Humor Gráfico, L'Avi, Número 64, Opinión, Rosa Regàs
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Donald Trump

Por Rosa Regàs / Ilustración: L’Avi. Viernes, 18 de noviembre de 2016

ROSA REGAS

@rosaregas

Para mí ha sido tan brutal la noticia de que el mundo va a ser regido por una especie de monstruo que aborrece a los negros, a los mexicanos, a los pobres, a las mujeres, a los inválidos, a los refugiados, a cualquier persona que no tenga una mente como la suya, que no muera de vergüenza por defender principios basados en el dominio y la fortuna personales y en esa codicia sin límites de ser, además del más rico, el hombre con más poder del mundo, que me propuse no hablar ni pensar en ello, lo que conseguí en las primeras horas, aunque acabé sin poder apartar de mi mente la indignación, el bochorno y el desánimo que me envolvía.

Indignación y decepción por ver a un pueblo votando a este ser sin experiencia de gobierno, dominado por la sinrazón y la ira que en cualquier momento pueden hacerle dar al botón rojo que nos lanzaría a arcanos ámbitos de destrucción y miseria, si es que algo quedara vivo para entonces.

Aunque ya llevamos una larga temporada de constante decepción en la que tantas veces creímos que habíamos tocado fondo, cuando la experiencia viene a demostrarnos que estábamos equivocados y que la profundidad de la mediocridad, de la ignominia y de la vulgaridad moral no tiene límites, nos quedamos inmóviles, anonadados, sin saber qué hacer ni que decir y, se diría, conformados a recibir el próximo golpe bajo de una sociedad, la nuestra, nosotros, en la que creíamos confiar.

Así, una vez más, nos hemos quedado sin palabras para calibrar el alcance de lo que nos espera por muy acostumbrados que estemos a lo que ocurre en España donde, desde hace demasiado tiempo, el poder está en manos de seres que ya han demostrado la quiebra de su ideología y de sus capacidades. Y no hablo solo de nosotros, condenados por la voluntad popular a seguir siendo convocados por quienes durante años tuvieron sus entrañas llenas de corrupción reconociendo cínicamente que no tenían la inteligencia suficiente para darse cuenta de ello, sino también de la Unión Europea, el mayor artífice de puertas giratorias del mundo, cuyos líderes han provocado el desencanto de los europeos forjando un modo de vivir y de gobernar demasiado cercano al desinterés social y al delito económico. ¿Se quejarán cuando decepcionados votemos extrema derecha?

Más aún, contando con este temor y con el pasado reciente que ya es cada vez más tenebroso, todo parece indicar que nos resultará difícil creer en nosotros mismos como sociedad que osa moverse y protestar, que sabe mirar, ver, entender y encontrar sentido a trabajar por un mundo mejor cuando quienes nos mandan, esos a los que votamos, se afanan en desnudar más aún al desnudo y destruir lo que queda de cuanto recibimos.

Desconcertados, exasperados y tristes, aceptamos una vez más sin comprender, la mayoría: la voz del pueblo que lo celebra.

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L'Avi

@AviNinotaire

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