Aitana Castaño, Número 58, Opinión
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Mujeres olímpicas

Por Aitana Castaño

AITANA CASTAÑO

@Sairutsa

Por Puerto Rico. Hace unas semanas, entre las bambalinas del Wimbledon, le decía a los periodistas, sobre todo a los españoles, “es Puig, no Puch”. Y no porque haya renunciado a sus raíces catalanas (de donde son sus abuelos paternos), no. Es que en su Puerto Rico natal se dice Puig, no Puch. Mónica Puig tiene 22 años y lleva catorce de ellos practicando tenis. Siempre ha declinado con un educado “no, gracias” las propuestas de la Federación Estadounidense de Tenis (USTA) para jugar bajo el amparo de la bandera de las barras y estrellas. Y eso que vive en Miami –ciudad que por otro lado es uno de los barrios más grandes de Puerto Rico–. El educado rechazo a EE.UU tiene, desde hace dos días, una hermosa consecuencia. Ella, pequeña de estatura (mide 1,67 cuando la media entre las tenistas de élite ronda el 1,77) ha hecho algo muy grande: conseguir la primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos para Puerto Rico*.

*Puerto Rico lleva participando en citas olímpicas 68 años. Hasta hace dos días había conseguido dos platas y ocho bronces. Todos triunfos de deportistas hombres. El oro estaba reservado para una mujer. Para una Puig. No Puch.

Punto para Murray. El periodista de la BBC John Inverdale le puso el micro delante al tenista Andy Murray tras la final individual de los Juegos Olímpicos.
–Es usted el primer tenista que consigue dos oros olímpicos. Extraordinario, ¿no?.
Murray arrugó la frente.
–Defiendo el titulo individual, pero creo que Venus y Serena tienen cuatro cada una.
Punto, set y partido feminista para Andy Murray, que encima es escocés y una adora a los escoceses.

Vuela, Biles. El comentarista de la NBC Jim Watson dijo de ella: “Creo que incluso podría ir más alto que algunos de los hombres” (Y se quedó tan pichi). Los Juegos Olímpicos tienen que existir por personas como Simone Biles que hacen que lo imposible parezca fácil. Y también por personas como Jim Watson, que demuestran que para caer bajo no hace falta nacer con pirula, basta con tener un micrófono delante de los morros. Bonus track: El ejercicio de suelo de Biles es tan precioso como su sonrisa.

Fue la mejor. Carolina Marín sopla sus dedos antes del saque y a mí me fascina. Ha vapuleado a sus rivales y ha provocado que algunas perdiéramos el sueño. Pero oye, los Juegos Olímpicos también son esto, ¿no? No os perdáis un partido de bádminton de esta guaja, por favor.

Duda política veraniega. Por cierto, ¿qué hace Pedro Sánchez en la playa si tiene que impedir que Rajoy forme un Gobierno y que continúe así el rumbo próspero de la economía española, a la que con gran gloria nos va a llevar el Partido Popular en los próximos años? La gente es de un irresponsable que yo flipo.

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