Alaminos, Editoriales, Humor Gráfico, Número 62
Deje un comentario

Editorial: La ‘Jungla de Calais’, otra vergüenza para Europa

Ilustración: Jorge Alaminos / Litoral  Gráfico. Martes, 25 de octubre de 2016

Deportes

    Editorial

Cientos de inmigrantes y refugiados han comenzado a abandonar este lunes la llamada “Jungla de Calais”, el inmenso asentamiento humano situado en el norte de Francia en el que vivían más de 7.500 personas en condiciones infrahumanas y que el Gobierno de François Hollande ha dado la orden de desalojar. La calma y la ausencia de incidentes han marcado esta primera jornada de evacuación pese a la tensión que se ha vivido en los últimos días. Pocas horas antes del amanecer ya había cientos de personas haciendo cola, pacientemente y cargadas con sus maletas y bultos, ante la oficina de registro ubicada cerca del asentamiento. El primer paso es el control de los habitantes para repartirlos después en autobuses entre diferentes centros por toda Francia. Se cierra de esta manera el mayor gueto de Europa pero se abre ahora un interrogante: ¿a dónde irá a parar toda esta gente? ¿qué vamos a hacer con ellos?

A finales de 2015 llegaron a vivir en estas inmensas instalaciones más de 7.500 personas. Cerca del 25% de la población procedía de Afganistán y Pakistán, un 20% de Eritrea y Etiopía, otro 20% de Sudán y un 10% de Siria. En abril de 2015 el periódico británico The Guardian fue el primero en llamar la atención sobre la existencia del campamento de Calais, que pronto fue bautizado como la “Jungla de Calais”. Debido a las precarias condiciones sanitarias del asentamiento, se empezó a intervenir oficialmente en él en noviembre de 2015, con objeto de mejorar la habitabilidad. Sin embargo, los problemas de falta de luz, agua y equipaciones sanitiarias e higiénicas siguieron presentes. El Gobierno francés instaló, en enero de 2016, 125 barracones con capacidad para alrededor de 1.500 personas, pero fue una medida a todas luces insuficiente, ya que el hacinamiento siguió lastrando a los habitantes de la “Jungla de Calais”. Debido a los problemas de insalubridad e inseguridad generados en la zona, la parte sur del campamento fue desmantelada. Acto seguido se produjeron enfrentamientos entre los residentes y la policía francesa. Esos mismos enfrentamientos se han ido repitiendo a lo largo de las últimas semanas, lo que muestra el grado de descontento de la gente que allí vive ante el trato que están recibiendo. Ya no soportaban más la situación. Lo peor de todo es que estos altercados demuestran que las autoridades europeas no han hecho nada por resolver el problema.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) ha expresado su preocupación por las condiciones de vida pésimas que sufren estas personas, condiciones que se ven agravadas con la llegada del invierno. Desde el primer momento ha preocupado la situación de miles de niños, muchos de los cuales viajan solos tras haber sido separados de sus familias a causa de la guerra y que llegan a estos campos improvisados en el norte de Francia con necesidad tanto de cobijo como de una protección adecuada. Urge que las autoridades refuercen las medidas de asistencia médica y alimentaria, que se coordinen los actores implicados en las tareas de ayuda y que se facilite información precisa y objetiva a estas personas sobre los trámites que deben seguir para solicitar el asilo político que legalmente y por derecho les corresponde (también sobre las posibles consecuencias en caso de no hacerlo). Otra importante medida sería garantizar un alojamiento decente una vez que se concrete la evacuación, ofrecerles asistencia legal, así como  terapia psicosocial y posibilitarles el reencuentro con sus familiares lo más rápidamente posible. En España tenemos malas experiencias en la asistencia a los extranjeros que llegan a nuestro país y lo estamos viendo estos días con los motines registrados en nuestros centros de internamiento, que no reúnen las condiciones mínimas de habitabilidad. Sin duda, España no es un modelo en la atención a las personas desamparadas, de manera que poco podremos aportar a las políticas europeas en esta materia.

Y por último, la UE debería plantearse, de una vez por todas, una política única en materia de inmigración y de acogida al refugiado. Las imágenes de miles de personas vagando por los campos de todo el continente, con sus bultos y maletas a cuestas, con niños y mujeres embarazadas abandonadas al frío y la intemperie, sin que nadie quiera hacerse cargo de ellos, no son propias del mundo civilizado y es algo que debería provocar bochorno a los responsables comunitarios, que llevan demasiados años reuniéndose en comisiones parlamentarias y en cumbres inútiles sin aportar solución alguna a este grave problema. Las imágenes de refugiados huyendo de la guerra son más propias de 1945 que del año 2016. Los europeos debemos tomarnos en serio este drama humano que en los próximos años seguirá agravándose, ya que los conflictos armados, lejos de amainar, se recrudecen. Un refugiado es una persona que lo ha perdido todo, su casa, su familia y su vida, por culpa de una guerra que otros han decidido por él. Si la UE sigue mirando para otro lado, si países como España que solo han acogido a unos pocos cientos de personas siguen mostrándose tibios en la acogida, el problema dentro de unos años será ya irresoluble, puesto que habremos condenado a cientos de miles de personas al abandono más cruel. Y habremos escrito una página infame en la historia de Europa.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

Jorge Alaminos

@litoralgrafico

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *