Becs, Humor Gráfico, Número 65, Opinión, Rosa Regàs
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Nuestro mundo

Por Rosa Regàs / Ilustración: Becs. Viernes, 2 de diciembre de 2016

ROSA REGAS

@rosaregas

Pocas veces en mi larga vida he tenido como ahora una sensación de desconcierto tan incrustada en el alma, tan armada de una fuerza poderosa que le permite dominar los temas, situaciones e ideas que conforman el mundo en que vivo. Desconcierto que añade además a su ya difícil forma de mostrarnos la realidad, tal cúmulo de contradicciones, tal evidencia de actitudes superficiales, mediocres e incluso malignas que dejan mi pensamiento paralizado e incapaz de encontrar una salida a este infierno, por más que busque aunque solo sea un resquicio de luz por el que recuperar la esperanza.

Pasmados vemos en qué quedaron aquellas primaveras árabes dirigidas por la OTAN, Arabia Saudí o Israel, o el poder que ha tomado ISIS financiado en sus orígenes por la voluntad de Occidente de desbaratar la defensa de Al Asad. Miramos lo que ha quedado de aquellos hermosos y civilizados países como Irak o Siria convertidos hoy en desiertos de escombros y destrucción donde apenas hay vida para las lagartijas. Y si oímos las noticias en España comprobamos que no tienen nada que ver con las que logramos escuchar en radios sobre el terreno, a favor o en contra de los bombardeos que no cesan.

Peor aún, volviendo la mirada a los Estados Unidos donde ha ganado las elecciones, curiosamente con un millón menos de votos que quien las ha perdido, un ser que va más allá de lo que estamos acostumbrados a soportar, y ya hace mucho tiempo que nos parece natural lo mediocre, lo corrupto, lo peor.

Cerramos los ojos y aparece una interminable hilera de seres humanos que ese siniestro presidente electo enviará de vuelta a la miseria y la guerra, y tratamos de consolarnos con la decisión tomada por los alcaldes de las grandes ciudades americanas que, junto con sus cuerpos policiales, se han erigido en defensoras de esos sin papeles.

¿Pero acaso hay que mirar a la derecha o la izquierda del ancho mundo, o hacia el sur en las riquezas de África, para ver las ignominias a las que se somete a los nativos del Congo que desfallecen de hambre trabajando en las minas de coltán para que los ricos del planeta lo sean más aún y consigan lo necesario para que nosotros dispongamos de teléfonos y otros inútiles adminículos sin los que ya no sabemos vivir?

No, también aquí hay miles de hombres y mujeres que viven con unos pocos euros al mes, mueren de frío, están mal alimentados y peor protegidos por unos servicios que hemos dilapidado para pagar los intereses de una deuda que nos ahoga cada vez más y nos está lanzando a la más obscena desigualdad entre ricos y pobres.

Y ante la impunidad del mal que nos corroe, nos vamos haciendo a este mundo atroz. Pero nadie podrá decir que en buena medida no lo hayamos creado nosotros. Dicho de otro modo, hemos perdido el coraje y la inteligencia para luchar por otro mejor.

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BECS

Becs

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