Becs, Humor Gráfico, Número 69, Opinión, Víctor J. Maicas
Deje un comentario

El triunfo del cinismo y la incoherencia

Por Víctor J. Maicas / Viñeta: Becs. Viernes, 3 de febrero de 2017

Víctor J. Maicas

Son varias las veces que he apelado al diccionario de la lengua ya que a través de él podemos ver claramente y sin medias tintas cómo y de qué forma se denominan ciertas actitudes humanas. Así pues, y si vamos primero a comprobar el significado de cinismo, el diccionario nos dice que se trata de la “actitud de la persona que miente con descaro y defiende o practica de forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación”. Y si vamos a buscar ahora el vocablo incoherencia, entonces nos lo define como “cosa que contradice a otra, o no guarda con ella una relación lógica”. Pero vayamos más allá y busquemos una tercera palabra, hipocresía, y veremos que esta se define como la “actitud de la persona que finge en público ciertas ideas o ciertos sentimientos pero en realidad opina o siente otros diferentes o contrarios”.

Así pues, si somos capaces, al menos por unos instantes, de dejar cualquier tipo de hipocresía al margen a la hora de valorar ciertos comportamientos que cada vez con más frecuencia se dan en nuestra sociedad, probablemente coincidirán conmigo, y también con el diccionario de la lengua, en que estamos presenciando, en cierto modo y mal que nos pese, el triunfo del cinismo y la incoherencia.

Porque ya me dirán ustedes si no es cinismo, o al menos se le parece mucho, pasar por alto la actitud del gobernador del Banco de España al hacer oídos sordos de forma reiterada a las advertencias de uno de sus técnicos en lo referente a la situación de Bankia y su salida al mercado bursátil (algo que produjo un gran agujero en las arcas públicas y supuso una gran estafa para miles de pequeños ahorradores). Sí, una actitud que podríamos denominar de cinismo también en lo referente al máximo responsable de una de las instituciones más importantes del país, pero si además valoramos la reacción de la sociedad y de los propios tribunales de justicia al mirar hacia otro lado en este tema mientras los grandes medios de comunicación ponen el grito en el cielo por la venta de un pequeño piso de protección oficial de un miembro de la oposición, que por cierto actuó dentro de la legalidad existente, entonces comprenderemos que la incoherencia campa a sus anchas precisamente en una sociedad que presume hipócritamente de buscar la justicia social y la equidad.

En efecto, una incoherencia y un cinismo que vemos a diario cuando por una parte se defienden los derechos humanos de los inmigrantes y refugiados con palabras, pero que en el momento de actuar y darles cabida en nuestra sociedad, entonces se suele mirar hacia otro lado a pesar de esas terribles imágenes de naufragios en un mar Mediterráneo que poco a poco se va convirtiendo en una trágica fosa común. Sí, nos escandalizamos al oír a Trump decir que quiere construir un nuevo muro de la vergüenza en la frontera con México, pero sin embargo pasamos por alto las vallas de Ceuta, Melilla o los mil impedimentos existentes para cruzar las aguas hasta llegar a Europa.

En fin, como me dijeron en una ocasión al presentar una de mis novelas, una precisamente en la que a través de su trama denunciaba todo este tipo de cinismo e incoherencias, “no querrá usted que nos sintamos culpables del sufrimiento de los demás”. Pues no, yo no quiero hacer sentir culpable a nadie, simplemente me conformaría, al menos de momento, en que la sociedad se preguntase el porqué de esas injusticias para que así, quizá algún día, fuese precisamente la sociedad por medio de la concienciación colectiva la que finalmente obligara a nuestros representantes a cambiar de actitud. Y es que para que eso suceda, nuestros gobernantes no han de ser un reflejo de la propia sociedad, tal y como sucede hoy en día. Porque no olvidemos que si están en el poder, es debido a que una gran mayoría les ha dado su apoyo a través de su voto.

Bien, pues pese a todo, y a los miles de ejemplos más que hay en ese sentido, esperemos que algún día, a ser posible no muy lejano, palabras como cinismo, incoherencia e hipocresía sean sustituidas por vocablos como equidad, razonamiento y solidaridad.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

Becs

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *