Número 57, Opinión, Rosa Palo
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Gente en sitios

Sánchez, junto a su mujer, meditando sobre pactos y tapas.

Por Rosa Palo

ESTHER-BAEZA-(ROSA-PALO)

Rosa Palo

Vivo encerrada. No entre cuatro paredes, sino entre cuatro cristales. Y eso es aún peor, porque puedo ver la calle, y contemplar a la gente caminando, entrando en los comercios, desayunando, parándose en las esquinas a charlar, yendo de un lado a otro. Me invade la misma sensación de desazón que cuando era pequeña y mi madre me sacaba de clase para llevarme al médico: entonces me daba cuenta de que me estaba perdiendo algo, de que había un mundo fuera de tercero de EGB, de que la gente vivía mientras yo agonizaba en el colegio. Ahora la gente vive mientras yo trabajo: salgo a comprar el pan y me encuentro las terrazas llenas de peña tomando cervezas. Amárrame esos pavos: que parte de la población esté de cañas mientras servidora permanece enclaustrada a lo Teresa de Jesús (a puntico estoy de que me empiecen a salir estigmas) viola los Derechos Humanos, el Tratado de Masstricht y la Quinta Enmienda. Tirando por lo bajo.

Hasta Pedro Sánchez se ha ido de vacaciones a Mojácar, el tío insolidario. Nosotros aquí, atados a la tecla, escribiendo artículos sobre lo que hará o no hará, sobre la guerra de los barones, sobre si será una rosa o será un clavel, y Sánchez en el chiringuito, protegiéndose del tuiterío (inútilmente) con un polo y una gorra a lo Robert Redford en El golpe. Eso no es de ser socialista: aquí, o nos vamos todos a chiringuitear, o se rompe la baraja. O el pacto. O lo que sea. En vez de estar de ronda de negociaciones, está de ronda de cervezas. Sólo le ha faltado empezar a subir fotos de playa, con su piel morena sobre la arena, para que el recochineo hacia el resto de los curritos alcanzara proporciones épicas.

Y sí: decir que Pedro Sánchez es un irresponsable por irse de farra mientras los demás estamos currando es tan de cuñao como aquel razonamiento según el cual Ana Belén y Víctor Manuel tenían que repartir sus bienes entre los pobres porque eran comunistas (hombre, que me regalara Ana Belén algún traje de Jesús del Pozo no estaría mal, que sería una cosa solidaria, caritativa y chiripitifláutica). Pero que a Sánchez haya estado a punto de buscarlo Paco Lobatón es demasié. Para un cuñao y para cualquiera. Que aquí se han quedado los demás, velando por la patria. Aunque, ahora que lo pienso, Rajoy no necesita vacaciones porque él vive en un estado de inactividad permanente, y Pedro y Pablo estén mareando la perdiz sin hacer gran cosa. Dilatando la situación, que se dice, como si estuvieran de parto. A ver si alcanzan ya los diez centímetros y dan a luz un nuevo gobierno porque, al final, los únicos que nos hemos quedando velando algo somos nosotros. Y estamos hasta las patillas. Lo decía Ann Sexton en su poema La verdad que los muertos conocen: “Es junio. Estoy cansada de ser valiente”. Pues eso, que es julio, y yo estoy cansada de currar.

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