Francisco Cisterna, Humor Gráfico, L'Avi, Número 59, Opinión
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Psoriasis popular

Por Paco Cisterna / Viñeta: L’Avi      

Francisco Cisterna

Paco Cisterna

A punto han estado de meternos otro gol en el intermedio del partido. El tanto hubiera subido al casillero de los 230.000 euros anuales  a pesar de haber sido marcado con la mano –o mejor con el dedo– en los vestuarios del Congreso. La habitual jugada del suma y sigue se ha frustrado por antideportiva y poco ética. Y en todas las tertulias al uso se convino, por unanimidad, que nos la habían vuelto a meter con mantequilla de Soria. Calentita y en pomada. Bien untadita y a lo Último tango. Pero no se alarmen, no todo va a ser flagelación o agujeros negros dilatados –cita muy usada a modo de paños calientes por el líder popular–. Qué va. La idea no era mala. Al menos, el preciado producto soriano hubiera gozado de fama mundial. Imagínense el fabuloso incremento productivo y la consecuente disminución del paro en tierras numantinas cuando los banqueros de Bahamas, Panamá, etc., empezasen a demandar como posesos la famosa y milagrosa mantequilla de Soria:

“¿Desayunará el señor banquero huevos con caviar?” “No, Bautista. Desayunaré una tostada con mantequilla de Soria, untada a mano por un técnico superior, con un poco de mermelada de guindos espolvoreada con azúcar  brey”. “¿Está seguro, señor…? Piense en su colesterol”.  “Nada, nada, Bautista. A Soria por la mantequilla. Y te quiero de vuelta antes de las terceras elecciones. ¡Arreando, Bautista!”.

Coincidirán conmigo –de no haber fracasado la operación– en que producto tan humilde jamás hubiera gozado de una promoción tan excelsa ni llegado a consumidores de tanto relumbrón de no haber mediado la Marca España y el Banco Mundial en el asunto. Pero no todo está perdido. El caso ha sido tan sonado dentro y fuera de nuestras fronteras que la promoción de la exquisita mantequilla de Soria está más que garantizada. Algo que debemos registrar –aunque nos cueste reconocerlo– en el haber menesteroso del gobierno en funciones…, funciones de mañana, tarde y noche (sábados y domingos los oficios tendrán lugar en la capilla del monasterio. Los feligreses acudirán al culto provistos de la correspondiente tostada. La mantequilla correrá a cargo de la Diócesis).

Pero no se equivoquen, yo no he venido aquí a vender mi libro ni a glosar las virtudes del excelente producto soriano. Yo he venido aquí a disertar sobre la psoriasis. Sí, sobre la psoriasis popular: Sepan ustedes que la psoriasis popular es una enfermedad de la piel que causa descamación e inflamación. Es decir, el proceso de “regeneración” de las células cutáneas se “acelera tanto” que se acumulan en la superficie causando placas de piel gruesa, con escamas plateadas (dado el caso, no podía ser menos que un metal precioso). Recuerden la famosa escena del sofá en la que Carlos Floriano preguntaba a su jefa, Cospedal, “¿No crees María Dolores que nos ha faltado darle un poco de piel a cada cifra?”. “Seguro”, respondía ella. Pero vayamos al origen del problema, que, según las guías médicas consultadas, empieza en el sistema inmunitario. Ya hemos llegado al meollo. El sistema inmunitario es el conjunto de estructuras y procesos biológicos que permiten mantener el equilibrio interno frente a las agresiones externas e internas. Así, podríamos inferir, científicamente, que el sistema inmunológico popular está afectado de psoriasis, barcinosis, ratitis, blesitis y otros -itis que aflorarán a la superficie cutánea a su debido tiempo en función del desgaste producido por las sucesivas crisis inmunológicas. Por tanto, resulta evidente que la pretendida regeneración dérmica ha fracasado o se reproduce anómalamente, salpicando la dermis, aquí y allá,  con manchas de psoriasis.

La anhelada “regeneración” popular, condicionada por factores externos, resulta tan precipitada y forzada que los propios científicos populares, preocupados por las alarmantes recaídas, han propuesto un novedoso tratamiento ensayado con éxito en sus laboratorios durante los últimos cinco años. Nada más y nada menos que untarse el cuerpo entero y verdadero con la auténtica y genuina mantequilla de Soria. Al fin y al cabo, les resbala.

PD: Aprieten los esfínteres, dadas las condiciones, es muy posible que la mantequilla siga chorreando.

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L'Avi

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1 Kommentare

  1. pizarro dicen

    Si añades que el/la psoriasizs NO ES UNA ENFERMEDAD INFECTO-CONTAGIOSA, los afectados te lo agradeceríamos.

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