Antonio Jorge Meroño, Número 65, Opinión
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El espíritu del 14 de abril

Por Antonio Jorge Meroño. Jueves, 8 de diciembre de 2016

Antonio J. Meroño

En el año 1930, una vez que había dimitido el dictador Primo de Rivera, comenzó a aflorar en España el republicanismo. Se fraguó el “Pacto de San Sebastián”, liderado por republicanos de centro-derecha (Miguel Maura, Alcalá-Zamora), de centro izquierda (Azaña), y socialistas moderados como Prieto. Intelectuales como Ortega o Unamuno, con escritos y manifiestos, se sumaron al movimiento. Nuestro país llevaba siglos en manos de monarcas más o menos absolutos, caciques, la Iglesia, etc. La gente estaba harta y había un ansia de regeneración de la vida política.

El Gobierno convocó elecciones municipales el 12 de abril de 1931, en lo que se convirtió en un plebiscito monarquía-república. Las candidaturas republicanas triunfaron en casi todas las capitales de provincia y el 14 de abril España se despertó republicana.

No voy a tratar aquí los excesos y errores de la II República, pero no quiero dejar de pasar por alto que la guerra civil la trajeron los militares sublevados, no la República. Al comienzo, en el gabinete reformista de Azaña, se llevaron a cabo muchas medidas regeneracionistas y no se cernía entonces para nada en nuestro país, como dicen muchos historiadores de derechas, el peligro del comunismo soviético.

Pero Europa, en los años 30, al albur de la crisis económica, estaba agitada, con dictaduras y totalitarismos en muchos países, y eso perjudicó por efecto rebote a la República. Hoy, nuestro país, muy castigado por la crisis económica, con amplio descrédito de la clase política por la corrupción, con el fin del bipartidismo y superado ya, digan lo que digan, el espíritu de la Transición, se abre el debate sobre la República, aunque todavía sea minoritario. La monarquía ha sido desacreditada por los últimos años de Juan Carlos, que abdicó al ver el cambio del panorama electoral, y su hijo ha ocupado el trono.

Particularmente, he de constatar mi creencia en que los países donde mayores cotas de justicia social y libertad se han conseguido desde la posguerra, Inglaterra y los países nórdicos, son monarquías, sí, pero con arraigo popular y papel mediador. Pienso que la casa de Borbón ha cumplido ya su ciclo en España, y se debe abrir un debate para traer una República laica, con un modelo económico justo, al servicio de la mayoría, del bien común. Para ello es necesaria la unión de todos los partidos progresistas en torno a un programa que defienda un sistema de economía mixta, fiscalidad justa, mejora del sistema educativo y elevación del nivel cultural. No podemos permitirnos que nuestra juventud se vaya en masa en busca de oportunidades, mientras las oligarquías mandan cada vez más y la clase media y obrera vive en los límites de la pobreza.

Creo que para todos estos fines una República es mejor instrumento que una monarquía constitucional, que los desórdenes y errores de los años 30 no tendrían por qué repetirse hoy. Pese a todos nuestros problemas y atrasos, por fin la mentalidad democrática ha calado en buena parte de la población, la homosexualidad es muy aceptada, las costumbres se han liberalizado, etc. Creo que ha llegado el momento de plantear cambios, de progresar, de profundizar en el bien común, creo que nuestro país está por fin preparado para una República.

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