Joaquim Bosch, Número 58, Opinión
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El pacto contra la corrupción: ¿algo más que papel mojado?

Por  Joaquim Bosch*

JOAQUIM BOSCH 2

@JoaquimBoschGra

En las negociaciones que PP y C’s llevan a cabo para la investidura del nuevo Gobierno se ha cerrado un denominado “pacto contra la corrupción”. Mi impresión, al ver el texto, es que este documento supone cambiar algunas cuestiones periféricas para que todo siga igual. Si de verdad se quiere actuar contra la corrupción, lo que procede es dotar de medios a los juzgados. E impedir que las administraciones públicas, tanto central como autonómicas, puedan contratar de forma arbitraria con empresas privadas. Y castigar con penas más duras a los corruptos. No veo nada de todo eso en dicho pacto. Sin entrar en el fondo de los acuerdos políticos, no me parece bien que se generen expectativas falsas para la población en esta materia.

Sobran proclamas altisonantes y falta voluntad real de acabar con una corrupción que está instalada en el sistema. Si se quieren adoptar medidas eficaces contra la corrupción, hay muchas propuestas rigurosas sobre el tema. Las asociaciones de jueces y fiscales hemos aportado muchas y variadas ideas en los últimos años, sin que se nos haya hecho ningún caso por parte del Gobierno. Da la sensación de que este pacto entre PP y C’s es un mero brindis al sol que no va a mejorar para nada la lucha contra esta lacra. Si hubiéramos contado con leyes más justas y contundentes, habríamos tenido mucha menos corrupción. Pero hemos tenido un Código Penal que ha castigado con penas de prisión al inmigrante que pone el top manta en las calles para sobrevivir mientras prevé meras multas económicas, en determinados casos muy graves, para corruptos que roban a todo el conjunto de la sociedad. Poco miedo han tenido algunos en el último supuesto para delinquir. Numerosos expertos y analistas han analizado los problemas de la corrupción, además de los jueces, aportando medidas muy interesantes que se han tenido en cuenta. Si en otros países no ocurren estas cosas, será por alguna razón. Alguien escribió que, cuando uno ve lo justo y no lo lleva adelante, es porque no tiene voluntad o porque le falta valor para hacerlo. El problema es que las leyes han de ser aprobadas en el Parlamento, que está formado por los representantes de los partidos políticos. Es la pescadilla que se muerde la cola.  El sistema falla por todos los lados, y esto ya no es una opinión personal, sino una evidencia objetiva contrastada. Solo hay que echar un vistazo a los datos estadísticos: cerca de 2.000 imputados por corrupción en España. A la cabeza de Europa.

Con medidas irrelevantes como las anunciadas por estos dos partidos no se va a cambiar ni solucionar nada. Eso lo sabemos perfectamente quienes trabajamos en los juzgados. El tema de la corrupción genera especial inquietud entre la ciudadanía. Pero no existe una respuesta proporcionada de las instituciones. A menudo parece que la gente de la calle siente y piensa de una manera determinada mientras el poder político proyecta y decide de otra bien distinta. La sociedad tiene una fuerte percepción de irresponsabilidad, porque la corrupción casi nunca termina con depuración de responsabilidades políticas entre aquellos cargos públicos que han cometido algún delito. Pero además, la percepción también es de impunidad, porque apenas existe correspondencia entre la gravedad del problema y las condenas penales impuestas. Y en esa tensión nos seguimos moviendo, hasta ahora con resultados claramente insuficientes en la lucha contra esta lacra que socava los cimientos del Estado de Derecho.

*Joaquim Bosch es exportavoz de la Asociación Jueces para la Democracia.

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