Humor Gráfico, Iñaki y Frenchy, Número 70, Opinión, Tonino Guitián
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El experimento de Milgram

Por Tonino Guitián / Viñeta: Iñaki y Frenchy. Viernes, 17 de febrero de 2017

Tonino Guitián

En 1967, el psicólogo estadounidense Stanley Milgram ideó una nueva manera de probar la teoría que él llamó “el problema del pequeño mundo”. El experimento del mundo pequeño de Milgram consistió en la selección al azar de varias personas del medio oeste estadounidense, para que enviaran tarjetas postales a un extraño situado en Massachusetts, situado a varios miles de millas de distancia. Los remitentes conocían el nombre del destinatario, su ocupación y la localización aproximada. Se les indicó que enviaran el paquete a una persona que ellos conocieran directamente y que pensaran que fuera la que más probabilidades tendría, de todos sus amigos, de conocer directamente al destinatario. Esta persona tendría que hacer lo mismo y así sucesivamente hasta que el paquete fuera entregado personalmente a su destinatario final.

Aunque los participantes esperaban que la cadena incluyera al menos cientos de intermediarios, la entrega de cada paquete solamente llevó, como promedio, entre cinco y siete intermediarios. Los descubrimientos de Milgram fueron publicados en Psychology Today e inspiraron la frase “seis grados de separación”. El dramaturgo John Guare popularizó la frase cuando la escogió como título de su obra en 1990. Sin embargo, los descubrimientos de Milgram fueron criticados porque éstos estaban basados en el número de paquetes que alcanzaron el destinatario pretendido, que fueron sólo alrededor de un tercio del total de paquetes enviados. Además, muchos reclamaron que el experimento de Milgram era parcial en favor del éxito de la entrega de los paquetes porque habían seleccionado a sus participantes de una lista de gente probablemente con ingresos por encima de lo normal, y por tanto no representativo de la persona media. Esto significa que determinados estudios, más o menos llamativos, son en realidad una voluntad de que el optimismo reemplace la realidad. En este caso, al extraño no sólo no le habría llegado ningún paquete sino que en España se lo habría quedado un gran porcentaje de participantes y, si no, la propia compañía de envíos, como suele suceder.

La muerte de Rita Barberá fue por cirrosis. Y pusieron a parir y culpabilizaron a los “radicales que la hostigaron”. Hay que tener cuajo de sacar beneficio de su muerte. Al parecer, después de muchos “unos médicos me han dicho” han desaparecido los comentarios que pretendían infundadas las investigaciones forenses. Bien me parece. A desmentir informes médicos a la policía, que es quien debe estar enterada de esas afirmaciones.

Vicios y costumbres de España. La envidia de un amigo es peor que el odio de un enemigo.

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IÑAKI Y FRENCHY

@inakiyfrenchy76

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