Número 58, Opinión, Rosa Regàs
Deje un comentario

Trabajadores

Por Rosa Regàs

ROSA REGAS

@rosaregas

Estamos en los últimos días de vacaciones masivas. En los pueblos, cuyos hoteles y pensiones han estado tan llenos como nunca habían conocido, el trabajador ya comienza a desear, aunque lo calle, que se vaya despejando el panorama y pueda al fin dormir las horas precisas, caminar en lugar de correr, comer a sus horas y tomar una caña de vez en cuando con los amigos.

Es cierto que este verano son muchos los que en España han tenido suerte, porque entre tanta gente como busca trabajo aquí y fuera de aquí, les han caído contratos aunque sólo sean de dos o tres semanas, que al menos vienen a sustituir aquellos otros por días o por horas con que intentaron pasar el invierno.

El buen tiempo no se desvanece, aun así saben que más allá de octubre ya no habrá turistas en masa, y volverán a buscar una migaja para sobrevivir a la desesperanza laboral en la que malviven y pululan los que pertenecen a la olvidada clase trabajadora.

Porque ahora, cuando remite el trabajo y se vuelven hacia el panorama económico y político, se encuentran con que tampoco por ahí está la solución a su pertinaz miseria. Y no por esas terceras elecciones, la gran “vergüenza” como repiten contertulios y medios emulando el discurso del Gobierno en funciones, sino porque es bien sabido que se nos ha bloqueado una situación política donde ya no hay esperanza para nadie.

El más inocente e inexperto sabe que no habrá regeneración democrática ni institucional, que los corruptos seguirán en su privilegiado estatus, que no se acabará con el amiguismo y que el Gobierno que logre formar Rajoy no será la Itaca de nadie. Vendrá la UE para decirnos qué y cuánto hay que recortar, que bien lo sabemos ya, porque aún no se ha querido enterar de por dónde y a dónde va el dinero público que mejoraría la situación de parados y descoyuntados laborales, lo que tampoco parece haber entendido una gran parte del electorado que ha votado a quienes ayudaron y mantuvieron la corrupción, incrementaron los recortes y manipularon la información convencidos, como la trivial UE, de que son éstas las medidas que van a sacarlos de la crisis y devolverles sus derechos laborales.

Siendo así, ¿qué pueden esperar los trabajadores si ni los que tienen los recursos suficientes para cambiar de estrategia cuando ven que la que imponen no ha servido para nada, insisten en ella; o cuando las elecciones siguen concitando la confianza en quienes más les han crucificado con recortes laborales?

Que quien esté agotado de tanto trabajar por una miseria intente dormir sin pensar y deje vagar su inconsciente por la utopía, porque ya se ve que, si no cambiamos todos, sólo la implacable protesta podrá desviar su triste destino: difícil es lo que han vivido y viven los trabajadores, pero nada sería comparable a lo que parece que nos va a llegar.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *