Cipriano Torres, Número 65, Opinión
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Mercadona

Por Cipriano Torres. Viernes, 2 de diciembre de 2016

Cipriano Torres

@CiprianoTorres

Desde ese domingo por la noche soy fan, pero que muy fan, sin ser fan de nadie ni falta que me hace, de Patricia Cortizas. Soy tan de ella que soy capaz de hacerme presidente del club de fans de Patricia Cortizas. Seguro que a estas alturas se habrá preguntado quién es Patricia. ¿Una actriz, una deportista de élite, quizá una escritora de literatura infantil de mucho éxito, una vendedora de lechugas? No va mal por ahí. Es la directora de relaciones externas de Mercadona, así que sí, lechugas vende, y cuantas más, mejor, y que sean de las mejores, según dijo en Salvados, que entró en el templo de Juan Roig de la mano de Jordi Évole tratando de levantar las alfombras menos ventiladas del negocio en “Fenómeno Mercadona”. Desde la noche del domingo soy fan de Patricia porque me quedé flipado viéndola y escuchándola. Y de otros de la tienda, olé y olé.

Patricia lleva el espíritu de Mercadona clavado en su cerebro como otros se clavan a fuego las tablas de la ley. Cuando el periodista creía que tenía el vídeo adecuado con la declaración del empleado más enrabietado con la empresa, ella, Patricia, con la mirada vacía y la expresión serena, sin levantar la voz, monocorde y autómata, respondía como se recita el catecismo. Inquietante, lo juro. Otra escena memorable ocurrió entre Jordi, Agustí Catalá, director de compras, y Toni Martínez, relaciones públicas, al escuchar el vídeo donde los agricultores se quejan de jugar con los precios a la baja dejando al sector, de naranjas en este caso, fuera de juego, o sea, que no sacan ni lo gastado. Qué miradas. Hay que reconocer la valentía de la empresa. Todos tenemos luces y sombras. Sin necesidad, dejó que Salvados husmeara en ellas. ¿Lo harán otras grandes del sector?

La guinda: Pobre Rita

Un infarto se llevó a Rita Barberá. Descanse en paz. La familia ha dicho que sólo cree en la justicia del Todopoderoso. Ya da igual. La terrenal no ha podido juzgarla. Y eso se nota en el PP, que de golpe ha salido en los platós a decir que la muerta, es decir, esta mártir, ahora sí, es mía. Los mismos que, con Rajoy al frente, en un acto circense de cinismo partidista, la arrinconaron hace un par de meses. Maldita política. Qué asco.

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