Ben, Humor Gráfico, Marjo Garel, Número 65, Opinión
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Que descansen en paz

Por Marjo Garel / Viñeta: Ben. Viernes, 2 de diciembre de 2016

MARJO GAREL

@Marjo_Garel

Empieza diciembre doblando campanas y llenando sus silencios  con los ecos del Tenorio. Los camposantos se visten de primavera en otoño. Las golondrinas hacen un alto en los cipreses para admirar la belleza que se le ofrece a la vista, antes de proseguir su camino hacia el sur de nuestro sur. La vida no se detiene y este mes, que hoy, por San Andrés, caduca, la muerte se ha hecho omnipresente y –sin miramiento de credos o fervores políticos, defectos o bondades–, ha ido segando vidas sin miramientos a distintos personajes, vidas que de un modo u otro han estado en nuestras vidas, no tanto en la cercanía familiar como en la mundana. ¡Menuda cosecha la de la Parca en este mes de noviembre!

Apenas se desvanecen los ecos de las canciones de Leonard Cohen cuando la muerte se lleva a Rita Barbera. ¿Qué no se ha dicho ya en estos días a favor y en contra? Unos, como el ministro de Injusticia o Celia Villalobos, culpando del fallecimiento a los medios. Se olvidan del aislamiento a que fue sometida por el PP la exalcaldesa y que estaba siendo investigada por la judicatura; intentan que nos traguemos la rueda de molino de que si ellos aceptaron su “renuncia” del partido fue poco menos que por exigencia del pueblo. ¡Vamos hombre! ¡Exigencia del pueblo es que nos devuelvan los derechos que nos han usurpado desde que “pillaron” poder, y ya vemos el caso que nos hacen!

Es al día siguiente cuando el giro del destino cercena por la izquierda la vida de Marcos Ana a sus 96 años. Nos deja el poeta de la paz y del diálogo, el preso político con la condena más larga de la época franquista, mente lúcida donde las haya y merecedor –según mi parecer– del Nobel de la Paz que –siguiendo con mi parecer–, jamás le habrían concedido por aquello de que quien no tiene padrinos…

A ambos, Barbera y Marcos Ana, tan diametralmente opuestos en sus ideas, viene a reunirlos un desagradable hecho. Por decisión de la Mesa del Congreso se otorgó un minuto de silencio por la muerte de la senadora. Podemos se niega a estar presente y abandona el hemiciclo, siendo afeados en su gesto por casi todos los grupos; los mismos que cargaban contra Barberá y le negaban el saludo el día antes de su fallecimiento. Días después, en el homenaje a Marcos Ana los grupos aplauden pero desde la bancada de Ciudadanos se cruzan de brazos, dos tremendos actores que escenifican así su desacuerdo hacia el militante del Partido Comunista fallecido. No dan explicaciones, el gesto parece más promocional que ideológico ¿qué más da? Las nueve musas salieron de estampida y no os coronarán de laurel ni por esto ni por vuestras “exitosas” carreras.

Y el 25 Fidel Castro también nos dice adiós. Su figura sí que crea una semblanza de luces y sombras, más alargadas que las de aquella primera obra de Miguel Delibes. Tanto sus partidarios como sus detractores, con sus panegíricos o diatribas hacia el Comandante, son tan efervescentes que habrán de pasar años para que, con el sosiego del tiempo transcurrido, pueda ser juzgado por la opinión pública con la equidad y rectitud que merece.

Y yo sí que me atrevo a pedir, desde aquí, un minuto de silencio para todos los seres anónimos que día a día fallecen, tanto por las guerras mantenidas por cualquier tipo de interés como por la dejadez de los gobiernos en la atención a sus ciudadanos. Con la exigencia de que se ponga fin a estas condenas a muerte que por mor de los indeseables que las propician riegan la tierra y abonan el lecho marino con sus vidas. Que todos descansen en paz.

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BEN

@BenBrutalplanet

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