Ben, Humor Gráfico, Número 59, Opinión, Óscar González
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¿Conseguirás atraparlos a todos?

Por Óscar González / Viñeta: Ben

Óscar González

Óscar González

Ahora que los gallegos –y, en unos meses, quizá también el resto del Estado– estamos a las puertas de una nueva campaña electoral, quizá es buen momento para pensar sobre la afición esta raruna de ir a meter papelitos en urnas de manera compulsiva que hemos desarrollado en los últimos años.

Lo digo más que nada porque cuando hablo con la gente en la calle sobre las elecciones en ciernes, me doy cuenta que el desinterés por la política es cada vez mayor, pues el bloqueo en la formación de gobierno, la repetición de elecciones, las posibles terceras y demás miserias nacionales, hacen que al español medio lo que pasa de los leones para adentro le importe cada vez menos.

Buscando una solución a ese desinterés, este verano he trabajado mano con vaso con el señor Jack Daniel´s y mis tres cuñados: “el Jose”, “el Ruben” y “el Topo”. Identificado el problema, empezamos a trabajar en las posibles soluciones, para lo que se unió a nosotros María Sátiva, cuya presencia siempre hemos encontrado estimulante a nivel creativo y que, una vez más, no defraudó, ya verán.

Pronto nos encontramos discutiendo viejas ideas como la de poner los colegios en los estadios de fútbol, para que la gente vote de paso que va a exaltarse e insultar al árbitro, o la de poner las urnas en medio de una comida popular (nada que ver con el partido), y alguna más novedosa, como la de utilizar una herramienta como Pokemon Go, el juego de caza de monstruitos virtuales que ha triunfado esta canícula.

El juego tendría la misma mecánica que en la actualidad, pero los bichejos habrían sido sustituidos por políticos, de tal manera que la gente podría cumplir sueños como el de echarle el guante a algunos notables y encerrarlos, aunque fuera en un álbum. Los colegios electorales podrían ser “pokeparadas”, que son sitios en los que se suele reunir la gente porque dan recompensas de juego, y ya que están allí, pues dejan el voto en la urna, que no les cuesta nada.

El juego, por supuesto, permitiría al jugador ir ganando niveles a fuerza de comerse mítines electorales y pasacalles besaniños, entre otras formas de tortura política. También se podrían poner los bichos a luchar entre sí,  lo que atraería muchos curiosos por ver quién le infla la cara a quién en el combate entre el Rajoychu y el Pablichu o el Riveramander, entre otros.

Los bichos, naturalmente, podrán fusionarse e ir evolucionando en versiones más poderosas: si, por ejemplo, combinásemos dos Riveramanders, obtendríamos un Rajoychu y si le añadimos un Aznarzar, tendremos al Caudillo.

Y no faltarán los politikemons legendarios, que aparecerán en sitios complicados. ¿Estás cerca del Banco Mundial? ¡Tal vez puedas atrapar el Soriaxx que aparece allí los días de investidura! ¿En Plaza de Castilla? Buena oportunidad para atrapar el Zu-Rato que se pasa todos los jueves a firmar.

No me digan que no es una gran idea… con que tuviera la mitad del éxito del juego de verdad, mucha gente empezaría a seguir la política con verdadera devoción.  Y estaríamos en mucha mejor forma.

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BEN

@BenBrutalplanet

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