Humor Gráfico, L'Avi, Lidón Barberá, Número 61, Opinión
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Arriba y abajo

Por Lidón Barberá / Ilustración: L’Avi

Lidón Barberá

@lidonb

Cada vez que leo o escucho la palabra “barones” me vienen a la cabeza señores prusianos, con bigotes rizados, bandas de colores, vara de mando y un caballo que no saben manejar. Es obvio que esto, en el universo socialista, se traduce en señores con traje de chaqueta y corbata o en señoras de ropas amplias y gesto firme. En mi imaginario, los barones (y las baronesas) gritan mucho y sonríen poco, hablan en tono desafiante y cortan cabezas sin que les tiemble el pulso.

Todo el daño, dicen, lo han ocasionado los barones (y las baronesas, sigue siendo un poco machista que el global “los barones” no tenga en cuenta el peso femenino) con sus tramas palaciegas, sus cambios de cromos y sus estrategias marcianas para nombrar y deponer a secretarios generales. Un espectáculo bochornoso, una situación terrible, algo de vergüenza ajena… Sí, pero ¿y lo que pasa a un nivel inferior?

Igual de grave fueron los gritos de los militantes (o lo que fueran) en la puerta de Ferraz, poniendo demasiado de manifiesto un enfrentamiento fratricida que ya teníamos bastante con intuir. Quizá alguien haya pensado que la única forma de contrarrestar el poder de los barones (y las baronesas) sea agitar el gallinero y convertir a las bases en pequeñas armas de destrucción masiva. De repente, hay un ejército de miles de trolls machacando en redes sociales a unos y a otros y no sería de extrañar que en breve comience una guerra de bots como la que ya protagonizó las primarias de 2014.

Y al final, una se queda preguntándose quién está haciendo más daño a un partido como el PSOE, si los barones (y baronesas) y sus movimientos a escondidas o la guerra de guerrillas a plena luz del día que se están montando entre bases, redes, bots y personajes varios. Arriba y abajo destrozan igual.

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L'Avi

@AviNinotaire

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