Cipriano Torres, El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 60, Opinión
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La muela de Rita

Por Cipriano Torres.  Ilustración: El Koko Parrilla

Cipriano Torres

@CiprianoTorres

Querida Rita. Bueno, te llamo querida porque eres de la familia. Así te consideramos en casa. No hay día en la tele que no aparezcas saliendo o entrando a un taxi, saliendo o entrando a esa verja de tu casa cárcel, arrastrando con dificultad una maletita como de fin de semana para llevar, supongo, tus intimidades, que si unas braguitas, o unas bragazas, que si un sujetadorcito, bueno, una talla XXL, que si tus lacas, y tus cosas. Pero mi madre, tan mayor, siempre barre fuera de la era, y eso que le regañamos para que no sea tan boca cabra. Ayer te vio con la dichosa maletita y va la señora y así, sin darle la importancia que le daría cualquier tertuliano profesional, nos pregunta si es ahí donde lleva los dineros. Mamá, por dios, le decimos, pero qué cosas se te ocurren. Digo todo esto, querida, para que veas que sí, que formas parte de nuestra peña. Yo creo que con razón. Se habla de corrupción en Valencia, y coño, se habla de la Rita. Se habla de bolsos, y se piensa en la Rita. Se habla de dinero negro, y ahí está Rita. Se abre un informativo con el choriceo en Valencia y Rita está la primera.

     De la familia, querida, de la familia. Querida Rita, nos hemos enterado de que has hecho un liote con el carné del PP y lo has tirado a la papelera, con lo que ensucia eso. Eres muy grande, Rita. Pero que te has hecho la fuerte en esa cosa del Senado y no hay pringue hirviendo que te menee el culo del skay. Por tu escaño, o como se llame ahí la bicoca, ma-tas. Y ahí es a donde quiero llegar, querida. Tengo entendido que dejar el PP y pasarte al Grupo Mixto no sólo te libra de las garras de la justicia que nos juzga a todos para reservarte en exclusiva a la justicia del aforado, del protegido, del privilegiado, sino que te van a caer cerca de 3.000 euros más al bolso, joder, tenía que salir el puto bolso. Si ganabas la indecencia, perdona que te lo diga, de 4.000 euros por tocarte la flor –tú y el resto de paniaguados a los que costeamos los contribuyentes–ahora, con el movimiento de aquí no hay dios que me mueva, la cosa alcanza los 7.000 euros. No es una broma, querida, es una afrenta. Es un insulto. Es una indecencia. Va a tener razón mi madre cuando dice que vas con la maleta para llevar los dineros de un sitio a otro. Tómatelo como te salga del lerele, cariño, vida mía, pero 7.000 euros al mes en este país doliente, exprimido, esquilmado, escupido y despreciado por gente como tú es mucho dinero, son muchas neveras llenas de comida, muchas letras de luz, muchos meses de alquiler, cojones, mucha provocación.

       Pero para que veas que a pesar de todo, uno piensa en ti, en tu bien, en tu imagen. Como ahora cada día tienes un retén de folloneros periodistas a la puerta de tu cárcel, y a veces sales de casa con el cardado aplastado y el gesto turbio de quien no entiende lo que le está pasando porque lo ha sido todo –quiero un ayuntamiento como el de Rita, Rita es la mejor alcaldesa de la historia de Valencia, eres la mejor, Rita, todos te queremos, Rita, sacan a Rayoy una y otra vez recordando cuando tanto os amabais– y otras te sacan con el cardado impecable y la sonrisa amplia, como desafiante, pues eso, que cuando te ríes, ay, cómo me cuesta escribirlo, se te ve un hueco fatal. Te falta una muela, querida, y el resultado es una sonrisa que da grima, repelús, asquillo, como una de esas yonquis que se han metido de todo y al final la vida las cruje y les pasa factura. Eso no puede ser. Hay que evitarlo. Uno tiene la dentadura que puede pagarse pero tú…

     Recuerdo una de mis visitas a Valencia, donde quiero a gente fundamental en mi vida, además de tener un currillo como escribidor de periódicos, cosa que quizá sepas porque en mis oraciones has estado presente, y pasé por la puerta del ayuntamiento. Era un día soleado, luminoso, uno de esos días en los que Valencia aún está más hermosa. Y allí, en la plaza, frente al balcón, antes de que existiera el caloret, que la historia verá como el principio del fin, como tu patética decadencia, entre piripi y sin rumbo, convertida en un ser al que nadie se atreve a decirle que está haciendo el ridículo, pues eso, que allí, en el asfalto, con letras rosas, grandes, generosas, para que las vieras bien desde tu despecho, y aprovechando que se celebraban los fastos del Orgullo Gay, una mano anónima, iluminada, certera, y con su pelín de malafollá entre colegas, se podía leer… Rita, ¿verdad que tú nos entiendes? Pues eso, ahora te explico, querida. ¿Y si con los 3.000 euracos del ala, vas, tomas un taxi, te encierras en una clínica dental y no sales de ahí hasta que te pongan la muela que te falta? Así, cuando te rías de nosotros, cuando os riáis de nosotros, que estés mona. ¿Entiendes?

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PEDRO EL KOKO PARRILLA

@Elkokoparrilla

 

 

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