Becs, Humor Gráfico, Número 63, Reportaje
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Rajoy zanja la batalla entre “sorayos” y “marilolis” con un gabinete continuista

Por Redacción de Gurb. Viñeta: Becs. Viernes, 4 de noviembre de 2016

Deportes

Contracrónica

La elección de los ministros del nuevo Gobierno confirma lo que ya sabíamos todos: que Mariano Rajoy, un superviviente nato, sabe bien cómo blindarse. El presidente, que de tonto no tiene un pelo y no quiere que el PP se le desmande y se convierta en otro sainete como ese PSOE fracturado por las luchas internas, ha sabido contentar a “sorayos” y “marilolis”, colocando a unos y a otros en su nuevo gabinete, que ayer fue dado a conocer. El registrador gallego ha ido poniendo a los peones de uno y otro bando en lugares estratégicos, de manera que nadie quedara descontento ni le diera la brasa después con desafíos y órdagos imprevistos. Así él queda en la Moncloa tan tranquilo, leyendo el Marca, que en realidad es lo que le gusta, y allá se apañen ellos. Es decir, que aquí paz y después gloria y a seguir tirando cuatro años más.

María Dolores de Cospedal se mostró de lo más satisfecha y pinturera ayer en su primera revisión a las tropas españolas

Hoy, los flamantes ministrables desfilaban por la Moncloa con sus nuevas carteras de piel, o sea que fueron a hacerse la foto de Famiglia al chalé del presidente, quien por otra parte también se mostraba contento y satisfecho ante los periodistas porque ninguno de los suyos le había robado la cartera. Soraya Sáenz de Santamaría, la jefa de uno de los dos bandos contendientes, se mantendrá como única vicepresidenta del nuevo Gobierno, y asume las competencias en materia de administración territorial, aunque es relevada como portavoz del Ejecutivo. Mejor, así menos trabajo, pensará Soraya, que seguirá conservando el CNI (en los tiempos que corren quien tiene un espía tiene un tesoro) y dirigirá la negociación con los independentistas catalanes (que vaya aprendiendo el culé). Por su parte, el presidente nombra ministra de Defensa a María Dolores de Cospedal, la cabecilla suprema de la otra superpandi popular y candidata a heredarlo todo. Capítulo aparte merece su designación como máxima responsable de los cuarteles españoles. La primera mujer designada como ministra para dirigir los inescrutables destinos del Ejército español fue la socialista Carme Chacón, que mantuvo el tipo en todo momento y hasta puso firme a más de un tricornio corniveleto apasionado de nostalgias golpistas y ruidos de sables. Era una ministra roja y en principio se la recibió con recelo entre la siempre conservadora guardia pretoriana del Estado Mayor de la Defensa pero poco a poco se hizo respetar, sobre todo cuando se ponía en su sitio en las juras de bandera y decía aquello tan marcial y castrense de: “Capitán, mande firmes”. Por eso intuimos que Cospedal (doña señora Finiquito, como se la conoce desde aquella tarde de infausto recuerdo, cuando se hizo un lío explicando los robos del tesorero Bárcenas) será bastante mejor recibida entre la curia militar: es de derechas de toda la vida, participa en las procesiones de su pueblo con rigurosa mantilla negra, peinetaza del quince y cirio en ristre (como una beata más) y es dura cual sargento chusquero. Todo muy del gusto de los generalotes más conservadores, que seguro la reciben al grito de Viva España, con dos cojones. En su declaración tras tomar posesión de su ventanilla, la ministra dijo que trabajará por la “grandeza de España”, lo que hizo temblar a más de un español que teme que lo manden a Irak a pegar tiros otra vez. Ayer, las redes sociales ardían con ingeniosos chistes y memes sobre la nueva ministra: que si iba a poner a los españoles a hacer la puta mili otra vez (una mili en diferido); que si su elegancia neopija en el vestir no casa con la cabra de la Legión, demasiado peluda, maloliente y agropecuaria para su estilo Chanel (quizá se esté planteando abolir la mascota por ordinaria); que si ella quedará cañón con sus modelitos ultracaros el día del desfile de la Hispanidad… Que si esto, que si lo otro, en fin, en ese plan. Chismes digitales, no hay que hacerles demasiado caso. La cuestión es que ayer ella estaba encantada pasando revista a las tropas, luciendo traje gris diplomático, que es lo que le gusta. Está como una niña con vestido nuevo con el carguete de ministra de la guerra, que a buen seguro le dará mucho trabajo, ahora que hay conflictos armados con tiros por medio mundo. Y si Trump llega a la Casa Blanca ya ni te cuento. Va a haber una guerra en cada barrio.

El trío calavera (Montoro, Guindos y Báñez) será el encargado de aplicar los tijeretazos que se nos vienen encima vía Bruselas

Muchos de los nuevos ministros de Rajoy son los viejos ministros de Rajoy, o sea aquello tan gatopardesco de que todo cambie para que todo siga igual. Es lo que sucede con el trío calavera, o sea Cristóbal Montoro, Luis de  Guindos y Fátima Báñez, que repiten en sus despachos, quizá como premio merecido a los bonitos hachazos que han propinado a los españolitos de a pie durante tantos años de sacrificios y recortes. Y lo que te rondaré morena. Bruselas prepara un nuevo paquete de austeridad por valor de más de 5.000 millones de euros y los tres ya se relamen y afilan las tijeras. Están prestos los del trío sádico para acometer ese nuevo episodio de sacrificios económicos por el que harán pasar a los españoles. Montoro se afianza como superministro de Hacienda, que es que últimamente no se le escapa un defraudador, salvo alguno que otro que pulula por su partido y que tiene los papeles en Panamá. Terminada la crisis, superado el paro (ya todo español está trabajando gratis de sol a sol) nadando en la abundancia como nada el país, Guindos, que ya se dedica a sus libros y a contar batallitas sobre cómo evitó el rescate financiero, tendrá menos trabajo esta legislatura, ya que la economía española va viento en popa, crece al tropecientos por ciento y no necesita ni ministro. Y por último Fátima Báñez, símbolo de la reforma laboral que ha llevado a Amancio Ortega al primer puesto de la lista Forbes y a medio país al infierno de los bajos salarios y la desigualdad (aunque eso importa menos) también repite cargo. “¿Cómo lo he hecho para llegar hasta aquí? Ni yo misma me lo explico”, deberá pensar la ministra, que tendrá que hacer frente al marrón de sacar dinero de la caja vacía de las pensiones, algo así como el milagro de los panes y los peces que dicen que hizo Jesús. Por algo se llama Fátima. ¿Quién mejor que ella para forjar el milagro? Y en todo caso no hay mayor problema: el PP es experto en cajas B y a buen seguro que sale un piquito de alguna parte para dar de comer a los vejetes y a sus hijos y nietos holgazanes.

Dice la prensa que Rajoy ha dado a conocer la composición y estructura de su nuevo Ejecutivo mediante un comunicado difundido por el Ministerio de la Presidencia después de la reunión que ha mantenido con el Rey en el Palacio de la Zarzuela para darle cuenta de las personas que se sentarán a partir de ahora en el Consejo de Ministros. Se trata de un Gobierno que cuenta con el mismo número de mimebros (13, mal fario) que el que diseñó a finales de 2011. Eso sí, de la foto desaparecen José Manuel García Margallo, Jorge Fernández y Pedro Morenés. De Fernández sabemos que fue repudiado por el Congreso por el caso de las grabaciones, así que ya estaba amortizado. De Margallo solo podemos decir que está mayor el hombre, que ya no está para viajes, y de Pedro Morenés no podemos decir mucho porque su mandato ha sido más gris que los trajes chaqueta de la Cospe.

El portavoz del Gobierno será ahora el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, que con tanto ministerio, tanta cartera y tanto despacho entre manos al final no va a saber el hombre dónde está. Las seis nuevas caras en el Gobierno serán, además de María Dolores de Cospedal (Defensa), Alfonso Dastis (Exteriores y Cooperación) Juan Ignacio Zoido (Interior), Dolors Montserrat (Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad), Álvaro Nadal (Energía, Turismo y Agenda Digital), e Íñigo de la Serna (Fomento). Lo de la creación del Ministerio de Agenda Digital nos huele a más ley mordaza para controlar a la plebe, que se está metiendo todo el rato con el Gobierno en internet, lo cual no puede ser. Menos Facebook y menos  Twitter y más ponerse a trabajar gratis por España, que es lo que toca ahora que ya tenemos un Gobierno de patriotas. Y no terminemos esta contracrónica, la más sesuda y documentada de cuantas se han escrito hoy en la prensa nacional, sin hacer mención a Dolors Montserrat, la nueva ministra de Sanidad, de quien dicen que una empresa familiar figura en la lista de morosos de Hacienda por hacerse la remolona con 2,3 millones de euros. Nada, una calderilla, un chupito, mucho menos que el pelotazo de Ramón Espinar, ese bróker peligroso, ese tiburón de las finanzas inmobiliarias que ha llevado a España a la quiebra. Promete grandes tardes de gloria la señora Muntserrat. Si es que el dedazo de Rajoy es un cachondo.

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