Alicia García Herrera, Literatura
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Sebastián Roa: “Muchas personas utilizan la novela histórica para aprender historia y no es aconsejable”

Por Alicia García-Herrera. Foto: Efe. Domingo, 29 de enero de 2017

  Entrevista

Como un corredor de fondo, con una buena dosis de ambición pero también de humildad, Sebastián Roa (1968) se ha consolidado como uno de los grandes escritores de novela histórica de nuestro país. Aragonés de nacimiento, aunque valenciano de adopción, compagina desde hace tiempo su labor como funcionario de la Jefatura Superior de Policía con la escritura. Investigación policial y literatura: un binomio que cuando funciona, como es el caso de Roa, da extraordinarios resultados. En los últimos años, ha firmado auténticos best sellers, clásicos del género como Casus Belli (thriller político-bélico, Delibrum Tremens, 2007), El caballero del alba (novela histórica, Delibrum Tremens, 2008; Ediciones B, 2015), Venganza de sangre (novela histórica, Tropo 2009, con prólogo de José Luis Corral; Ediciones B, 2012), La loba de Al-Ándalus (novela histórica, Ediciones B, 2012), El ejército de Dios (novela histórica, Ediciones B, 2015) y Las cadenas del destino (novela histórica, Ediciones B, 2016). Su obra Venganza de sangre ganó el II certamen de novela histórica Comarca del Cinca Medio y, en 2010, mereció el premio Hislibris al mejor autor español de novela histórica. En 2011, Sebastián Roa se hizo con el primer premio en el IX certamen nacional de relato histórico Álvaro de Luna con el relato medieval Cantar de Altabella. Roa ha ejercido como jurado en varios certámenes de relato histórico y es colaborador habitual en eventos literarios y talleres. Asimismo ha participado como autor en diversas antologías de relato.

Acabas de publicar Las cadenas del destino, una novela histórica con la que cierras una trilogía ambientada en la época almohade. Tus inicios literarios, con Casus Belli, no te llevaron tan lejos. Supongo que te habrán hecho esta pregunta muchas veces, pero ¿qué te llevó a dar un salto atrás en el tiempo de casi nueve siglos?

Me gusta la novela histórica y, de hecho, siempre me he inclinado como lector por este tipo de género. Mi primera intención, por tanto, fue escribir la novela histórica. Casus Belli fue un experimento previo. Tuve la suerte de que salió bien porque la novela fue publicada.

Trabajar en una trilogía que comprende 61 años de nuestra historia medieval, en la que sumas casi tres mil páginas, te ha convertido indirectamente en un especialista en la Edad Media española. ¿Qué nos enseña la Edad Media, momento en que comienzan a sentarse las bases de lo que será España, a aquellos que vivimos en un contexto histórico en el que los nacionalismos y los partidos emergentes proponen variaciones en el modelo de Estado?

La Edad Media nos enseña, sobre todo, a evitar la división. Un reino dividido, fragmentado, es un reino débil. Buen ejemplo de ello lo tenemos con Alfonso VII de León. Tras su muerte, el reino se dividió. El resultado fue nefasto pues, mientras había pugnas entre los reinos cristianos, se debilitada la frontera sur, lo que favorecía a los musulmanes.

¿Y respecto del conflicto Oriente/Occidente, que se traduce hoy día en una crisis que vulnera principios del derecho internacional y derechos humanos, qué nos enseña la Edad Media?

En ese sentido hemos evolucionado mucho. El reconocimiento (y el respeto, aunque no llegue hasta lo deseable) de los derechos humanos es un gran avance con respecto al medievo. La existencia de pequeños reinos gobernados por señores independientes no favorecía la creación de una comunidad internacional. El derecho de conquista, aceptado en el medievo, no tendría cabida en el Derecho internacional actual.

¿Qué te sugiere la palabra destino? ¿Y cadenas? ¿Por qué el título Las cadenas del destino?

No creo en absoluto en la predestinación. La elección del título es, en realidad, un juego de palabras que se basa en un hecho histórico o, mejor dicho, legendario. Cuenta la leyenda que la guardia personal del califa An-Nasir estaba formada por esclavos africanos que permanecían encadenados para evitar la tentación de huir. Sancho VII de Navarra, conocido como El Fuerte, rompió con su espada la cadena. Es un símbolo que aparece en el escudo de Navarra.

Tu libro habla de sacrificio, a veces sin recompensa, y de aunar esfuerzos en aras al bien común. ¿Crees que a veces hay sacrificios inútiles?

El sacrificio supone necesariamente ausencia de recompensa. En otro caso no hay sacrificio sino egoísmo. Desde esa perspectiva el sacrificio no puede ser considerado como algo útil o inútil.

Cuando trabajamos con hechos reales sucede a menudo que se cumple el dicho “la realidad supera a la ficción” y lo hace hasta el extremo de que no resulta verosímil. La falta de verosimilitud puede expulsar al lector del universo que se construye en la novela. ¿Te ha sucedido en Las cadenas del destino? Si ha sido así, ¿cómo has salvado ese obstáculo?

En Las cadenas del destino no. Sí en La loba de Al-Andalus, justamente en un episodio en el que quise hablar de ácaros. Está documentado que los ácaros se conocían en la época en la que se sitúa la novela pero para el lector medio parecía un anacronismo y podía no resultar verosímil. Opté por sustituir en la escena los ácaros por pulgas, es decir, sacrificar la veracidad en aras de la verosimilitud.

En Las cadenas del destino hay varias subtramas. ¿Cómo seleccionas el momento en que deben comenzar a entrecruzarse?

Tras una ardua planificación. Es importante no romper el ritmo. Solamente con las pericias estructurales ya se puede ir haciendo avanzar la trama.

En Las cadenas del destino, y en tu obra en general, los personajes femeninos tienen un papel destacado. Con frecuencia las mujeres logran salvar ciertas situaciones realmente difíciles, a veces con su inteligencia, otras haciendo uso del poder que les otorga su belleza o sus artes amatorias. La Edad Media, sin embargo, ha marginado por lo general a la mujer. ¿Remedia tu novela esta injusticia histórica o alguna otra?

No es mi objetivo, aunque si mis personajes ayudan a eso, estupendo. Si me gustan los personajes femeninos es porque me dan mucho juego a la hora de escribir. El hombre da buen resultado en las escenas de acción pero las mujeres pueden conspirar, ser más intrigantes, lo que las convierte en personajes muy interesantes. Me gusta jugar con esos arquetipos. Se trata de arquetipos y no de estereotipos, porque el estereotipo de la mujer intrigante medieval no existe.

Eres un autor que trabaja con un plan preconcebido muy estricto. A veces, cuando escribimos, sucede no obstante que algún personaje cobra de repente vida propia y se nos escapa. En Las cadenas del destino, ¿qué personaje se ha rebelado más y se ha negado a estar a las diez en casa?

En mi caso suele ocurrirme más con los personajes femeninos. Mis personajes masculinos tienen un camino más trazado. En Las cadenas del destino, María de Montpellier, por ejemplo, tenía más juego del que pensaba. María era un personaje cuyo papel estaba muy limitado inicialmente, pero ella fue buscando el modo de abrirse camino en la historia y adueñándose de alguna situación. Por ejemplo, hay una leyenda que habla de la concepción de Jaime I y en la que María está implicada. Yo quería que fuera ella la que tirara de mí y lo consiguió.

Tu personaje favorito en Las cadenas del destino es…

 Velasco.

¿Por qué?

Es uno de los personajes de evolución más compleja, el más trabajado.

Las cadenas del destino tiene un componente erótico elevado. También el amor tiene un peso importante. No obstante, la vivencia del sexo y el amor pueden experimentar variaciones en función del contexto histórico. ¿Qué nos enseña al respecto la Edad Media?

En la Edad Media había muchos menos prejuicios en cuanto al sexo de lo que se pueda creer. La sociedad medieval era bastante flexible en temas como el concubinato, con las famosas barraganas. Un reflejo de esa permisividad es el contenido de la poesía andalusí, altamente erótico, o el de las trovas medievales.

Hablemos de novela histórica. Defíneme la expresión novela histórica, por favor…

La novela histórica es un género literario cuya única particularidad es que se desarrolla en una época pasada.

Santiago Posteguillo, uno de tus maestros y amigos, ha hablado en diferentes ocasiones del peligro que supone mezclar en nuestros escritos personajes históricos y personajes de ficción. ¿Es realmente tan arriesgado? ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Sí, ya lo creo. El lector tiende a presumir como verdadero aquello que lee. De hecho, muchas personas utilizan la novela histórica para aprender historia lo que, por otra parte, no es aconsejable. Recordemos que la novela es ficción.

Desde tu perspectiva, ¿cuál es el futuro de la novela histórica? ¿Pasará de moda, como auguran algunos?

En absoluto. Siempre que el tiempo vaya avanzando hacia adelante, seguirá vigente el interés por historias ambientadas en una época pasada.

Hablemos de ti. ¿Eras el típico niño raro al que le gustaba leer y escribir o tu vocación por la escritura se despierta algo más tarde?

La vocación por la escritura me acompaña desde incluso antes de saber escribir. Escribo desde que recuerdo.

¿Qué sueles leer cuando no te estás documentando?

Prefiero sobre todo novela histórica. Autores como Umberto Eco, Pérez Reverte o Javier Negrete son algunos de mis preferidos, sin mencionar a otros muchos.

¿Han influido estas lecturas en tu técnica narrativa?

Indudablemente.

¿Y tus vivencias personales? ¿Han influido en Las cadenas del destino?

Por supuesto. Escribir novela es escribir sobre la vida, como dice otro escritor vinculado al Iber, Antonio Penadés.

Eres aficionado a la música de Iron Maiden. Algunas de sus composiciones, como The rime of the ancient mariner, tienen indudables tintes épicos. Tus obras también podrían considerarse novelas  inscritas en el género épico. ¿Te motiva la música a la hora de sentarte a escribir?

Sí, lo cierto es que suelo escribir con música de fondo, aunque no solo ésta. Escucho todo tipo de música, aunque me inclino más por el rock.

¿Alguna manía literaria absolutamente inconfesable ahora que no nos oye nadie…?

No tengo manías literarias. Prefiero, eso sí, escribir siempre en el mismo sitio y en el mismo ordenador, preferiblemente con música de fondo.

Has ganado varios premios literarios. ¿Cómo han repercutido en tu trayectoria?

Han servido para incrementar mi curriculum literario pero lo cierto es que, en un aspecto personal, no suelo dar demasiada importancia a los premios.

A diferencia de otros autores, eres un escritor al que no le gusta el ruido mediático, que hoy parece inevitable. Lo más molesto que te ha sucedido como consecuencia de esta exposición mediática involuntaria ha sido…

Que me pregunten por qué no escribo novela negra, dada mi actividad como policía nacional. O ciertos titulares bastante desafortunados a raíz de la publicación de La Loba de Al-Andalus, tales como “un sabueso evoca la Valencia del siglo XII”.

Eres profesor colaborador de varios talleres literarios. Este año, además, has comenzado un  taller práctico de novela como titular en el Museo L’Iber, de Valencia, que continuarás. Se da la circunstancia de que tú mismo fuiste alumno de un taller similar que impartía Santiago Posteguillo hace un tiempo. ¿Qué aportó a tu acervo literario tu paso por aquel taller? ¿Cómo vives en estos momentos el hecho de estar formando a un grupo de futuros escritores?

Tener a Santiago Posteguillo como profesor me aportó muchos conocimientos útiles. Yo ya había publicado cuando acudí a su taller pero lo que aprendí me facilitó mucho el trabajo posterior. Por ejemplo, él me enseñó a crear fichas de personajes. Ahora, a través de los talleres que imparto, intento compartir lo que he aprendido estos años. Es un intercambio enriquecedor. Yo también aprendo de mis alumnos. En esta edición del taller del Iber por ejemplo, una alumna, Eva, me hizo una excelente observación sobre el universo literario de la novela, lo que se conoce como la esfera diegética. Es cierto que el tiempo de referencia no se ha de situar solo con respecto al lector actual, sino también respecto al lector futuro, como ella advirtió.

Una última pregunta: tu consejo para un escritor novel sería…

Tener paciencia. La literatura es una carrera de fondo. Se precisa ambición pero también mucha humildad.

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Alicia García Herrera

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