Artsenal, Humor Gráfico, Número 59, Opinión, Xavier Latorre
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¿Malas noticias?

Por Xavier Latorre / Ilustración: Artsenal

XAVIER LATORRE

Xavier Latorre

Mal asunto cuando no nos restriegan a Grecia o a Venezuela (con la que está cayendo allá) y no nos ponen malos ejemplos si no aceptamos a Rajoy como presidente de compañía. Huele fatal que no se pasen todo el día prediciendo un temporal económico inmediato o un cataclismo laboral y que Rajoy nos diga a la cara, en plan cínico, que podemos esperar unos pocos días más en modo bonanza económica, la suya, claro, la de unos pocos agraciados, pero, nos advierte, que no juguemos más de la cuenta que lo de crecer se va a acabar. Pinta mal que las autoridades europeas nos den de lado, nos tengan abandonados, y no nos amenacen más de la cuenta; alguna vez hablan de recortes pero así llevan los últimos años, nada nuevo. Resulta sospechoso cuando el soberbio de Rajoy no afloja, y no abre la mano para dar alguna que otra limosna en forma de concesión como las daba en su día su predecesor Aznar; resulta sangrante que por poco el exministro Soria se colara en la plantilla del Banco Mundial. Pero sobre todo es un mal presagio cuando una mayoría dice que ya está bien de hacer sufrir a quien merece gobernar porque sí, aunque le desborden los casos de corrupción en el patio de su casa. En ese momento es que estamos peor de lo que imaginamos.

La ausencia de noticias apocalípticas es síntoma de que hay malas noticias en la recámara de los telediarios. Han bloqueado el cambio y la regeneración democrática y, por consiguiente, se están dando una tregua. ¿Estarán saboreando que han desactivado la calle y que han conjurado la amenaza de algunos nuevos partidos? La lotería de Navidad, gracias a las papeletas del PP, seguro que le cae a alguno de ellos. Rajoy podrá felicitar el año nuevo por SMS a Bárcenas y viajar a Canarias con el extremeño Monago a ver a SúperSoria (¿En tu casa o en la mía?). Habrá revalidado el cargo con un año de propina. ¡Misión cumplida! Para nosotros, ¡misión imposible!

Parafernalia

Los políticos deberían blindarse mejor ante los casos de corrupción. Cuanto antes habrá que elaborar una plantilla de acceso restringido, de uso interno, para utilizar en casos en los que te pillen en algún tejemaneje oscuro y delictivo, o bien descubran a tu compinche y amigo de partido metido en un gran lío. En ese recurso lingüístico se recogerían todas las fórmulas posibles para a) ganar tiempo, b) pasarle el muerto a otro, c) negar las evidencias, d) involucrar a tus subordinados y e) salir reforzado del entuerto.

Los recursos a emplear son variados:

–Todo es una maniobra orquestada por la oposición….

–Voy a probar mi inocencia…

–Todo fue un malentendido…

–Dejemos trabajar a la Justicia…

–No volverá a ocurrir…

–Voy a probar mi inocencia pese a quien le pese…

–Madrid me ha ofrecido su apoyo…

–He puesto el caso en manos de mis abogados…

–Tengo toda la documentación que avala que los contratos fueron legales…

–Soy el eslabón más débil…

–No me planteo dimitir. Sería tanto como reconocer mi culpabilidad…

–Estoy dispuesto a acudir a una comisión de investigación…

–Los tribunales tienen la última palabra…

–La honradez ha guiado toda mi carrera política…

–He sido víctima de una maniobra interna de mi partido…

–Los medios de comunicación se han cebado en mi persona…

–Pienso querellarme contra ellos…

–Cuando corresponda lo contaré todo…

…Y así hasta aburrir al personal, hasta que pillen a otro pringado, hasta que juegue el Madrid-Barça o hasta que llegue Navidad (y las urnas cicatricen algunas heridas abiertas). Luego nos quejamos de que los periódicos se leen cada vez menos.

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