Número 58, Opinión, Rosa Regàs
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Europa

Por Rosa  Regàs

ROSA REGAS

@rosaregas

En las reuniones y debates que se celebran en torno a la posible investidura de Mariano Rajoy, a menudo surge Europa como el bien supremo al que podemos aspirar políticamente los europeos, un ejemplo a seguir por quienes han de pactar un nuevo Gobierno como sea y con quien sea, aunque renunciando a su propia ideología. Como si sólo en Europa pudiéramos encontrar ejemplos de buena conducta democrática y política. A veces incluso se nos llega a decir que si no actuamos como en Europa, ello nos llevará a la vergüenza nacional de unas terceras elecciones. Como si votar en favor de la investidura del presidente de un partido imputado que lleva años compartiendo y ocultando la corrupción, no fuera infinitamente más vergonzoso.

La misma pasión por Europa ha llevado a los españoles a indignarse por el Brexit, echándose las manos a la cabeza por el desastre por el que han votado tantos británicos: salir de Europa. “Su antieuropeísmo los ha llevado a votar contra sí mismos”, dicen. “¿Y qué va a ocurrir con la City y su volumen de negocios que llega a todo el mundo?”.

Y es que estamos aún como en la época en que no habíamos entrado en una Europa distinta de la que es hoy y seguimos pensando que pertenecer a ella es un privilegio.

Pero ¿alguien se ha parado a pensar por qué un británico de clase trabajadora tendría que desear mantenerse en una Europa que ha llenado de privilegios y exenciones a las grandes fortunas de su país y se ha cebado con los trabajadores, obligando a sus gobiernos a realizar recortes inhumanos en salud, educación y otros derechos sociales? ¿Qué les aporta una Europa donde manda y dispone sin ser votada, la siniestra Madame Lagarde del FMI cuyo único objetivo es consolidar el capitalismo más salvaje, que lo que quita por decreto a los más pobres lo transfiere a los bolsillos de bancos y multinacionales?

Así es en el orden económico, pero ¿dónde están la solidaridad, la decencia social y la justicia política que iban a ser las bases de aquella primera Europa?

La Europa de hoy, esa a la que no quieren pertenecer tantos británicos, da la espalda a cientos de miles de refugiados que huyen de una guerra que ella misma aprobó y los entrega a Erdogan, el nuevo Pinochet, quien a pesar de sus cientos de miles de asesinatos y detenciones ni siquiera ha recibido de Europa una tímida y justa amonestación, sino solo esos refugiados que deja caer en manos de mafias que trafican con personas o con sus órganos o los lanza directamente al mar.

Se me dirá que el Brexit ganó en Gran Bretaña por el racismo de los británicos. Tal vez, pero no olvidemos que esta propaganda la pagaban Europa y los británicos que defendían quedarse en ella.

¿Por qué iba un trabajador a pertenecer a la Europa que lo ningunea y en la que no cree si no es para recibir ayudas y privilegios?

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