Marjo Garel, Número 60, Opinión
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Reválida: ¿Solo para estudiantes?

Por Marjo Garel

MARJO GAREL

@Marjo_Garel

Estaba tan en contra de que se volviera a esa reválida kafkiana que supedita el porvenir de nuestros estudiantes a la “ley” del Gobierno, que no me paré a pensar que quizá no fuera tan descabellada esa propuesta (no se me alteren, hablo de aplicar la reválida a otras situaciones de la triste actualidad). Me explico: al igual que si suspendes la reválida se terminan en un único examen todas tus probabilidades de acceder a cualquier carrera universitaria, de la misma manera habría que suspender para siempre a esos políticos incapaces, a esas “brillantes” mentes que están poniendo de moda otra vez la educación de antes y la brillantina/fijador Varón Dandy para que no se les mueva un pelo y al mismo tiempo les sujete con fuerza las ideas (cielos, que lo he dicho en plural, no, no, “la idea”, una, sola, como el credo aquel que se cantaba “unigénito de Dios”). Estos ideólogos del ministerio de Educación piensan que los alumnos si no aprueban la reválida, no hay Universidad, de modo que volveremos poco a poco a los tiempos donde solo existían estudios superiores para los acomodados, y a estos, si suspenden como buenos “niños de papá”, siempre les quedarán las Universidades de pago extranjeras ú opusdeístas, que les admitirán y serán los únicos con estudios, y ya luego se encargarán las empresas de exigir en sus solicitudes que tengan estos o aquellos títulos universitarios. Ya ven, es solo una idea, pero maquiávelica (perdóneme Maquiavelo). Como no podrán acceder a la Universidad, los hijos del proletariado que hayan suspendido la susodicha reválida no llegarán nunca a acceder a puestos de responsabilidad de determinadas empresas, sean estatales o privadas. Sólo los hijos “de” lo conseguirán. Ya no hace falta “dedo”, desde la más tierna infancia quedan señalados y separados unos de otros. So pena que los vástagos de los curritos hayan emigrado con sus padres y accedan a esos estudios en el país que los acoja. Pero seguro que serán los menos.

Decía que sí me parece bien que se aplique la reválida, no con los estudiantes, sino en otros aspectos. O sea, que si usted ha gobernado mal, en contra del pueblo, apretándoles el cuello a los ciudadanos (el torso, las caderas, sus partes pudendas, las tibias y el peroné), mientras con todo el desparpajo y la cara dura del mundo reparte a los Bancos veintiséis mil millones de euros que nos asfixian a los ciudadanos (ahora se descuelgan diciendo que no nos los devuelven, que magnánimamente se los perdonan) si usted señor político de turno ha suspendido el curso, la reválida, digo, no debe tener opción ni a la FP, por lo que no debería repetir candidatura en las próximas elecciones, sean las terceras, las cuartas o las que sean.

Si el pueblo soberano no les ha concedido la mayoría absoluta necesaria no pueden, según sus propias “leyes del embudo para con los demás”, volver a presentarse, así se lo hayan pedido a Santa Rita-Rita, que ya hemos visto que lo que se le da a ella, ni ustedes se lo quitan, y encima la recompensan con más dinero por hacerlo soberanamente mal. ¿Qué es esto entonces? ¿Una ecuación inversamente proporcional? ¿Cuanta más corrupción, más parcela de poder me llevo? Creo que cuando nos extrañamos de cómo pueden conseguir tantos votos estos señores del PP, no caemos en la cuenta de una cosa fundamental: que toda esta gente implicada en casos de corrupción (es raro que no salga día sí y día también una nueva colección de corruptos con las siglas del partido en el poder) se supone que tiene, por la edad, esposa, hijos, nueras, nietos, sobrinos, primos y toda una retahíla de parentescos y amigos que a la hora de votar es indudable que lo hacen por ellos (y para ellos). ¿Han sumado ustedes y multiplicado el número de corruptos que llevamos registrados ya por el número de familiares a su cargo? Hagan, hagan la cuenta y la estadística, pero no se la confíen al CIS, que quizás les salga mayoría absoluta en el total. No hace falta recurrir a los ciudadanos que dicen ellos que les votan para ganar una votación. ¡Quía! ¡Se votan entre sí esos clanes familiares y esos amigos de amigos de amigos de…!

Es por ello que urge que cualquier sospechoso/encausado por prevaricación, corrupción, y derivados, no pueda ser elegible, y le sea retirado su derecho al voto. Luego, que sean juzgados por el tribunal ordinario, como cada hijo de vecino.

Y por supuesto, NO a la reválida impuesta a los estudiantes, faltaría más.

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