Artsenal, El Koko Parrilla, Marjo Garel, Número 59, Opinión
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De mentiras, mentirosos y el juego de la estampita

Por Marjo Garel / Viñeta: Artsenal

MARJO GAREL

@Marjo_Garel

Alguien avezado en los antiguos juegos de guerra pensaría que en España, y desde las últimas votaciones, nuestros políticos andan enzarzados en una sesuda partida de ajedrez de infinita dureza que, tras tres votaciones, sigue aún en tablas. Alguien, digo, que no conozca a los políticos españoles. Porque denle ustedes un tablero de ajedrez a nuestros representantes patrios y mirarán los peones pensando que son fichas de otro juego, tirarán el resto de piezas a la basura y usarán los peones como juego de damas.  Son así de rebuscados y enrevesados. Eso suponiendo que tienen un cierto coeficiente de inteligencia para jugar al escaque, algo que es mucho suponer. Más bien lo que harían sería jugar al tres en raya con el tablero de ajedrez, porque de los cuatro partidos en danza (PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos) uno siempre sobra y los otros tres jamás se entienden, van siempre de en dos, firmándose acuerdos entre estos y sin conseguir que los firme un tercero necesario.

Y dirán ustedes: ¿por qué vais a votarlos cuando hay elecciones? A lo que una repreguntaría: ¿entonces qué tenemos que hacer los que no creemos que un partido sea capaz de gobernarnos, dejamos de ir a votar y que sus acólitos los encumbren para que sigan pisoteando nuestros derechos? Sirva o no, en este momento no solo nos queda el triste derecho al pataleo que nos asiste sino que es la hora de exigir una democracia con mayúsculas. De entrada las listas deben ser ABIERTAS, no cerradas.  ¿De qué me sirve a mí votar al partido que creo que debe gobernar si los políticos que considero capaces NUNCA figurarán como cabezas de lista, por lo tanto, NUNCA saldrán elegidos? ¿Qué opinión les debemos merecer los ciudadanos a estos políticos que nos gobiernan y que siguen tutelándonos los pasos, rodeándonos de redes, de taca-tacas y chichoneras, de alambradas que coartan nuestra libertad y que coaccionan nuestra inteligencia con unas listas “masticadas”? Nos tratan como si fuésemos todos inquilinos de un frenopático nacional. Ya piensan ellos por nosotros (slogan: “No pienses, nosotros lo hacemos por ti, tu solo tienes que ir a votar. ¡Vota!).

Entre tanto, la última y fallida investidura ha dejado perlas negras para la historia.  La mentira y la estupidez en grado elevado, aunque bien pensado lo único elevado han sido los escalones del Congreso para subir a la tribuna de oradores, donde el candidato Rajoy se ha postulado como elegible merced a sus logros, chocando con sus actuaciones pasadas e intentando repetir el timo de la estampita. No hacía ni cinco minutos que Rajoy (evidente embustero en cuanto a la regeneración de su partido que dice haber llevado a cabo y que no ha hecho) terminaba de descender los peldaños del Congreso cuando ya se anunciaba a bombo y platillo la designación del dimitido Soria (el de las cuentas en Panamá) para representar a España en el Banco Mundial. Y al día siguiente, tras el escándalo, el presidente pone pies en polvorosa y se larga a la reunión del G-20, donde deja caer que “los populismos son el peor enemigo de las reformas estructurales y del progreso”, sin nombrar expresamente a Podemos. Luego, en el colmo del despropósito, da algunas explicaciones sobre Soria erráticas y tramposas, con risita irrefrenable y sin admitir preguntas. ¿Para qué las preguntas, verdad? Es Rajoy quien tiene que dimitir, no Guindos.

Es un atentado a la inteligencia que Mariano Rajoy nos haya hablado desde la tribuna de “sus” logros en materia de empleo, acogiéndose al número de contratos veraniegos, cuando es precisamente durante los meses estivales cuando se dispara la contratación temporal, ese empleo que por mucho que muevan a rosarios y plegarias a sus Vírgenes dura un día o una semana a lo sumo, raramente un mes, y que deja por los suelos a muchos trabajadores desde el día uno de septiembre. ¿Por qué nos quieren vender como alhajas preciosísimas unos tristes abalorios con los que intentan disimular que la crisis no remite? Mientras ellos sestean en el Congreso nuestros jóvenes, con más títulos en su mayoría que los dueños de esas posaderas que se sientan en los escaños, tienen que salir al extranjero para ser explotados allí, que aquí, ya ni a eso llegan.

Las fechas de las dos últimas elecciones fueron escogidas para que coindieran con el apogeo de esa susodicha contratación temporal (diciembre y finales de junio) a ver si así arañaban unos votos. Ahora van por el mismo camino y nos colocan las terceras de nuevo para diciembre. Es fácil adivinar por qué. Qué Gobierno dios mío.

Esperemos por nuestro propio bien que las fuerzas de izquierda consigan que Pedro Sánchez sea el nuevo presidente, a pesar de su partido, porque si no mal iremos. Esta es la menos mala de las soluciones para este país maltratado y empobrecido. Ya veremos si logra un acuerdo con Unidos Podemos. No lo tiene fácil el guapo socialista.

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Artsenal

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