Alfredo Piermattei, Humor Gráfico, Número 61, Opinión, Tonino Guitián
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Liberqué, igualiquién, fraternicuándo

Por Tonino Guitián / Ilustración: Alfredo Piermattei

Tonino Guitián

@toninote

Abusos taxísticos. ¿Quieres ver tus malos recuerdos de hace seis años? Hoy, al volver del ambulatorio, mi madre de 85 años quiso tomar un taxi que se había detenido en la puerta pero le dijo que tomara el de la parada, bajo la lluvia, a 30 metros. Como hablamos de que nos parecía mal con el nuevo taxista, este nos dice que es una ley y se enzarza cuando le digo que es una mera norma, en este caso una norma cruel y me aconseja que si no estamos contentos nos bajemos. Por supuesto que no nos bajamos, porque conozco las normativas y una de ellas es que tienen obligaciones de mantener unas normas mínimas de cortesía, dirigiéndose a ti y al resto de pasajeros de una forma correcta. Y, además, ya que no nos mojamos más, me la sopla lo que diga y así se lo hago saber: nos lleva al destino y no se dirige más a nosotros más que para lo que le pagamos, que es conducir un vehículo de servicio público para personas, no de ganado y, si no está contento con hacer eso, que se haga conductor de un camión de bomberos.

Como en el 38. Hay una cierta analogía que sopla sobre nuestros representantes en el Congreso de los Diputados con lo que le dijo Churchill a Chamberlain a la vuelta de Munich en 1938 para apaciguar a Hitler. Le espetó Churchill en los Comunes, más o menos: ¿Para qué fue usted a Munich, a evitar la guerra y salvar el honor? Pues tendrá guerra y perderá el honor. Y así ocurrió.

Paternidad, más o menos. Hoy nos quedamos solos mi hijo y yo. Me ha preguntado si podríamos pedir pizza. Le he dicho “No, cariño, esta noche pizza no”, y me ha respondido “Vete a la mierda, papá”. Pero yo no soy su padre. Él tiene nueve años.

Reencuentros. Cuando te encuentras con una amiga, al fin, después de mucho tiempo, sin estar rodeados de circunstancias. Aquí, en la “ciutat de les dones”, en el edificio de la Nau de Universitat de València, con Carmen Amoraga Toledo, con la que nunca pude ir a ver a Pimpinela al Palau de les Arts porque no quedaban entradas, pero algún día…

Deporte cuco. Lo malo del running y del biciclismo no es el hecho en sí, sino que los deportistas, en vez de seguir camino, regresan a casa a la mitad del trayecto.

Amores. Serás una denuncia en el juzgado por abandono de hogar. Será una orden de alejamiento por acoso familiar. Serás un rumano alquilado para la ocasión. Serás un recuerdo de boda saliendo por el balcón.

¡Viene Pablo Carbonell a Valencia! Amagueu els patos! Con la historia verídica de su vida, en el Teatro Talía.

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Alfredo Piermattei

@PiermatteiHumor

 

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