Artsenal, Humor Gráfico, Número 61, Opinión, Rosa Regàs
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La punta del iceberg

Por Rosa Regàs / Ilustración: Artsenal

ROSA REGAS

@rosaregas

Cuesta creer lo que vemos cuando levantamos la vista y contemplamos el panorama de los investigados en nuestra vida política. Por una parte renacen las amenazas de Jordi Pujol de tirar de la manta si sus hijos son condenados. Dicen que aclara lo que ya insinuó en el Parlament de Catalunya, aquella amenaza de que si se mueve la rama todo el árbol se tambalea, y mover la rama significa mostrar toda la información de que dispone sobre los trapos sucios de unos y otros, que ha ido acumulando durante 35 años, desde que salió victorioso de sus secretos líos en la aventura de Banca Catalana.

Por otra nos encontramos con el panorama inédito e insólito en el país, que nos presenta el PSOE negándose ahora a cumplir lo que decidieron sus miembros y nos sume en un altercado de amenazas veladas y no tan veladas que amenazan con acabar con la organización. Al parecer, lo que se está cociendo puede ser tremendo, barones tomando el poder apoyados por defenestrados o dimitidos en masa y quienes quedan por definirse, todos empeñados en una guerra para evitar que hablen los pobres afiliados, por miedo, se diría, a que les tumben esos actos de autoridad que nos recuerdan viejos tiempos. Nadie sabe lo que ocurrirá no solo con el partido sino con su intervención en la investidura de Rajoy, pero en cualquier caso sabemos que se avecinan verdaderos desastres que llenan de profunda tristeza a quienes creímos en el PSOE hasta que comenzamos a entender lo que ocurría con la ideología que decía defender, escorada hoy hacia el liberalismo económico.

¿Y qué decir de la imagen aparecida en los medios de las grandes empresas que son juzgados por el asunto de las tarjetas black? No hay palabras. Al margen de todo esto se está juzgando la red de corrupción Gürtel, Púnica y algunas otras más que surgieron en los tiempos en que España iba bien, encadenándose de tal manera que extendieron su poder casi al país entero, hasta el punto de dejar anonadado al público, que ha acabado entendiendo que hay más, que solo estamos ante la punta del iceberg.

Mientras tanto los jóvenes profesionales e investigadores salen del país con sus conocimientos a cuestas porque aquí no hay plazas para ellos; los enfermos se amontonan en los pasillos de los hospitales porque no tienen camas ni médicos que puedan atenderlos a tiempo; las escuelas han tenido que prescindir de cientos de maestros y maestras; los juicios de lo que se ha ido descubriendo se amontonan en pliegos en los despachos de los jueces que no alcanzan a dar salida a la cantidad de investigación y juicios pendientes.

Este país no tiene solución, decía Semprún cuando comenzamos a conocer los primeros escándalos financieros, fiscales, políticos, y cuesta creer que no tuviera razón porque está bien claro que no conocemos más que la punta del iceberg.

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Artsenal

@ARTSENALJH

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