Humor Gráfico, Igepzio, Joaquim Bosch, Número 70, Opinión
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Empresarios corruptos

Por Joaquim Bosch / Viñeta: Igepzio. Viernes, 17 de febrero de 2017

@JoaquimBoschGra

Hay unos protagonistas en la corrupción que suelen pasar desapercibidos. Apenas se habla de ellos. No hay casi investigaciones que les afecten. Pero, sin los empresarios que sobornan a políticos, la corrupción no podría existir. Las denuncias contra algunas de las principales empresas del país deben investigarse a fondo. Los empresarios corruptos consiguen enriquecerse a costa de la sociedad, con contratos amañados, abusivos y vergonzantes. Hay que perseguir sin descanso a los políticos indecentes, dar medios a los juzgados y reformar nuestras leyes. Pero también hay que ser implacables con quienes se quedan gran parte de los beneficios de la corrupción. Para que vayan a la cárcel y devuelvan todo el dinero robado. Y lo que llama la atención es que suelen ser empresas muy identificadas. Como si las empresas estuvieran por encima del bien y del mal. En determinados casos me parece que están más cerca del mal. Necesitamos cambios estructurales importantes. Y estos no se producen. Y, si no se producen, lo más previsible es que todo siga igual. En Cataluña, por ejemplo, hay prácticas corruptas muy similares a las de otros territorios del Estado. Y me parece bastante fuerte que desde algunos sectores políticos se diga que son operaciones para desprestigiar el proceso soberanista. Son investigaciones judiciales que están detectando indicios claros de numerosos delitos. Confieso que me he espantado estos días cuando desde determinados ámbitos catalanes se ha dicho que con el nuevo estado independiente tendrían que destituir al 80% de los magistrados y sustituirlos a dedo. ¿Esos jueces nombrados por el poder político aclararían de verdad la corrupción de los cargos públicos catalanes? Así se va de Guatemala a Guatepeor. Me sorprenden dos cosas al analizar la legislación en materia de corrupción. La primera, la escasísima curiosidad para entender estos problemas. Y la segunda, la falta de voluntad para encontrar soluciones. Sin duda, ambas cuestiones están relacionadas.

Varios empresarios me han dicho que lo suyo es ganar dinero como sea y que no tienen por qué entrar en cuestiones morales. Como sea, implica al margen de la ley, si hace falta, y efectivamente sin el menor escrúpulo. La corrupción también ha generado unos hábitos empresariales bastante consolidados. En esos hábitos una cosa es la ley y otra la realidad. Y a menudo se impone la realidad fuera de la ley. Ahora no hay tantas posibilidades de enriquecimiento ilícito como al inicio de la crisis. Pero siguen intactas las mismas estructuras que han hecho posible la corrupción, para activarse cuando sea necesario. De hecho, algunos de los casos más relevantes se destaparon hace poco más de un año. Tengo claro que los votos no pueden legitimarlo todo. Y creo que un Gobierno está obligado a dar explicaciones motivadas de sus decisiones. También debe resolver los indultos con razones de equidad acreditadas, pero no las conocemos en estos casos. El derecho sirve de poco si no es capaz de asegurar la reparación del daño que se ha causado.

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