Álex, Humor Gráfico, Número 67, Opinión, Sergio Rodríguez
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De Rajoy, charlatanes y telediarios estomagantes

Por Sergio Rodríguez / Viñeta: Álex. Viernes, 6 de enero de 2017

Sergio Rodríguez

No recuerdo quien dijo aquello de que no había personas ridículas sino situaciones ridículas. No sé si fue Chesterton, Wilde o Bernard Shaw. En todo caso, ninguno de ellos vio a Rajoy a ritmo de marcha campestre… Tiene un estilo tan peculiar que es muy difícil de conseguir. Ni siquiera entrenando.

Todo sigue dando vueltas. Incluso hay cosas que te buscan las vueltas dando vueltas absurdas y dañinas. Por ejemplo, la Agencia Tributaria…

La Fundeu (Fundación del Español Urgente) me suele enviar a estas horas unas alertas sobre el uso correcto de nuestro idioma universal. Y me recomienda utilizar mejor “capital riesgo” que “venture capital”. Se me ocurren muchas cosas. En estilo mala hostia, claro.

Dicen las de informativos que han sido detenidos unos trinitarios. Estos monjes se han degenerado mucho.

Dice el visionario Enrique de Vicente que va a haber “un gran zambombazo solar”… Pero que lo remontaremos. Yo le regalaría una zambomba, aunque más bien me apetece darle con la zambomba.

Haciendo “zapping” antes de irme a dormir me he parado en lo de Iker Jiménez… No sabéis la cantidad de tonterias que os estáis evitando. Ya me voy, antes de desvelarme con la mala leche.

El Estado Islámico es “autodenominado”. El Estado de Israel es autodenominado y auto-impuesto.

Cotilleo: resulta que Evole y Jordi Hurtado son primos. Pues por muchos años…

El intenso frío, propio de grajo destemplado, corta de un plumazo o varios las ansias en principio irrefrenables de salir a por churros. Hay que ser austero y sobrio.

Mientras haya concierto de Año Nuevo en Viena no hay apocalipsis. Le da prestancia incluso a la cocina desordenada a la hora del desayuno. Voy a poner la máquina de café en tempo lento para no tapar la voz melodiosa de Pérez de Arteaga.

Me cuenta alguien que le entraron a robar en su casa mientras estaba cenando fuera anoche. Conclusión: como en casa, disuadiendo ladrones, no se está en ninguna parte. Año nuevo, cerradura nueva. Y qué bien que no salí.

Telediarios estomagantes. Gente comiendo uvas y diciendo tonterías desde hace días. ¡Reporteros que se ahogan y tienen que leer una conexión de menos de un minuto! No aguantan ni un directo ni un falso directo. Sólo los viejos corresponsales salvan la fiesta. Bueno, y el joven de Lisboa, de TVE. Obrigado.

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