tendría por qué sorprendernos, acostumbrados como estamos a que se la tenga tan poco en cuenta, pero está claro que no acumulamos experiencia. Como dice el manifiesto que circula por Internet buscando firmas para ser enviado al ministro de cultura, esas salas son “herramientas imprescindibles para atender y orientar a lectores e investigadores… también para los profesionales de las bibliotecas y la formación de los futuros bibliotecarios, así como para los historiadores del libro y de la imprenta en España y América”.

Esta iniciativa popular desmiente el motivo que arguye la dirección para justificar el cierre sine die de las salas: mejorar la accesibilidad de los usuarios, lo cual no parece ser cierto, puesto que carece de sentido cerrar para mejorar lo que es indispensable que esté abierto. Un argumento inventado para acallar posibles protestas que consideran brillante e incontestable quienes no saben lo fundamental que es la cultura para un país y, dentro de ella, cuál es la función y la utilidad de la Biblioteca Nacional y de cada una de sus salas y dependencias. Tal vez ni siquiera lo han pensado, simplemente han dado la orden de cerrar y ante el silencio de la dirección han entendido que los ciudadanos que las utilizaban o pensaban utilizarlas se habían conformado, como nos conformamos todos siempre y además ensalzamos y votamos al que nos convierte en siervos.

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@petardohuelva

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