Artsenal, Humor Gráfico, Marjo Garel, Número 56, Opinión
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¡A las hogueras con ellos! (por San Juan, claro)

Por Marjo Garel / Ilustración: Artsenal

MARJO GAREL

Marjo Garel

Dicen que en las hogueras de San Juan debemos quemar lo viejo para ahuyentar a los malos espíritus y a las brujas. Casi se me olvida este año rebuscar por casa lo que tenía que tirar a la pira, sobre todo cosas del período democrático, pero al final, buscando, encontré un cartel electoral con mi foto entre otros compañeros de cierto sindicato, y lo he puesto en lo de quemar, para que ahuyente a los fantasmas y cenizos y a aquellos que ocuparon puestos y se olvidaron de los trabajadores tras la declinación de Felipe González, cuando ya dejaron de pedirle un hijo.

Empecé por el cartel pero llevo acumulada ya una montaña de noticias de casi metro y medio, noticias sobre derechos conseguidos que al final han retrocedido en estos últimos años. No sé si será premonitorio, pero yo por si acaso, e incluso por si “acoso”, me curo en salud, y a dos días de que se decida –”nuevamente”, por segunda vez– el curso político del país (dejando a salvo a los partidos que nunca ejercieron el poder) he juntado todo lo escrito, dicho, prometido e incumplido para quemarlo esta misma noche.

No es que crea en las meigas, ni en los baños con túnica blanca a la orilla del mar justo al dar las campanas las doce. Ahí me gustaría ver a todos los políticos, saltando olas para liberar la mala energía e insuflarse de la buena, de la que puede recuperar para los ciudadanos todo lo perdido. Lo reconozco, de ilusión también se vive.

No puedo enumerar todo lo que tengo para quemar, tantas malas noticias de estos últimos años: destrucción de empleo versus amnistía fiscal; contratos en precario versus deslocalización de empresas en el extranjero; dinero que dicen que no es un rescate, pero que ha sido entregado a los bancos, o sea dinero público que pagamos TODOS los españoles versus desahucios y fondos buitre; concertinas para inmigrantes versus migrantes por falta de empleo; tijeras y tijeretazos a nuestras economías, a base de impuestos de valor añadido en artículos de primera necesidad; subidas de matrículas en las Universidades; bajada en el importe y número de becas; desaparición de Humanidades en la enseñanza pública; subidas del IVA Cultural; precariedad en la educación y desaparición de puestos de trabajo entre el personal docente; precariedad en la Sanidad; subida en las tasas de los medicamentos para los pensionistas; vaciado de la caja de pensiones y destino del dinero para otros menesteres (poniendo en peligro la jubilación de todos); venta de armas a países que practican la pena de muerte o trafican con las mismas; insensibilidad manifiesta con aquellos que huyen de las guerras o injusticias en su país; y la depravación última de esa caterva que oculta su dinero en paraísos fiscales y luego viene a dar lecciones de todo lo que tenemos que trabajar para levantar el país. Hablo de los papeles de La Castellana, de Panamá, de Suiza, de Luxemburgo, de Andorra, de Caimán, etcétera, etcétera. Con todo esto a cuestas es aún más difícil digerir unas elecciones.

De esta campaña electoral nos queda un líder del PSOE como “programa” en sí mismo, un hombre que echa la culpa de no haber llegado a la Moncloa a Podemos. Un PP que no deja de hablar de lo bien que lo ha hecho, más el martirio del himno con merengue –una, ya lo he dicho en anteriores ocasiones, es murciana, y siempre ha sido golosa de pocos dulces pero muy, muy fan del aquí típico hojaldre, llamado cuerno, relleno de merengue y tostado el mismo por el exterior, con un nevado de azúcar glas–. Pues de escuchar la cancioncilla esa de marras he llegado a odiar el merengón. De Ciudadanos nos queda su dedicación a Venezuela, muy “loable”por otra parte, pero hace mucho que Simón Bolívar la liberó de los españoles. ¿Es que no hay problemas en nuestro país que tenemos que ir a buscarlos allí? Y termino con Unidos Podemos. En el poco tiempo que, coaligados o no, han gobernado en distintos ayuntamientos, han demostrado que se puede ahorrar mucho y bien. Su campaña de catálogo de Ikea no ha estado está mal. No se puede entender que en el PSOE no sepan o no quieran montar muebles con ellos, si yo lo he hecho, cualquiera puede. Solo una pega. Los adquiridos de papel prensado y “lacados” amarillean con el tiempo y el día que tienes un escape de agua, te quedas sin mobiliario. Espero que los socialistas sepan elegir. Así pues, a la hoguera, a la hoguera los díscolos diablos que el fuego purificará. Caminaré sobre las ascuas para que mi deseo se haga realidad. ¡Y hasta nunca PP!

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