Joaquim Bosch, Número 58, Opinión
Deje un comentario

Viaje al infierno palestino

Por Joaquim Bosch*

JOAQUIM BOSCH 2He culminado un viaje privado por tierras de Oriente Próximo en Palestina, junto al Muro de Cisjordania. Realmente impresiona ver cómo se ha convertido a los palestinos en extranjeros en su propia tierra. A pesar del sufrimiento injusto de millones de judíos durante el nazismo, creo que esa persecución no puede justificar cualquier configuración del Estado de Israel. Ni tampoco las constantes vulneraciones de derechos que padecen hoy los palestinos. Los graves conflictos existentes en toda la región deben resolverse con instrumentos de derecho internacional. Y no con la ley unilateral de los más fuertes. Contra las amenazas terroristas necesitamos mejoras en las medidas de seguridad y en los servicios de inteligencia. Pero también que haya más justicia en Palestina, en Siria, en Irak y en otras partes del mundo.

Google ha eliminado el nombre de Palestina de sus mapas. Hay confusión sobre los motivos. Pero el problema de fondo es común: la invisibilización de la situación de marginación que sufren los palestinos. Por eso me parecía necesario explicar lo que he visto por allá. Lo que está pasando en los territorios palestinos es que, por un lado, Israel asegura que tolera una especie de autonomía en Cisjordania. Pero, al mismo tiempo, ha ocupado la mayor parte de su territorio. Y ha entregado terrenos y casas a colonos judíos en zonas por las que no pueden pasar los palestinos. Así nunca se respetará el derecho de los palestinos a vivir en su propio país.

Vivimos en una época en la que se está tendiendo demasiado a la invisibilización de la desigualdad, del sufrimiento y de las injusticias. Todo lo que consista en visibilizar será caminar en dirección contraria. Es cierto que las propuestas iniciales de distribución de la ONU fueron aceptadas por Israel y no por los palestinos. Pero es igualmente cierto que, después, Israel ocupó militarmente todo el territorio, a pesar de la oposición de la ONU. El problema es que los palestinos siguen viviendo en su tierra y tienen derecho a hacerlo sin interferencias de Israel. He leído toda la obra de Primo Levi, que es especialmente admirable y estremecedora. Y, ciertamente, hay rasgos de algunas formas de deshumanización que se pueden encontrar en sus libros y que yo, personalmente, he presenciado en Palestina. Hay gente que equipara lo que hicieron los nazis con lo que ahora practica Israel. Y no me parece correcta la comparación, ni de lejos. A quien crea que es lo mismo le recomiendo una visita a Auschwitz y podrá entender las enormes diferencias. Cuantitativas y cualitativas.

Sobre el ejército israelí hay algo que me impactó especialmente. Cada vez que se producía un control y aparecían soldados o policías israelíes armados hasta los dientes, en los autobuses o en los checkpoints, podía observar con claridad el miedo en los ojos de los palestinos. En hombres y mujeres, gente trabajadora que solo busca subsistir en condiciones poco favorables. Me parece intolerable que se pueda infundir ese miedo y me parece claro que está provocado por historias previas que se han vivido.

Las luchas de poder se han producido a lo largo de la historia. El derecho surge precisamente para regularlas y que no prevalezca la ley del más fuerte. La entrega de tierras y casas en Palestina a colonos judíos está claro que beneficia a unos y perjudica a otros. De hecho, las condiciones de vida en Israel son óptimas, a niveles europeos. En cambio, en los territorios ocupados las penalidades económicas son importantes. Y en gran parte están causadas por las limitaciones territoriales y por los bloqueos de todo tipo que impone el Estado de Israel.

*Joaquim Bosch es exportavoz de la Asociación Jueces para la Democracia

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *