Número 55, Opinión, Rosa Palo
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La gosadera

Por Rosa Palo 

ESTHER-BAEZA-(ROSA-PALO)

Rosa Palo

Que la canción del verano sea el merengue pepero es el anuncio del fin de los tiempos, de la civilización occidental y de la carrera de Georgie Dann: el bimbó, la barbacoa y el chiringuito han quedado barridos por este tsunami de ritmo sabrosón que todo lo inunda, que se formó la gosadera, Génova 13 me lo confirmó. El merengue pepero tiene mucho hot, tiene mucho tempo y tiene mucho down; es muy de cubierta de crucero, de pachanga veraniega, de Orquesta Expresiones, de casette de gasolinera, de gala de Murcia, qué hermosa eres, de hogar del jubilado, de gitano con pínfano y cabra. El merengue pepero es la leche, Merche. Y peligroso: se te mete en la masa de la sangre y se te queda allí, enfeltrío, como un virus latente que despierta cuando menos te lo esperas, y un día aciago te descubres a ti mismo tarareándolo en la ducha, y los pies se te van solos, y te enjabonas los sobacos al ritmo sabrosón. Entonces, y sólo entonces, le das la razón a Groucho Marx porque comprendes que hemos salido de la nada para alcanzar las más altas cotas de la miseria; de la musical, por lo menos. Sólo falta que Paquirrín haga la versión pastillera para completar esta espiral de violencia sonora a la que nos están sometiendo. Kiko feat. Mariano, brother, que tienes mucho flow, y perrea, perrea, y son las ocho y ponme otra de kalimocho. Ya saben: todo lo que no moleste y sea tal, está bien.

Averiguar en qué estarían pensando esas cabezas con exceso de gomina cuando hicieron esa versión del himno es tan difícil como saber en qué estarían pensando aquellas cabezas con falta de acondicionador cuando hicieron el catálogo de Ikea. Me parto y me mondo. La vieja política contra la nueva, el movimiento de cadera contra la llave Allen, el calor tropical contra el frío nórdico. Y de remate, el debate. El de Las mujeres primero, digo. Amárrame esos pavos. O esas pavas, que nos tratan como tales. “Ni las primeras ni las últimas: a la vez”, dice Luz Sánchez-Mellado. Pues eso. Soraya, que es más lista que ninguna, no va porque está tomando clases de merengue, que después de salir en El Hormiguero le ha cogido el gusto al meneíto. Y así estamos: toda España bailando al ritmo que nos marcan y el pobre Georgie sin un mal bolo que llevarse a la boca. Competencia desleal, se llama. Y yo que me creía que la canción del verano iba a ser la de Ojete Calor.

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