Becs, Humor Gráfico, Marjo Garel, Número 62, Opinión
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¡He matado al presidente!

Por Marjo Garel / Viñeta: Becs

MARJO GAREL

@Marjo_Garel

Desde que llegaron al Gobierno y en su propio derecho guillotinaron todos los nuestros, se han ahorrado miles de milles de euros a costa de exprimirnos las prestaciones en la Seguridad Social; han frenado la I+D al no dedicar partidas presupuestarias a la misma; han dilapidado la hucha de las pensiones y han acabado con la esperanza (dibujando un horizonte en negro, un túnel sin fin) de miles de estudiantes. Han suspendido muchas becas, han impuesto a las pocas que conceden unos requisitos draconianos, y todo ello sin que sus fieles, esos que se llenan la boca de españolidad, esos que salen liados en la bandera con el aguilucho, esos patriotas de vodevil que llevan el dinero a paraísos fiscales, hayan pagado con el mismo ejemplo. Estos que tienen la pasta en Suiza, además, se van de rositas por dilatación en el tiempo de las investigaciones, que nunca son juicios rápidos. Para eso sirven las leyes “ad hoc”, que las hacen condonando deudas a los procesados e imponiéndoles unas mínimas indemnizaciones. Se quitan la “capa rota” y se envuelven a “so capa”, que encubre los malolientes negocios. Comulgan a diario con las hostias de los de la capa pluvial, vampíricos obispillos mitrados de hábitos ennegrecidos con las prédicas a los ciudadanos y salpicados en su botonadura con la sangre de estos mismos. Esos que cuando van a bendecir el vino en la copa lo hacen con la sangre del pueblo, que es con la que se desayunan estos gerifaltes llegados de… ¿quién sabe nadie de dónde salen? Vino “marqués de….”, vino reserva espiritual de Occidente, vino procedente del Banco de Sangre de cualquier casa española que, venida a menos por mor de ellos, va vendiendo por las esquinas lo único que les queda ya: su sangre. “Barata, señores, barata ¿le hace un riñoncito? ¿un trozo de hígado?” “¡No, cerebro ya no nos queda, no insista! ¿Acaso no ve los resultados electorales? Si me quedase cerebro no ganarían una vez y otra y otra y…”

Y mientras tanto, han conseguido romper el equilibrio en la Educación de este Estado que se dice aconfesional y vuelven a hacerse un hueco los curas y meapilas que vienen a perturbar la mente del alumnado con sus soflamas incendiarias, mientras ellos no limpian su casa, donde día a día surgen en distintos puntos del orbe el latrocinio y la pederastia. Y pretenden darnos clases de castidad a los demás. ¡Arreglados vamos!

Pues en esas estamos. Al partido del pueblo, el PSOE  “de toda la vida” fundado por Pablo Iglesias Posse (hasta la llegada de Felipe González, que comenzó a agrietarse y caer hacia la derecha), se le atragantan los resultados obtenidos, y se entrega en bandeja de acero en brazos del ejecutor del pueblo, o sea  Rajoy, que solo espera que esa capa invisible que va a envolver sus vergüenzas lo haga en el momento de la investidura. Aplaude el PP, azules por falta de oxígeno desde diciembre pasado, y exige cada vez más y más condiciones para la abstención. Ese es el vasallaje que se le exige al Partido des-Obrero Español para conseguir así la investidura de su plasmático líder.

Suenan ilusorias fanfarrias mentales en la Carrera de San Jerónimo. Los leones han soltado las bolas que ruedan carrera abajo y con las patas se tapan los ojos y la nariz. De su pétreo pecho  sale un rugido ensordecedor y yo, yo, ¡no puedo consentirlo! Mientras los cables de la tele traen un sonido de chicharras cabreadas, la pantalla me devolverá al hemiciclo. Será el momento en que hayan votado sus señorías y los luminosos verdes superarán a los rojos, por lo que, durante otros cuatro años, sentiremos la bota sobre nuestro cuello y sus manos en nuestros agujereados bolsillos. Buscaré una cadena de televisión que no sea la que suelo ver y encontraré la de los obispos que, sentados tipo cónclave papal, sillones dorados y tapizados púrpura –¿cómo les gusta la sangre, verdad?– y rodeados de imágenes de Vírgenes condecoradas y ascendidas a alcaldías y capitanías, celebrarán felices la votación. Aquí me dispongo a matar al presidente. En el momento en que inicia su discurso, lo miro fijamente. Este es el presidente del plasma. ¡Pues quien en plasma vive, en plasma muere! Y en un acto vindicador de arrojo, como una nueva Agustina de Aragón, por España y por los españoles, arranco el cable de conexión de la tele y se borra la imagen de la pantalla.

¡Hecho! ¡He matado al presidente!

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BECS

Becs

 

1 Kommentare

  1. Manuel García dicen

    Pero…, muchas vidas tienen el presidente, como tantas cadenas de radio y televisión entregadas a su causa.

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