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Trampantoja

Por Rosa Palo. Miércoles, 1 de febrero de 2017

@Ebaezan

Y, entonces, llegó Ella. Con el quejío contenido, con la victimización por bandera, con la lágrima que no sale, con la sonrisa falsa. Así apareció Isabel Pantoja en El Hormiguero. Hora y cuarto de entrevista, dos canciones y cambio de vestuario: más tiempo y más facilidades que las concedidas a cualquier estrella norteamericana. Porque Isabel es más que Tom Cruise. Y que Hugh Jackman. Y que Harrison Ford. Porque Triana es más que Hollywood y España y yo somos así, señora.

Isabel entre palmas y alegrías, entre hormigas y nubes de algodón, más cómoda que si estuviera tumbada en un colchón de Lo Mónaco, vestida de negro lentejueli y arropada por una legión de seguidoras al borde del parraque, que las pantojaliebers no son fans, son unas ultras que hacen que los hinchas del Galatasaray parezcan gatitos mimosos a su lado. Y guapa, y te queremos, y ánimo, y no hay nada que perdonar, que una mala tarde la tiene cualquiera. Y si no sabes que la Pantoja ha pasado por el trullo, ni te enteras, porque la palabra “cárcel” se convirtió en “ese lugar que no quiero nombrar”. El mismo sentido de la realidad que lleva a Isabel a pensar que su estancia en prisión ha sido un retiro espiritual con el padre Ángel es el que le hace creer que Paquirrín es músico. Y, desde luego, nadie la iba a sacar de su error en ese programa, y menos cuando le hacen preguntas más pactadas que la Paz de Westfalia. Porque la aparición de Pantoja en El Hormiguero no fue una entrevista, sino un trampantojo. Una ilusión óptica.

Y, entonces, llegó Ella. La perrita Sisi, diminutivo de Isabel Pantoja Martín, nombre que consta en su DNI perruno. Acabáramos. Si Pantoja es más que Cruise, Jackman y Ford juntos, Sisi es más que Lassie, que Rin Tin Tin y que Milú. Tanto que ha llegado a convertirse en estrella involuntaria de la competencia: Pantoja dijo que quería mucho a su perrita “a pesar de quien me la regaló”. Y se la había regalado Jorge Javier Vázquez. Acabáramos otra vez. Y Jorge Javier Vázquez se encabrona y se marca un speech antológico con atril, corbata y bandera del Sálvame: “Yo ya no le sirvo, soy un bono basura, le serví cuando la entrevisté en Supervivientes, cuando dimos las Campanadas. Quería meterse en Mediaset España y me utilizó. Ahora me da una patada y me envía a la mierda. Prefiero estar en la mierda que a su lado”. Y se queda más fresco que si se hubiera tomado tres Lexatines con un vodka doble. Vázquez se ha convertido en su archienemigo, en su kryptonita. Y todo por una perra. La pena es que, al estar cabreados con Mediaset, nos vamos a perder la oportunidad de ver a los Pantoja participando en los programa del grupo: Isabel podría ir a First Dates, Paquirrín a Hermano Mayor y la perrita Sisi a Amores perros. Pero si no soluciona lo suyo con Jorge, siempre le queda Televisión Española: Pantoja estaría dispuesta a negociar la participación de Sisi como special guest star en Sabuesos, una serie protagonizada por un perro que habla y que está produciendo la televisión pública. En serio. Y esto sí que es el acabáramos definitivo.

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