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Cristina Almeida: “El Le Pen español ya ha surgido, es José María Aznar”

Por José Antequera. Viernes, 17 de febrero de 2017

  Entrevista

Desde 1964, cuando ingresó en el PCE, Cristina Almeida (Badajoz, 1944) ha sido la voz recia y fuerte que ha defendido los derechos de la mujer en España. Abogada laboralista, diputada y senadora, Almeida siempre ha dicho lo que pensaba, ya fuera en dictadura o en democracia, ya estuviera en el Gobierno un tirano o un señor de Pontevedra que va de demócrata. Precisamente por ser sincera y coherente con sus posiciones políticas, fue expulsada primero del PCE, donde mantuvo sus más y sus menos con Santiago Carrillo, y después de IU, donde también chocó con el califa Anguita, pese a que había sido una de las fundadoras de la coalición. Así que está acostumbrada a eso que llaman purgas. “En los partidos siempre hay alguien que parece que manda más, pero no por eso tiene más razón”, asegura mientras reflexiona sobre la crisis abierta en Podemos. “Si empiezan con las expulsiones después de Vistalegre, pues empezarán a quedarse absolutamente ajenos a la realidad de la democracia, como está ocurriendo en el PSOE. Por tanto, me está dando pena la izquierda porque está ganando más la izquierda del poder que la izquierda de la ideología”, insiste. Almeida, con su deje extremeño inconfundible, sigue siendo azote del machito español, del señorito andaluz y de esa derechona españista y casposa que nos gobierna desde los tiempos de Viriato. Hoy, cuando se cumplen cuarenta años de los asesinatos de Atocha, de los que salió viva porque el destino quiso que estuviera de viaje en un congreso feminista en el Chile genocida de Pinochet, Almeida sigue viendo España en rojo.

Llevas tiempo apartada de la política, en segunda fila. ¿No tienes tentación de volver a la primera línea otra vez?

No, en absoluto vamos, pero además no sé lo que es la primera línea ni lo que es la segunda ni la tercera. Si la primera línea son los cargos públicos o la responsabilidad de partido, como no estoy en ninguno, ni ocupo ningún cargo público, pues estoy en la primera línea de la gente que opinamos, que vivimos, que pensamos que esa es la línea. Luego ya los puestos los crea el hombre. Yo no tengo ningún deseo, en ese sentido, de tener cargos públicos ni responsabilidades dentro de un partido.

¿Ni siquiera viendo a Manuela Carmena te pica un poco el morbo de volver a un partido político?

En absoluto, yo ya he sido diputada, he sido concejala en el primer ayuntamiento democrático, he sido senadora, he estado en la Asamblea de Madrid, he sido de todo, y siempre abogada desde hace cincuenta años. Por lo tanto, me parece estupendo que Manuela, que es de mi misma edad y que hasta ahora no se había metido tanto en ese tipo de política directa, sino más en el ámbito judicial, lo cual me parece muy importante, se haya comprometido con Madrid. No tengo de verdad ninguna morriña de nada porque hago muchas cosas: opinar, dar conferencias, cosas que me interesan tanto o más que estar en cargos públicos. Además, es difícil estar en un cargo público sin tener una militancia política en ningún partido. Como yo no soy de ningún partido, pues tampoco tengo muchas posibilidades. Me apetece apoyar a gente para que lo haga y todo lo que quieras, pero yo no estoy en ello.

Y desde esa posición de distanciamiento que tienes ahora, ¿cómo estás viviendo todo el proceso de Podemos? Me refiero claro está a Vistalegre II…

Como ya dije el otro día en una entrevista en La Sexta, a mí que los partidos discutan me parece fantástico. Lo único que pasa es que Podemos está metido en unas diatribas que a mí me parecen absurdas: que si hay que estar en las instituciones, que si hay que estar en la calle… Yo creo que hay que estar en los dos sitios, en las instituciones porque hay que estar y en la calle porque hay que presionar y reivindicar cosas, pero ambas posiciones no son en absoluto incompatibles. Me parece que en Vistalegre han tenido unas discusiones un poco bizantinas y sobre todo por hacerse cargo del poder dentro del partido. Yo lo único que digo es que esa discusión me ha parecido estupenda pero si ahora, a cambio, al que no ha estado de acuerdo le hacen la vida imposible, lo ponen en un rincón o empiezan a hacer expulsiones o exclusiones, será lo peor que puedan hacer. Yo también tengo experiencia de partido y la disidencia tiene que estar dentro, no tiene que estar expulsada porque si no, no hay ni siquiera democracia interna. Por lo tanto, a mí que me han expulsado del PCE y también de Izquierda Unida siendo una de sus fundadoras, me parece que siempre hay alguien que manda más pero que no tiene más razón. Me parece que todas las discusiones en Podemos pueden enriquecer pero no vayan a caer en el fondo en creer que quien tiene la mayoría tiene la uniformidad. El que gana tiene más voces pero no más razones. Las razones también las dan otros, y veo con tristeza que las cosas, aunque se dicen en la teoría, luego en la práctica no da la sensación de que las apliquen. Podemos puede ser una decepción, tanto para los jóvenes que quisieron hacer las cosas de otra manera como para los mayores que lo veían como una forma nueva después de haber tenido una experiencia política en los viejos partidos. Yo creo que en estos momentos esa uniformidad que se pide, como la que hay también en el PP, donde piensan todos igual, donde no hay alternativa, me aterra. Aunque no lo quieran llamar política a la búlgara es un claro ejemplo de menos democracia interna. Y en los partidos que la hay, si empiezan con las expulsiones, pues empezarán a quedarse absolutamente ajenos a la realidad de la democracia, como está ocurriendo en el PSOE. Por tanto, me está dando pena la izquierda porque está ganando más la izquierda del poder que la izquierda de la ideología.

¿Cuál crees que es en realidad el problema en Podemos, una lucha de poder, un debate de ideas, una pugna de egos?

Pues mira, debería ser un debate de ideas, pero en todo ello siempre salen los personalismos, quien personaliza las ideas, cuando las ideas creo que son múltiples, variadas, y pueden tener diferentes cabezas. La democracia determina quién tiene más razones y hacia dónde quieren ir pero no da la exclusividad. En este momento creo que coincide un poco de todo, un poco de egos típico en el caso de Podemos, típico de la endogamia universitaria que es bastante significativa, y un poco también de personalismo de alguna gente. A mí me parece fatal lo que ha dicho Pablo Iglesias: “O gano, o me voy”. Bueno pues o ganas, o ganas en parte o ganas lo que te quieran dar los inscritos, pero eso de decir que si pierdo este juego no juego más, no me parece que sea sensato ni maduro. Hace falta mucha madurez para poder entender la política de una forma tan libre y tan plural como en teoría dicen, pero que en lo personal no la tienen.

¿Cómo has visto tú ese proceso de fagocitación de Izquierda Unida por parte de Podemos? ¿Estás de acuerdo con ese dejarse arrastrar por el vaivén de los tiempos?

Pues bueno, yo fui fundadora en el año 86 de Izquierda Unida…

Por eso mismo te lo pregunto…

Izquierda Unida empezó a ser un desastre cuando se comportó como una unidad, es decir, cuando empezó a expulsar a unos y a otros. Yo ya no sé quién está en Izquierda Unida, yo ya no sé qué es Izquierda Unida porque antes era un cúmulo de organizaciones, supuestamente. Había corrientes distintas pero las corrientes eran partidos, al fin y al cabo era como una coalición al menos electoral. Pero bueno, al final empezaron a expulsar a casi todos los que estaban en corrientes menos al PCE. Ahora está Izquierda Abierta, están todos estos, y para mí, la verdad, los de siempre en Izquierda Unida son: el PCE, que está roto por todos los lados e Izquierda Unida que está tan rota o más. Los pocos que quedan es verdad que tienen un secretario que al final casi lo expulsan, como es Alberto Garzón, que sí que quiere la unidad, pero otros siguen diciendo lo contrario. A mí lo que me parece es que no se sabe dialogar ni hacer coaliciones de verdad. Para hacer coaliciones y para dialogar no tienes que integrarte en uno o en otro sitio sino tener abierto el camino para hacerlo. Lo que pasa es que pensaban que la ley electoral les podía ir mejor estando en una unidad, y que el millón de votos de Izquierda Unida no fuera solo un millón de votos sino que uniéndose a otros muchos votos dieran muchos más diputados a la izquierda. Al final se ha hecho todo a medias porque parece que como se ha perdido un millón de votos se hecha la culpa a la unión con Izquierda Unida en lugar de al fracaso también de las políticas de Podemos.

¿Crees que es válida esa interpretación de que la pérdida del millón de votos se debió a la fusión con IU?

A mí me parece errónea. Decir que al sumar se pierden votos, en absoluto. Lo que sí creo es que cuando Izquierda Unida lo hace mal y los propios de IU no están de acuerdo con eso y al final tienen un barullo que te caes para Podemos es muy fácil decir: “Pues mira, ves, todo el lastre que tenían ellos nos lo han pasado a nosotros”. Y eso cuando ellos, Podemos, también estaban perdiendo afinidades. Es muy fácil el camino de echar siempre la culpa al otro. Yo creo que todos cometen errores; a Izquierda Unida esos errores le han llevado a representar cada vez menos. Creo que Podemos ya había tenido un bajón de votos por muchas cuestiones y tampoco quieren reflexionar porque es más fácil echar las culpas al otro. Como también creo que era buena la unión de la izquierda, no la fusión de la izquierda, que eso me daba igual, pero sí la unidad de la izquierda. Me pareció un desastre que no se dialogara con el PSOE ni que el PSOE no dialogara con Podemos. Más bien todo eso me ha parecido un desastre desde que empezó a pasar en las últimas elecciones. ¡Y que estemos ahora con Mariano Rajoy, que parece que todo le va bien y que tiene la mayoría absoluta cuando en realidad está condicionado por una mayoría de izquierdas que hay en el Parlamento! Si se lograra cuantificar mejor esa unidad de la izquierda sería algo bueno. Lo que sí que me parece es que la izquierda, globalmente, es culpable de no saber dialogar unos con otros.

¿Crees que el gallinero del PSOE, más la crisis de Podemos e IU pueden pasarle factura a las fuerzas de izquierda de cara a las próximas elecciones?

Bueno, depende. Rajoy lo tiene muy claro: o me dejan gobernar como yo quiero o quieren ellos gobernar y convoco elecciones. Eso dijo el otro día: que la oposición aprenda a gobernar en minoría. Eso quiere decir que él cree que está en olor de multitudes y que puede intentar en el fondo conseguir una mayoría absoluta. Que la consiga él solo, que la consiga con Ciudadanos, pero que lo haga en base a una supuesta estabilidad cuando hoy están sentados en el banquillo de los acusados por asociación criminal, que eso pueda atraerle votos, me da una tristeza por los ciudadanos que no te quiero ni contar. Todo le puede beneficiar a Rajoy, pero lo más terrible es que perjudique a la izquierda, que la izquierda no encuentre el camino de sumar fuerzas en vez de dividir fuerzas y que esté gobernando Rajoy por la abstención del PSOE en lugar de estar haciéndose un esfuerzo para formar un Gobierno más plural de la izquierda, que lo podían haber hecho, me parece todo un error. Claro que se puede aprovechar Rajoy, como se pueden aprovechar los de Podemos si vienen a una coyuntura mayor y no solo a sacar votos del PSOE, porque es que ahí ya no queda mucho que rascar.

¿Qué crees que le pasa a la izquierda de este país que siempre acaba a navajazos? Estas luchas cainitas que vienen desde antes de la guerra civil, ¿por qué? ¿Hay algo en la sangre que les empuja a matarse?

Son luchas distintas porque en la guerra civil se hicieron bandos, la guerra civil fue una provocación militar, un golpe de Estado que vino a cargarse a la izquierda, y la izquierda se fue al exilio, por lo tanto los cainitas fueron o los que estaban fuera o cuando volvieron. Y las luchas han sido porque la República se hizo con una base de unidad de la izquierda, a las elecciones del 36 fue precisamente el Frente Popular como una unidad de la izquierda, contra la que se rebeló la derecha en un golpe de Estado. Pero ahora es distinto, ahora lo que hay son partidos políticos en los que se mezcla el hecho de que para estar en el poder hay que estar cerca de los que mandan y eso está haciendo que se aparte a mucha gente que entienden que pueden hacer sombra. Es decir, que al final lo que menos importa es la ideología que uno tenga de verdad sino el papel que se pueda ocupar con tal de estar en el poder, que te pongan en las listas en un número bueno, aunque tengas que estar diciendo sí bwana, sí bwana. Al final se consigue que con todo eso la propia izquierda se comporte con los mismos modelos de servilismo de la derecha y que eso desnaturalice el origen de la solidaridad, de la igualdad y de todos los principios que son símbolos permanentes de la izquierda.

Después del 15M parece que se había abierto una etapa de esperanza, millones de personas que habían recuperado otra vez la fe en la política y de golpe y porrazo parece que estamos peor que antes, con el PP igual de cómodo en el poder…

¡Es que no es verdad, no es verdad! ¡Pero si el PP ha subido solo unas décimas! Es verdad que es la lista más votada, pero ha perdido cuarenta diputados o más. No nos dejemos creer que es la fuerza mayor, es la que tiene más votos porque la derecha se aglutina y solo se puede aglutinar en torno al PP. Por ejemplo, la extrema derecha española ha ido a una reunión con la extrema derecha francesa y ahí no ha ido el PP. Por tanto la extrema derecha está también en el PP y el PP tiene más votos como lista pero no más votos en el Parlamento, donde domina la izquierda. El problema es la izquierda, que no se une, porque tampoco ha perdido votos desde el 15M. Es verdad que Podemos perdió algo en un principio después de las primeras elecciones, pero todo ha sido a partir de las segundas, porque el PSOE no entendió que a esa fuerza solo le sacaba 300.000 votos. Ahora los socialistas han perdido mucho y Podemos está saliendo adelante. ¿Que la ilusión se puede perder porque parece que discuten los de Podemos? Pues no, la ilusión se pierde cuando se deja de votar, cuando hay corrupción y todas esas cosas. Aunque al PP la corrupción le hace tener más votos y eso es lo más triste que pueda pasar en un país…

¿Crees que existe el riesgo de que los líderes de Podemos terminen convirtiéndose también en casta, en representantes de la vieja política con esos vicios que están aflorando ahora como las rencillas internas?

La política es siempre la misma, tú la haces vieja o nueva con los comportamientos. La política, en teoría, son las ideas, no cómo se comportan ellos. Es verdad que las ideas te llevan a un nivel de comportamiento, como decía el otro día Pablo Iglesias, que si pisas la moqueta del Congreso, la moqueta te atrae. Vamos, si usted cree que le puede atraer una moqueta es que sus ideas no son muy firmes. Siempre existe el riesgo, pero es como cuando dicen: “Que no me tienten mucho con la corrupción que a lo mejor acabo cayendo”. Bueno, pues si caes eres mala política o vieja política y si no caes eres una persona que te salvas de esa situación porque tienes ideas más profundas y firmes. Por lo tanto, a mí me parece fundamental el convencimiento en las ideas y los comportamientos de acuerdo con las ideas. Si tú tienes un comportamiento que no es propio de tus ideas pues claro que caes en la política vieja o en la política mala en general. Yo no la llamo vieja ni nueva porque creo que en las viejas ha habido también buena gente, como en la nueva hay mala gente. Entonces yo creo que lo único que me determina a mí son las ideas de coherencia con la sociedad en la que vivas, con la transformación, con el diálogo, con avanzar, con hacer otras formas de reparto de la riqueza en nuestro país. No se puede aprovechar una crisis para que se multipliquen los millonarios y se empobrezcan los trabajadores. Tenemos que hacer otras cosas y como no lo veamos claro, aquí en Europa y en el mundo, pues no nos vamos a salir de lo normal de la política mala. Y a mí eso me parece muy triste.

Foto: David García

Después hablamos de Europa. ¿Consideras que Pablo Iglesias es el hombre idóneo para aglutinar las fuerzas de izquierdas en el proyecto que necesita este país?

Pues yo creo que si lo quiere aglutinar tendrá que aglutinarlo con las fuerzas de izquierdas, no él, sino con todas. Pero, si como dice Errejón, con un Pablo Iglesias como candidato a presidente del Gobierno no se convence a toda la gente entonces sí que creo que cada vez tendremos que quitarnos más de la cabeza la idea de que una persona genera toda una política, porque entonces estamos en los personalismos y eso siempre es más fácil de atacar que las ideas. Por lo tanto, cuanto más convenzas con tus ideas, menos necesitarás el personalismo. Otra cosa es que tu idea la lleves con carisma pero no con personalismos, y no me parece que él, por la forma de comportarse, incluso hoy dentro de Podemos, pues no tenga un exceso de personalismo. Eso no aglutina sino que separa.

¿Quieres decir que los caudillismos son malos?

Por supuesto, los caudillismos no tienen nada que ver con el carisma, la forma caudillista va con las mayorías absolutas y se puede convertir en absolutismo, no en un ejercicio democrático. Si lo que quieren es no contar con nadie, eso es el absolutismo y no creo que tenga nada que ver con la democracia. Por lo tanto, todas las cosas tienen un fundamento ideológico que determinan un comportamiento coherente o no coherente. Si determinan uno no coherente es cuando sale el personalismo, ignorar a los demás.

¿Cómo valoras todo este fenómeno de avance de los partidos ultraxenófobos que se está dando en Europa?

Soy pesimista en la situación que tenemos, no soy pesimista con el futuro por una razón: porque el mundo no puede volver atrás. El problema viene cuando culturalmente se está avanzando menos, cuando cada vez hay menos aprecio a la cultura. Las nuevas tecnologías han sustituido muchas cosas, algunas creo fundamentales como la cultura, la lectura, la democracia… Una maquinita quita el trabajo a diez familias, ¿qué hacemos entonces con toda esa gente? No hemos inventado una teoría política frente a los avances de la ciencia. Nos dicen: llega la píldora para vivir más. Eso lo he oído muchas veces pero, ¿y la píldora para que vivamos mejor? ¿Dónde está? Porque claro, cuanto más tiempo duremos, más problemas para cobrar pensiones y cuantas menos pensiones haya nos tendremos que morir antes. A lo mejor nos van a dar una píldora para vivir a partir de una cierta edad y otra para morirnos. No tenemos una cultura de ideas sino que estamos reproduciendo las de siempre y quizá la que se haya vuelto más mayoritaria haya sido el capitalismo en sus múltiples y diversas formas. La socialdemocracia hoy en día casi está más cerca del liberalismo que de la socialdemocracia misma y creo que todo eso está haciendo que Europa ya no sea una aspiración de valores sino una desgracia de austeridad porque todas las políticas que se han llevado a cabo han provocado que Europa se desmiembre. Ahora es muy fácil echarle las culpas al extranjero. La única que ha tenido visión sobre los refugiados ha sido Angela Merkel, que ha dicho: Que vengan los extranjeros, que esto es una inversión de futuro. Porque Alemania se muere de vieja y o metemos gente nueva y gente joven o nos morimos todos. Esto va a pasar. En España la tasa de natalidad es de las más bajas de Europa, estamos viviendo del boom de los sesenta pero ya no hay boom de los setenta, ni de los ochenta, esas cosas se van a notar y nadie piensa en esa filosofía, siempre se piensa como piensa el propio Trump: “América primero y fuera todos los demás”. Bueno pues como echen a todos los mexicanos de Estados Unidos y tengan que hacer los americanos el trabajo precario que hacían muchos inmigrantes veremos qué pasa. Porque parece que allí son todos ingenieros industriales y los inmigrantes estaban la mayoría de ellos vendiendo taquitos o limpiando las calles, como pasa con los de la India en el Reino Unido. ¡Pues como tengan que hacer ellos esos trabajos lo van a llevar claro! De manera que soy pesimista por el momento que estamos pasando pero estoy segura de que el futuro no va ser esta porquería, soy optimista con el futuro.

¿No temes que en España pueda surgir un Donald Trump o una Le Pen como en Estados Unidos o Francia?

¡Ya han surgido! El Le Pen español puede ser José María Aznar, el Mayor Oreja y toda esta gente… Ya han ido surgiendo, sean más o menos duros. Fíjate tú en el propio Rajoy, decir ahora que va a ser el mediador de Donald Trump en Europa y en América, ¿Pero quién te ha pedido a ti que medies, como le han dicho ya en Sudamérica? Déjanos a nosotros que tenemos nuestra propia dignidad para mandar a este tío a paseo. Estamos siempre en esa idea equivocada de que el que sale en la urna es el que gobierna para siempre y ellos se lo creen así. Aunque ganen las peores ideas hay que combatirlas. ¡Pero si aquí ya hemos tenido a Jesús Gil! Y a otra gente de este tipo…

Pero han sido más bien fenómenos locales, regionales…

Claro que pueden surgir, si lo han hecho a nivel regional también pueden surgir a nivel nacional. No surgen porque esa gente viene en general de la extrema derecha o de las gentes sin partido y cosas así. En la extrema izquierda hay menos gente que venga con ideas totalitarias pero en la extrema derecha, como aquí está metida en el PP, pues los comportamientos nos parecen normales porque los hace el Partido Popular, que no es supuestamente de extrema derecha. Pero es que hay comportamientos tremendos, se están haciendo verdaderas burradas a costa de pensar que han salido ganadores en las urnas. Por ejemplo, que la delegada del Gobierno en Madrid autorice una manifestación de nazis por la Gran Vía y que vayan dos mil personas con el brazo en alto. ¡Confunden la democracia con el reconocimiento de un partido que está repudiado en todo el mundo porque ha significado un genocidio para la democracia! Estamos viviendo en un país en el que hemos perdido calidad democrática, y de pensamiento, y de trabajo, y de todo eso por lo que luchamos en el año 64, cuando entré en el Partido Comunista, y de lo que fueron las luchas por las libertades, que ya no eran luchas comunistas sino luchas antifranquistas. Creo que hay un desconocimiento de por dónde se puede tirar para adelante por parte de todos, no hay una filosofía de contenido y eso lo tienen que ir descubriendo. Hasta en Podemos toda esta lucha que han tenido es porque la ideología se convierta en un partido, que Podemos no sea un partido igual que los demás, y como no son iguales que los demás es que no saben lo que quieren ser. Y ahí están. Pero claro que cabe la posibilidad de que en España surja una figura como Le Pen. Puede ocurrir, pero si sale, saldrá de dentro del PP; si viene de fuera no tiene ningún porvenir.

Y además este señor Trump está poniendo de moda el machismo, algo que estaba superado desde la liberación de la mujer de los años 60. Tú como abogada activista que defiende la igualdad, ¿crees que en España hay también un retroceso en este terreno?

Todo lo que sea un retroceso en la cultura, que creo que lo hay, es un proceso de acercamiento al machismo porque la cultura machista ha creado una forma de comportarse y este hombre que organizaba concursos de Miss Mundo y todas esas cosas y que dice que Rusia tiene las mejores putas es un impresentable. Un tipo que tiene las paredes de su casa forradas de oro, ¿entiendes que pueda ser el presidente del país más importante del mundo? Me parece terrible, y eso responde a una cultura, o a una incultura más bien. Por tanto hay retroceso por el machismo. Todo lo que no sea cultura de libertad es retroceso y sobre todo para las mujeres. No voy a decirte que son retrocesos con respecto a otras épocas porque encima antes teníamos la desigualdad jurídica, ahora al menos la igualdad jurídica la tenemos. Otra cosa es que haya una desigualdad real, que también es un proceso tremendo. Que haya ese retroceso cultural significa otra vez relegar el papel de la mujer respecto a los hombres, que los hombres tengan que ser más poderosos, que haya menos salario para la mujer, etcétera. Ahora mismo estoy leyendo un artículo que dice que la herencia de la inteligencia humana nos viene de las mujeres, de las madres, y por eso cambia el mundo. La verdad es que sí creo que hay un retroceso cultural, pero no porque las jóvenes, la juventud, piensen esas cosas de “ay mi novio, cómo me quiere, no quiere más que yo esté con él”. Hasta que empieza a controlarte, claro, que si dónde estás, con quién vas, y ya te está sometiendo… Pero la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo y todas hemos dicho en un momento determinado estas cosas. Eso lo vas descubriendo con la vida, hay momentos en que parece que tu vida retrocede pero yo creo que tu vida, cuando te das cuentas, vuelve a avanzar, por los menos para las mujeres.

Dos crímenes machistas hoy mismo. ¿Está haciendo el Estado todo lo que se debería hacer para terminar con esta lacra?

La lacra tiene una parte que son las leyes y otra parte que es la cultura. España no es el país donde más mujeres se matan, pero se las mata más cuando están en proceso de separación, cuando han dejado a un hombre, a la pareja, y ese es un momento de peligro porque en España había poca tradición de divorcio; el divorcio es muy reciente, del año 81, excepto la experiencia de la República que fue muy corta. Por tanto, rige eso de “la maté porque era mía”. Hasta el año 74 un hombre mataba a la mujer porque la encontraba con otra y no tenía pena de cárcel, tenía una pena de destierro, es decir que todo eso es una cultura que arrastramos de supuesta superioridad, y que hace que en los momentos en que al hombre le parece que va a perder su propiedad, diga: la mato, antes que de otro, en el cementerio. Entonces yo creo que eso tiene mucho que ver con la falta de educación cultural en igualdad, con haber quitado Educación para la Ciudadanía, con meter otra vez la Iglesia en todo, esas cosas suponen unos riesgos tremendos de violencia. Es verdad que además la ley no cuenta con todas las ayudas posibles, desde las muchas necesidades que existen en los juzgados, desde el poco dinero que hay para ayudar a las mujeres a salir de su situación, desde los bajos salarios, el paro, todo eso hace que una mujer tenga que aguantar más y eso provoca más violencia. Pero los que matan son los que matan, no la ley. La ley lo único que puede hacer es prevenir, ayudar a denunciar, ofrecer oportunidades para que las mujeres salgan de esa situación y que no se vean indefensas con los hijos y que no tengan que aguantar, porque ¿a dónde vas a ir? En eso sí que creo que falla el Estado no dando la oportunidad de poder ejercer sus derechos a esas mujeres maltratadas. Tú puedes tener derechos pero si no los puedes llevar a cabo por tu situación personal, económica o social, no son derechos.

Ahora que se han cumplido cuarenta años de la matanza de Atocha, y ves aquello con perspectiva, ¿crees que se llegó al final de la investigación o se cerró en falso policial y judicialmente? ¿Pudo haber alguien más implicado en los crímenes?

Bueno, yo estoy convencida de que no llegamos hasta el final, llegamos hasta el principio del final, que fue llegar hasta el presidente del Sindicato de Transportes, que era de los más corruptos que había dentro de los sindicatos. Y no era una cosa aislada dentro de un Gobierno, allí había gente interesada en que se culminara un proceso de ‘semana negra’.  Yo nunca lo llamo matanza, lo llamo los nueve asesinatos, cinco consumados y cuatro frustrados, pero asesinatos, lo de matanza me hace recordar otro tipo de situaciones con las que no me gusta compararlo. Y te digo que detrás del permiso que se le da al héroe Tejada, que era el hijo de la secretaria de Blas Piñar, hubo muchas complicidades para que el señor se fuera a una boda. Lo normal es escaparse si te piden 1.500 años de cárcel, pero eso no es que se escapara, es que le abrieron la puerta y se fue y no volvió. Y ahora eso está pendiente, yo no creo que se haya investigado la trama de aquella semana negra, que afortunadamente por la tranquilidad que hubo por parte de la base social en el entierro de Atocha dio lugar a que dijéramos: aquí tiene que nacer algo nuevo y no volver a lo viejo. Lo viejo era matar, matar a un estudiante, matar a Arturo Ruiz, matar a dos guardias civiles, secuestrar a Villaescusa, ir a por los abogados del transporte para ver si había una huelga general… Aquí se eligió entre seguir con la dictadura o avanzar hacia la democracia y afortunadamente para lo único que sirvieron tristemente las muertes de Atocha fue para conseguir todo aquello por lo que habían luchado ellos: la libertad y la democracia. A los pocos meses de esas muertes se legalizaron los partidos, se legalizaron los sindicatos y empezó una etapa distinta en España.

Llegaste a recoger los casquillos de bala en el lugar de los crímenes…

Ya lo dije, ya habían hecho la inspección ocular y policial y se habían llevado lo que querían. Yo, como conocía aquellos sillones, que eran de espuma como el que yo tenía en mi despacho, empecé a tocarlos, porque nosotros queríamos saber de dónde venían, nunca mejor dicho, los tiros. Me quedé aquellos casquillos y los mandé a Sanidad con unos militares para ver de qué tipo de munición eran. Nos hicieron un informe diciendo que era munición del Ejército, lo mismo que se dijo en el juicio y en el informe policial también, aunque quizá no tenían mucho interés en saber el número de casquillos que habían quedado allí, sino más bien en hacer un paripé. Pero que conste que la policía se vio obligada a investigar, es más, quitaron a los que tenían que haber investigado y pusieron a unos nuevos porque en aquellos momentos no se fiaban de lo que estaba pasando. Martín Villa dijo que no podía asegurar que no iba a haber una masacre en el entierro porque no sabían quiénes estaban implicados en el atentado. Él mismo no lo sabía y era el ministro del Interior y entonces ya se vieron obligados a tener que investigar. Investigaron hasta donde pudieron pero no quisieron tirar más de la manta, que se podía haber tirado más. Los casquillos ya te digo que eran iguales a los utilizados en el atentado pero el número cambiaba. La policía decía que los autores habían disparado muchísimo y que eso no era una prueba fundamental, pero a mí sí me lo parecía para que nosotros pudiéramos investigar también.

Eso no se supera nunca, incluso recibiste cartas amenazantes…

Bueno, las he recibido durante mucho tiempo en mi vida. El día del asesinato yo estaba en Chile, la primera vez que podíamos hacer una acción de solidaridad. En plena época de Pinochet fui a hacer un trabajo sobre mujeres y niños desaparecidos y tenía que llamar al despacho todos los días para que ellos controlaran que no me pasaba nada con Pinochet. Cuando llamé ese lunes me dijeron que habían secuestrado a Villaescusa, yo ya sabía que habían matado a Arturo Ruiz y a Mari Luz Nájera y les dije: tened cuidado que están tan locos… Una frase hecha que te sale sin pensar que eso podía llegar a pasar. El dolor que siento cada vez que pienso en la gente tan extraordinaria que era y que son asesinados por unos supuestos salvadores de la patria, una gente miserable… Y ya no lo digo con pasión, sino viendo los informes policiales. No creo que llegaran a todo lo que se podía llegar pero al menos se vieron obligados a llegar hasta una parte, cayeron los del Sindicato del Transporte, pero no los que se reunían con ellos.

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@jantequera8

 

 

1 Kommentare

  1. Es la mejor persona y mas íntegra de esta mentirosa y falsa democracia…..
    El pesoe pertenece a las croacas del estado como el pp…. Necesitamos que alguna persona lo suficiente fuerte e inteligente…como ella. Limpie este pais de la escoria maldita.

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