Artsenal, Humor Gráfico, Joaquim Bosch, Número 55, Opinión
Deje un comentario

Montesquieu está para cumplirlo

Por Joaquim Bosch / Ilustración: Artsenal

JOAQUIM BOSCH 2

Joaquim Bosch

Ataque al poder judicial. Numerosos cargos del partido del Gobierno han salido en tromba atacando a los jueces que investigan casos de corrupción. Aseguran que se les intenta perjudicar políticamente, como dijo Berlusconi en Italia. La realidad es que el poder judicial se limita a intervenir cuando hay indicios de delito. Y estos han aparecido en infinidad de casos de corrupción. Lo que no pueden pretender los políticos es decidir ellos mismos si son culpables o inocentes. Nadie está por encima de la ley y tampoco el poder político. Vivimos en un Estado de Derecho con separación de poderes. Y, a pesar de la falta de medios, los jueces seguiremos trabajando para cumplir nuestras obligaciones legales. Sus descalificaciones no nos van a intimidar.

Promesas y Estado de Bienestar. Como jurista y como ciudadano me parece importante que se conozcan las propuestas de las fuerzas políticas en materia de derechos sociales y de libertades públicas. Al final son cuestiones centrales para cualquier sistema democrático avanzado. Saber si se garantiza la dignidad básica de cada persona, de manera que se le asegure la cobertura de sus necesidades esenciales y el desarrollo potencial de su personalidad. Y también conocer hasta dónde se respeta la libertad individual. Por favor, que no se nos distraiga con la algarabía de discusiones nada relevantes. Que se nos hable en serio de derechos fundamentales.

Sobre el futuro que nos espera. La teoría del progreso lineal e inevitable es una falacia lógica. En ningún lugar está escrito que cualquier tiempo futuro vaya a ser necesariamente mejor. No tiene por qué ser así. Todo depende del nivel de resignación de cualquier sociedad para aceptar lo peor o de su capacidad de motivación para no aceptarlo.  A posteriori todo se ve mejor. Pero unos años antes de la guerra civil española o de la Segunda Guerra Mundial nadie podía imaginar los enormes desastres que iban a llegar. Cualquier situación puede ser empeorada. O mejorada. Todo depende. Y el futuro no se puede adivinar, pero sí que se puede consentir.

Crisis institucional. Hemos tenido un sistema de partidos muy permeable a los intereses de los sectores económicos dominantes. Y se ha olvidado que la función principal de los representantes políticos es actuar al servicio del conjunto de la sociedad. De ahí viene esa consigna de “no nos representan” y la ruptura de la mediación representativa, tal como se había concebido hasta ahora. La duda sigue siendo hacia dónde nos llevará esta crisis de la representación democrática.

Punto y aparte. Estuve en Valladolid, en el último congreso de Jueces para la Democracia en el que intervine como portavoz. He agotado el límite de dos mandatos consecutivos de dos años que marcan nuestros Estatutos. Y no me puedo presentar a la reelección. Incluso, aunque pudiera, me parece que ya es un tiempo suficiente. Han sido cuatro años intensos. He intentado aportar a la ciudadanía la visión de JpD contra unos retrocesos de derechos y libertades sin precedentes, con la satisfacción de que hayamos logrado frenar algunos de ellos. Ha sido un honor haber representado a mis compañeras y compañeros. Debo agradecer a mis amistades virtuales vuestras reflexiones y muestras de apoyo. Os pido el mismo respaldo para la nueva dirección de JpD que salga de este congreso. Seguiré defendiendo desde mi juzgado los derechos fundamentales de la ciudadanía.

*****

Si te ha gustado puedes visitar nuestra página oficial de Facebook o Twitter.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *