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Leo Bassi: “Donald Trump es un impresentable pero Obama y Clinton han destrozado Siria”

Por José Antequera. Fotos: Agencias. Viernes, 3 de febrero de 2017

  Entrevista

Bufón, cómico, actor, artista de circo, malabarista, genio siempre… Leo Bassi (Nueva York, 1952) es uno de los humoristas más originales, indómitos e irreverentes de nuestra escena teatral. Nacido en Estados Unidos, descendiente de una familia de seis generaciones de profesionales del circo, con solo 7 años debutó ante unos aborígenes de Australia, algo que sin duda debió marcarle para siempre. Desde entonces ya no ha parado de trabajar en lo que realmente le gusta: hacer reír a la gente, “conseguir que el público se descojone”, como dice él, y provocar al espectador con sus números sorprendentes. “La gente cree que todo es improvisación pero hay mucho trabajo detrás, un guion, unas ideas”. Cualquier escenario le sirve a Leo Bassi para montarse una performance, una calle llena de gente, un plató de televisión, un autobús y a veces hasta un teatro, como en aquella ocasión en el Alfil de Madrid, donde unos ultraderechistas algo enojados con sus actuaciones anticlericales le colocaron una bomba para hacerlo saltar por los aires. “Los periódicos de la derecha dijeron que había sido un artefacto casero. ¿Casero? Aquello llevaba un kilo de explosivo, eso no se compra en el Lidl”, asegura. Si no existiera Leo Bassi sin duda habría que inventarlo, ya que su voz crítica con el poder, su conciencia humanista, sus ideas políticas transgresoras y su ácida y corrosiva visión de las religiones (sobre todo de la religión del papa de Roma, a la que le hace la competencia cada domingo desde su pequeña capilla de la Iglesia Patólica) lo hacen más necesario que nunca en estos tiempos que corren marcados por la hipocresía y lo políticamente correcto. 

Naciste en Nueva York en plena gira artística de tus padres, eso es llegar al mundo incordiando, provocando ¿no?

(Ríe) Mi padre y mi madre venían del mundo del circo. Mi abuelo y mi bisabuelo también, es decir que son seis generaciones dedicadas al mundo del espectáculo y esto determina todo. De alguna manera me dedico a esto para mantener un gremio, una tradición, es decir que no es solo Leo Bassi quien lo hace, es la familia Bassi que sigue por los siglos y está ahí…

Seis generaciones…

Y puede que más, pero no tenemos constancia de ello. Porque hasta 1840 o 1850 había algún miembro de la familia dedicándose a esto pero no podemos asegurarlo con certeza. A partir de ese momento tenemos carteles de la época, programas de circo, fotografías… todo eso está documentado.

Y debutaste con solo siete años en Australia, ante unos aborígenes…

Sí, sí… Pero todo esto no tiene nada de particular porque los niños del circo salen a la pista con papá, con mamá. Puede sorprender a alguien que no sea del mundo del circo pero entre nosotros es la norma. Un día estás aquí, otro día en Australia, o en Sudamérica o en Rusia, todo esto es la norma. La gente del mundo del circo es gente que viaja continuamente y sin dar mucha importancia a las fronteras.

Sin embargo, con la televisión se liquidó toda esa época esplendorosa del circo y el espectáculo de variedades. Todo eso te tocó vivirlo…

Sí, soy como un dinosaurio, como si uno encuentra un dinosaurio vivo. Dentro de mí llevo toda esa historia, aquel tiempo fue un cambio radical del planeta, del mundo. Cuando era pequeño la gente no tenía televisión y su mayor espectáculo era el circo, que era mucho más grande que el fútbol, por ejemplo. Y después he visto toda la decadencia de este mundo. Para mí fue una obligación vital sobrevivir, era imposible mantener la tradición del circo, la forma del espectáculo, todo eso. De manera que la idea era la necesidad de renovarse y repensar cuál era la misión del payaso en un mundo completamente diferente. Por eso fui a probar aventuras en televisión, en el cine, salí del mundo del circo tradicional.

Has reinventado la comedia transgresora, ¿cómo se te ocurrió profundizar en ese género teatral?

Lo más importante de los últimos dos mil años de historia ha sido hacer reír a la gente. Hay una persona que está delante de ti, tienes que hacerle reír y la provocación es una buena manera de conseguirlo. Cuando alguien ve que otra persona hace una cosa que nadie había hecho antes o que va contra las convenciones sociales se descojona de risa porque no se había atrevido a hacerlo. El problema es que durante un tiempo tú hacías tu espectáculo en la calle, la gente se paraba y te miraba, pero hoy, para trabajar en televisión, o incluso en Youtube, ya no eres solo tú, hay una organización, un productor, unos patrocinadores, toda una enorme infraestructura. Ya no es un contacto directo entre el artista y el público sino que todo pasa por el medio de comunicación, por la televisión o lo que sea, y esto complica muchísimo las cosas.

Según tu forma de entender la comedia transgresora cualquier lugar puede ser un escenario perfecto para poner en marcha un espectáculo: la calle, un autobús, la tienda, un teatro…

Y sigo haciéndolo, sigo haciéndolo, me encanta… Yo vivo cuando veo a la gente bien, cuando la veo reír; estás en la calle, a un metro o dos de un grupo de gente, empiezas a hacer cosas y la gente se descojona y eso a mí me da placer. Tengo que decírtelo sinceramente: yo en un estudio, con una cámara, no disfruto tanto como cuando no hay cámara. Muchas veces el espectador, cuando ve la televisión, cree que el público está al lado del artista, pero en muchos platós la audiencia está a treinta metros de distancia, así que el artista trabaja solo para una cámara. La gente se ríe pero está allí, muy lejos, son caras que ni siquiera se ven, la verdad es que no me gusta, prefiero trabajar en la calle y tener el placer físico de tener al público ahí delante de mí.

Digamos que tus performances son pura improvisación y pura provocación. ¿Por qué? ¿Necesitas esa adrenalina de la provocación para sentirte bien?

Bueno, no todo lo que hago es pura improvisación. Al contrario, como te decía antes, soy una persona puntual en mi vida, soy muy racional, me conozco y sé que cuando tengo un público delante y cuando estoy haciendo reír, hay momentos que ya no me controlo y empiezo a improvisar. El espectáculo y las cosas que hago son por un lado algo calculado y perfectamente pensado en el sentido político y social, intento tocar cosas esenciales de la gente, pero después, a la hora de hacerlo, de ejecutarlo, ya no soy racional. Es muy curioso ver la cara de la gente cuando hago cosas que en realidad, normalmente, no se pueden hacer. Lo que es sorprendente o va contra las convenciones sociales me da mucho placer, no voy a pedir perdón ahora por ver la cara de algunos cuantos burgueses que no entienden cómo funcionan las cosas. Es un placer, es un placer… pero eso no significa que esté loco, hay todo un guion detrás y ese guion es muy político y mucho más preparado de lo que la gente se piensa.

Claro, a muchos le duele lo que haces, sobre todo a los sectores más reaccionarios de la sociedad. En el año 2006 pusieron una bomba casera en el Teatro Alfil de Madrid donde estabas interpretando La revelación

¿Sabes lo que pasa? Que eso de que era una bomba casera es muy dudoso… Las bombas no se compran en el Lidl, no creo que las bombas que se ponen en el mundo sean caseras, la prensa ha utilizado esa palabra vacía de bomba casera pero… ¡era un kilo de explosivo! Y yo en mi casa no tengo un kilo de explosivos. Y no lo digo por ti, pero en muchos periódicos de la derecha salió esto de que era una bomba casera, como dando la sensación de que era un simple petardo. Yo lo vi y estuve allí cuando el Tedax vino con veinte policías, sacaron el artefacto y estaba compuesto por una buena parte de explosivo. La bomba era muy peligrosa y tuve mucha suerte de que no explotara y de que un técnico lograra desactivarla en el último momento.

O sea, que fue un atentado en toda regla…

 Sí, sí… Pero aquello quedó así, la Policía no encontró al responsable, la investigación se perdió por ahí, en alguna parte, todo fue olvidado. Dos años después yo aún llamaba a la Comisaría para preguntar hasta dónde había llegado la investigación. La respuesta es que había secreto de sumario así que… El tiempo ha pasado pero sigo teniendo una sensación muy frustrante, muy molesto al pensar que había una o varias personas que querían matarme a mí y a mucha gente, porque el Teatro Alfil es muy pequeño y estaba lleno en esos momentos. Podía haber sido una cosa muy grave. Pues esa gente está libre, con total impunidad, y la verdad es que eso molesta mucho.

¿Crees que ahora hay más fachas en España que en aquella época? ¿España es más facha ahora que entonces?

Bueno, por lo que conozco yo de este país creo que es una parte de la mentalidad española que está ahí, es una pequeña minoría, gracias a Dios no tienen poder. Yo no estoy obligado a vivir en España y si lo hago es porque me gusta muchísimo vuestro país. Respeto mucho todo, hasta los enfrentamientos políticos. Tengo mis opiniones, participo de las conversaciones, podría irme mañana si no me gustara el país, pero me gusta, la política es parte del juego. Me gusta mucho España pero en España hay cierta dosis de fascismo que no me gusta nada.

La ultraderecha está avanzando en toda Europa, ¿crees que veremos a Marine Le Pen y a Beppe Grillo gobernando en Francia y en Italia?

Cada país tiene su extrema derecha. En la extrema derecha italiana, desde Mussolini, ha habido mucho payaso, mucha gente que habla y habla, pero no son tan violentos, aunque tienen su racismo. Francia es particular, cada país tiene su extrema derecha. Por ejemplo, en Italia nunca hubo una guerra civil, es impensable, no había una violencia de esa manera. El fascismo no es una cosa inmutable, corresponde a las culturas. Por ejemplo, imaginemos un país como Noruega, que conozco bien porque voy a actuar allí a menudo, la gente es súper amable, súper democrática, pero hay un Breivik que es un facha, que coge una ametralladora y mata a 76 personas en una isla. Y todo eso en un mundo escandinavo tan democrático, con unas escuelas públicas magníficas, parece que no son ni fachas ni racistas, ¡pero lo son también! El fascismo es una cosa que está presente en muchas culturas de manera diferente y hay que torearlo cada vez de una forma distinta.

Y como fundador de la gran Iglesia Patólica, ¿cómo te llevas con el dios Pato de Goma? ¿Rezas, hablas a menudo con él?

Estoy súper orgulloso de lo que hemos hecho, porque hace ya cuatro años que fundamos la capilla en Madrid y ha tenido un éxito que no te puedes ni imaginar. Es muy pequeña, caben solo 45 personas, pero los domingos pasamos hasta dos misas y hay gente esperando en la calle para entrar. Estoy seguro de que tengo yo más fieles ese día en mis misas del domingo que la catedral de la Almudena.

Le estás quitando clientela al Vaticano…

Bueno, pero eso es el mercado libre, la gente puede elegir. La puerta está abierta a todos, quien quiere entrar, entra. He tenido algunos problemas, es cierto… En agosto rompieron las puertas de la capilla y quemaron el interior.

¿Un acto vandálico contra la Iglesia Patólica?

Sí, sí… Bueno, de acto vandálico a terrorismo el salto no es tan grande, y no fueron unos borrachos, algunos testigos vieron a gente mayor organizada: uno vigilaba en la noche y otros hicieron el fuego. Tuvimos la suerte de que los bomberos intervinieron rápido. Los vecinos están a nuestro favor, llamaron a la Policía y la cosa se pudo parar. Pero bueno, estamos ahí, al que no le guste lo que estamos haciendo que no vaya al local, pero por lo visto hay gente que no tolera que otras personas puedan elegir cómo pasar su vida y se ven obligados a intervenir para prohibir, para impedir que otros entren en mi local, en la capilla. Eso es fascismo. Yo tengo mis opiniones políticas y las voy a defender, pero nunca voy a impedir que otros puedan tener sus propias opiniones, nunca me voy a poner delante de una iglesia para impedir que la gente entre, y si alguien lo hiciera, yo estaría de lado de la Iglesia. Si alguien intenta cerrar una parroquia o una mezquita yo estaría en contra de ellos, nunca voy a impedir que unas personas puedan seguir sus propios pensamientos o inclinaciones religiosas.

Pero así Rouco Varela nunca te invitará por Navidad a su mansión de 1,5 millones de euros…

(Ríe) ¡No! Y esto sí que me puede enfadar y de hecho me enfada mucho, porque yo estoy a favor del mercado libre. Pero es que el mercado libre a nivel religioso no funciona porque mis competidores tienen la casilla del 0,7 por ciento en la declaración de la renta, hay ingresos constantemente y de todas partes: de las viejecitas que se mueren y le sacan el dinero, del que pagaba las visitas de Benedicto XVI en su época, de los patrocinadores de las jornadas de juventud católica cuando el papa venía a Madrid. Esto es injusto, va contra el libre mercado, todos tendríamos que ser iguales, tener las mismas oportunidades, por cierto, no se cobra entrada en mi iglesia, hay cepillo, cada uno deja lo que quiere y ya está… Ya estoy acostumbrado a luchar, amo luchar, no tengo miedo de la lucha, al contrario, es un placer, entonces estoy ahí a mi manera, resisto y disfruto haciendo esto.

Pero claro, meterse con la Iglesia Católica no parece tan peligroso hoy en día como meterse con el Islam…

Sí, pero eso es otra cosa, no es mi cultura, yo cuando era pequeño estuve en escuelas católicas, me obligaron a asistir a misas, nunca he estudiado en una escuela islámica, nunca nadie me ha obligado a ir a una mezquita, no conozco el Islam, no es mi cultura. De la misma manera que no voy a hacer espectáculos cómicos contra el hinduismo porque no lo conozco, y tampoco contra Confucio, que es el líder de una de las religiones más importantes del planeta. Por hacer humor contra mis amigos católicos me han puesto una bomba, así que no veo gran diferencia entre unos y otros a nivel de las religiones.

Ya sabes todo lo que está pasando en España con la libertad de expresión, la ley mordaza, los tuits de Zapata, los titiriteros… ¿crees que está amenazada?

No, en general no pero, por ejemplo, hay unos policías que están dando hostias a la gente, tú haces una foto y te pueden caer cuatro o cinco años de cárcel. Esto no lo veo bien. Pones unos tuits de Carrero Blanco, que es un asunto de hace 40 años y que en cualquier bar o en cualquier barrio están haciendo chistes sobre esto, que es algo pasado, y te cae un año de cárcel. Son pequeños indicios que cada uno por su lado no son importantes pero que si los unes muestran una dirección, y es que hay una reducción de la libertad de expresión. Y otra cosa muy divertida: últimamente en Televisión Española, en la 2, están poniendo antiguas películas de los años 60 y 70 y ves ahí un humor y unas críticas que si se hicieran hoy en día te echarían encima la ley mordaza por decir tales cosas. Entonces pienso que en general no, pero en pequeñas cosas sí hay menos libertad hoy que antes.

Tú que te prodigas en las redes sociales, ¿crees que fomentan también la estupidez humana?

Las redes sociales son neutras. La estupidez ya está en la calle y viene reflejada en las redes porque lo amplifican todo. No creo que las redes sociales transformen a la gente inteligente en gente imbécil, eran imbéciles antes y son igual de imbéciles ahora. El peligro de las redes sociales es pasar demasiado tiempo ante la pantalla, la verdadera acción se hace en la calle, no en el mundo virtual sino en el mundo de verdad. Es mejor treinta personas ante una casa que se va a desahuciar que sesenta mandando tuits. Yo soy muy amigo de Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona. Hace diez años participó conmigo en un acto en Barcelona, es una persona admirable, ella sí que ha protagonizado muchas acciones con su Plataforma de Afectados por las Hipotecas, la PAH, y mira dónde ha llegado ahora. Hay esperanza, hay personas que han hecho mucho. Intento utilizar las redes sociales pero no basar todas mis acciones en ellas.

Y tú que provienes de una familia de seis generaciones de humoristas ¿qué opinas de que políticos como Donald Trump hagan intrusismo en vuestra profesión? ¿No os está haciendo un poco la competencia a los cómicos con las cosas que dice y que hace?

Yo nací en Estados Unidos y he vivido allí, así que conozco bien la situación política de ese país y la verdad es que con Trump o sin Trump, el poder político de Washington, los banqueros, el Pentágono, tienen una línea política que una persona u otra no la va a cambiar. Ahora se habla del peligro de Trump pero, en fin, con Obama, Estados Unidos ha destrozado Siria, ha creado cuatro millones de refugiados de guerra, ha arrasado Libia y Clinton ha echado de Honduras al presidente. Lo que digo es que, y no quiero caer en cosas demasiado fáciles sobre si Trump es un payaso o no, en cierto sentido prefiero a Trump que a Hillary Clinton porque la Clinton parecía muy seria, muy normal, y ha destrozado medio Oriente y en Sudamérica ha hecho cosas terroríficas. Es cierto que Trump es un impresentable, un machista y todo eso, pero hace que la gente se conciencie; de hecho la marca estadounidense ha perdido muchísimo con la llegada de Trump, pero menos mal porque presidentes como Obama no pueden ser la tapadera de este imperialismo y esta violencia que hay en los Estados Unidos. Esto valdría también para la prensa. Hay una cosa muy divertida con Trump y es que los periódicos aseguran de él que de cada cien cosas que dice 99 son tonterías, pero una es cierta. Por ejemplo, Trump dice que los medios de comunicación están comprados en Estados Unidos y ninguno tiene cojones de decirlo; dice que New York Times, Washington Post son unos mentirosos y ¡de hecho lo son! La CIA le acusa de ser amigo de Putin y de los rusos y él responde: ¿pero cómo vamos a escuchar a esta gente que nos ha mentido sobre las armas de destrucción masiva en Irak? Entonces, en un primer nivel es un payaso impresentable, pero a mí me hace reír mucho no por ser payaso sino por ver la cara de los otros, que son los verdaderos asesinos, los banqueros impunes sin ningún tipo de vergüenza que machacan a la gente y que ahora ellos tienen como presidente a este impresentable cuando lo que les gustaría es tener a una persona seria, simpática, amable, como Obama. Mira lo que hizo Obama el día después de la toma de posesión de Trump, cuando él ya no era presidente. Obama, el hombre tan democrático y tan simpático, ¿qué fue lo que hizo? Cogió un avión privado de un amigo suyo, Larry Ellison, y lo lleva a California, donde se puso a jugar al golf para descansar. ¿Quién es Larry Ellison? Es el fundador de la compañía Oracle y está en la lista de los ocho hombres más ricos del mundo, el tercero o el cuarto. Y estas ocho personas que poseen la misma riqueza que el 50 por ciento de las personas más pobres del planeta, el bueno de Obama va a su casa, y entonces el gran demócrata, el negro amigo de los negros y de los pobres no tiene ningún problema en irse el día después de la elección de Trump, con toda la polémica que hay, a ver a su gran amigo Larry Ellison a jugar al golf con él en su campo privado de millonario. Un hombre que sostiene la ocupación de las tierras ocupadas por Israel en Palestina ¿y ese es el bueno de Obama? Entonces, es verdad que finalmente en la Casa Blanca hay un payaso, un impresentable, un racista, un violador y todo eso pero es la verdadera imagen de Estados Unidos y no la de una persona razonable y simpática como Obama. Tener un hijo de puta como imagen es como el retrato de Dorian Gray, el taparrabos ha caído y ahora vemos la realidad de lo que es ese país. Esto va a ayudar a mucha gente a enfadarse con Estados Unidos. La misma historia que en España con el PP y el PSOE… pero perdona, lo siento, ya te he dicho que soy también norteamericano y todo esto me toca, soy muy pasional sobre estos temas…

Sin embargo, construir el muro es una marcha atrás en la evolución humana…

Bueno, ahí hay que matizar, ya hay ya un muro en San Diego y en otras grandes ciudades de Estados Unidos, hay muros de 20 o 30 kilómetros, altísimos, hay cientos de personas que mueren cada año pasando la frontera porque hay policías y helicópteros que ametrallan a la gente, que disparan cuando la gente pasa. En Río Grande hay muchos muertos, y todo esto ha pasado con Obama y con Clinton. Hay grupos de vigilantes, ciudadanos que no tienen nada que ver con la Policía, que se pasan los fines de semana vestidos de vaqueros y disparando a mexicanos. Esa es la realidad hoy y nadie ha hablado de esto. Ahora llega este hombre y dice que va a poner un muro y todo el mundo se ha horrorizado, ¿y por qué no lo han hecho antes? ¿Es que no es un horror que haya gente muriendo por disparos desde los helicópteros? Y todo esto con Obama. De la misma manera que en Europa miles de personas que van en pateras mueren en las costas de Italia, este año entre ocho y diez mil personas han muerto entre Libia, Siria y el sur de Italia. Europa tiene la suerte de tener el Mediterráneo, no necesita un muro, pero se indigna si se construye allí un muro. En cambio la gente se queda atrapada en las vallas europeas como cuchillas y no pasa nada. Es muy fácil acusar a uno y es cierto, yo no estoy a favor del muro, pero no me gusta que los mismos que se enfadan hoy con Trump no se hayan enfadado antes con Obama.

Esa hipocresía…

Sí, hipocresía. Y mira en Siria, ¿qué ha pasado en Siria? Hillary Clinton, ella fue secretaria de Asuntos Exteriores cuando empezó la guerra, mandó a Siria a los terroristas islámicos pagados por los saudíes con el acuerdo de Estados Unidos y Turquía. Han destrozado un país, más que nada para ayudar a Israel y atacar a Irán, que era amigo de Siria. Esta acción política ha provocado de cuatro a seis millones de refugiados, estos refugiados vienen a Europa ¿y qué pasa? Fomentan el fascismo europeo; ahora hay más fascistas en Alemania porque hay un millón de refugiados allí, lo mismo en Italia y en Grecia y en Francia con Le Pen. En pocas palabras, el bueno de Obama y la señora Clinton han desencadenado la historia de los refugiados que nos está empujando al fascismo en Europa. ¿Quién habla de esto? Pues es la pura verdad. Cuando llego al escenario no voy a hacer un discurso político, porque si no la gente en dos minutos se levanta de la silla y se va, porque no viene a pagar por un discurso político, pero sí que puedo coger una mierda y hacerla explotar, hacer cosas provocativas con el público y de vez en cuando tocar estas situaciones, hacer que la gente por un lado se ría mientras que por abajo hay un pensamiento, hay ideas… La gente con más conciencia lo va a entender aunque haya quien no lo entienda: esa gente solo ve a un señor mayor que hace guarradas en un intento de crear un espectáculo, pero les puede causar placer. La gente que quiera ver a un bufón y a un payaso lo hago con mucho gusto porque soy así, y por otro lado hay gente que tiene más conciencia política y puede entender lo que estoy haciendo a otro nivel. Estos también tienen su placer.

En España tenemos a otro cómico como Rajoy que nos está dando grandes tardes de gloria…

Yo pasaría de Rajoy a Aznar. Aznar me da mucho más miedo que Rajoy, este hombre que está un poco por aquí y por allá me da menos miedo que el otro. Aznar es vocal de News Corp, que tiene muchísima presencia en Estados Unidos. La derecha americana utiliza a Aznar por ser hispanohablante y por tener relaciones con Sudamérica. Rajoy se hunde por sus políticas equivocadas y más que nada por la impunidad, todo ese entramado de Bárcenas… Tenemos payaso y una payasa, que es la mujer de Bárcenas, que llega al juicio y le dice al juez: “no soy tonta pero no sé nada de lo que está diciendo mi marido”. ¡Y ella era la secretaria de Alianza Popular en su tiempo y manejaba bolsas de basura llenas de billetes! ¡Y dice que no sabe lo que hay dentro! Esto es una cosa asombrosa. Había quinientos mil euros en efectivo en la bolsa de basura y ella no sabía nada. Esto de verdad, más que hacerme de reír, me enfada, porque me acaban de dar el último plazo para pagar el cuarto trimestre de IVA y mi mujer y yo estamos luchando con las facturas. Mientras tanto, este señor Bárcenas que tiene 50 millones de euros en un banco de Suiza, algo que es totalmente ilegal, dice que es de un fondo de pensiones y se queda tan ancho. Rajoy es el último peón, por encima está todo el conjunto del caciquismo, de la impunidad, todo lo mafioso que hay a nivel de la política. Esto me enfada porque estoy como muchos otros luchando por estar en paz con Hacienda, viendo lo que hay que pagar y todo esto…

Mientras tanto hay gente que está con las mantas en casa sin poder pagar el recibo de la luz. Otra forma de corrupción…

¡Sí! Mira, estamos en un pueblo al lado de Madrid, donde vivimos, y hay una anciana que fue sacada por los bomberos ayer mismo. Fue un incendio porque esta mujer se calentaba con no sé qué tipo de chimenea y la casa se le quemó. Ella acabó en el hospital. Uno puede pensar que si la electricidad fuera más barata esta mujer no estaría ahora con quemaduras. Esa es la realidad y la impunidad de toda esta gente que maneja millones y millones, que es dinero de todos, y que van chupando de comisiones, de contratos públicos, esto es terrible. Hay que luchar contra eso. Menos mal que tengo muchos amigos y gente de buena fe que están intentando que las cosas vayan mejor y eso mantiene la esperanza.

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