Francisco Cisterna, Humor Gráfico, Iñaki y Frenchy, Número 63, Opinión
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Las cruces de mayo

Por Francisco Cisterna /  Ilustración: Iñaki y Frenchy          

Francisco Cisterna

Francisco Cisterna

No hay quinto malo, ni dos sin tres. Y no podemos descartar que sea en mayo, quinto mes del calendario gregoriano, cuando los sufridos votantes coronemos las urnas, por tercera vez consecutiva, bajo la presidencia en funciones o en fracciones del que se perfila ya como el presidente Duracell. Así lo ha manifestado el afectado-interesado en su discurso de investidura-dura, tanto de estarse, mantenerse en su lugar, continuar siendo; como de resistirse a ser labrado, rayado, comprimido. “Gobernar y no ser gobernado” ha sido una acertada y explícita declaración de intenciones de quien no se presta a recibir nueva forma o lo dificulta mucho. Sobre todo, si tenemos presente que el interesado se encuentra en plenas facultades electorales y con las encuestas a favor de una tercera bonanza electoral.

En esta situación, que las urnas florezcan en mayo, dependerá, en buena medida, de hasta dónde esté dispuesto a transigir el jardinero, o lo que para entonces quede del PSOE. Barones, baronesas y la Niña andaluza de Rajoy tienen entre manos un matrimonio difícil de casar y un trago pantagruélico que tomar. Por una parte, afrontan la ingrata y heroica tarea de escenificar ante la sociedad española la oposición socialista a Mariano Rajoy, mientras le mantienen en el poder a cobro revertido; por otra, reconstruir o refundar un partido histórico, cuyos dirigentes decapitaron al primer secretario general elegido por las bases, sin que el abstencionazo o la guillotina les pasen factura. ¿Cómo escapar del cazo sin caer en la sartén?

A mi entender, esta floreciente paradoja, más allá de los designios del Ibex 35, se enmarca dentro de una estrategia posibilista, a largo plazo, que pasa por ganar tiempo o dejar que el tiempo pase –que por algo es una paradoja– . Todo ello con la esperanza de que los sondeos vuelvan a sonreír sin tener que abandonar el cómodo sillón del centro-izquierda, bajo en calorías, que está emplazado a la siniestra de nuestro señor, Mariano Rajoy –los devotos pueden poner nuestro señor con mayúsculas–. La estrategia socialista presupone que Podemos se desgastará por su propia fricción. Mientras, los poderes fácticos y sus mecanismos externos continuarán con el trabajo de acoso y derribo, para el que cuentan con ilustres matadores y rejoneadores que han triunfado en todas las plazas a la derecha de General Mola y su gramola. Calle que, si bien queda lejos del coso de Las Ventas, conoce mucho de puntillazos, descabellos y estocadas periodísticas.

En otra faena distinta, pero no diferente, está Pedro Sánchez, ese Millán Astray del socialismo, que no sólo ha perdido un ojo en la batalla, sino que está dispuesto a perder el que le queda para ganar la guerra por esas carreteras de Dios, negras como boca de lobo, al volante de su coche fantástico-regenerador. El ex caudillo socialista ha prometido una cruzada renovadora por los pueblos de España y sus plurinacionalidades. Y es de suponer que empezará por Cataluña, para ponerse a cubierto del fuego enemigo. Lo que posiblemente no ha supuesto el Chófer de la Renovación es que los ortodoxos de Ferraz acarician la idea de suspender relaciones con el díscolo PSC –ojo, suspender relaciones no es romperlas– tal y como contemplan los estatutos del PSOE. Con esta suspensión conseguirían que los catalanes no pudieran votar en las primarias, mermando gravemente, a priori, las tropas de un futurible Don Pelayo Sánchez.

Son muchas las incógnitas que nos asaltan, como en las malas series televisivas: ¿Será capaz el PSOE de plegarse a los designios de Mariano, con tal de ganar tiempo para adecentar la casa, encontrar un nuevo proyecto convincente y un convincente nuevo líder que pueda llevarlo a cabo? Está por ver ¿Cuánta sangre puede perder en la transfusión? Tendremos que cuantificarla ¿Sigue pensando el PSOE que su declive es transitorio, fruto de una noche de verano?  Más bien sí. Y descontando que consigan enderezar la derrota marítima, ¿cuánto tiempo estarían dispuestos a seguir apoyando a Mariano y su PP…? Largo me lo fías en un terreno pantanoso.

No sería descabellado pensar que todo esté pactado de antemano –o atado con nudos corredizos que no sabemos sobre qué gargantas se ceñirán–. Es dable que Mariano, en su infinita misericordia, conceda al PSOE el tiempo necesario para rehacerse y curar sus heridas, aunque sepa que un buen día pueden arrebatarle la silla aquellos a los que él perdonó (el Ibex 35 manda). También es posible que trame hacerles copartícipes de sus aciertos y errores. Sobre todo de sus errores. Y tener así una disculpa para convocar elecciones, sin ser él quien rompa la urna. “Que por mayo era, por mayo / cuando hace la calor […] que vivo en esta prisión; / que ni sé cuándo es de día / ni cuándo las noches son/ sino por una avecilla [gaviota] / que me cantaba al albor. / Matómela un ballestero; dele Dios mal gallardón”.

De todos los escenarios actuales, el conejito Duracell sale bien parado. Y mientras nosotros luchamos por desentrañar lo que es y lo que no es, lo que el PSOE hará o no hará, lo que Podemos podrá o no podrá, lo que Ciudadanos durará o si Cataluña se irá, el tiempo pasa…, en funciones o mediopensionista, pero pasa. Estamos condenados sine díe al arbitrio caprichoso de una espada justiciera que en cualquier momento puede amenazar con unas terceras elecciones, que, posiblemente, asusten más a ciertos partidos que al sufrido y resignado electorado de a pie.

Están clavadas dos cruces en el monte del olvido. Sólo tenemos que ponerles nombre. Yo ya tengo pensados los míos. ¿Y ustedes?

Después de mayo, seguiremos en contacto. Ya me contarán…

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IÑAKI Y FRENCHY

@inakiyfrenchy76

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