El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Marjo Garel, Número 56, Opinión
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Ganó el miedo

Por Marjo Garel / Ilustración: El Koko Parrilla

MARJO GAREL

Marjo Garel

¡Adiós, utópica esperanza! ¡No puedo darte la bienvenida cruda realidad! Por mucho que te empeñes, no te puedo invitar a mi casa; en mi esqueleto, no cabemos las dos. Hoy será un día de prueba, pero mañana, ¡ay mañana! estoy segura de que comenzaré de nuevo a construir mis sueños y mis castillos en el aire, donde reinará de nuevo la honradez y todos los ciudadanos tendrán empleos bien pagados, esos que necesitan tantos ciudadanos para labrarse el futuro y el de sus hijos. Yo, que ya llevo caminado más de tres cuartos y medio de mi vida, seguiré sin tener miedo a los cambios necesarios. A los que el miedo les ha vencido, les digo que ese no es el camino. Habrá que luchar con los enanos de las alcantarillas que el miedo convirtió en gigantes y algunos en molinos. Esta vez no serán solo los políticos y su urdimbre los responsables. No serán solo ellos quienes hayan contribuido al Estado del malestar. Esta vez han sido los políticos apoyados por vosotros, los que habéis tenido miedo. ¿Qué país estáis construyendo para vuestros hijos y nietos? ¿Qué prestaciones miserables por desempleo? ¿Quiénes os atenderán en un futuro en la Sanidad pública, si se la están cargando? En buena lid, os felicitaría por haber ganado las elecciones. Pero no, no puedo felicitar a quienes han apoyado un país sin derechos, lleno de fraude y de procesados dispuestos a robarnos de nuevo.

Hay otra España –siempre dos Españas, qué razón tenía Machado– y ayer una de ellas nos ha vuelto a  helar el corazón. Espero que el tiempo os abra los ojos y la mente porque la realidad y la verdad las habéis tenido delante de vuestros ojos y no las habéis querido ver. No quiero renunciar a mi nacionalidad española para que un grupúsculo se hinche el pecho y grite que ellos son España y nadie más. YO también soy España, la que está harta de la negrura que envuelve el país, harta de que nuestros conciudadanos solo tengan trabajo como camareros y sean explotados y de qué manera. Harta ya de que no surjan buenas empresas de investigación que nos aúpen al nivel de otros países y harta de que se paseen por el solar patrio los sinvergüenzas que se han llenado los bolsillos, que se ríen en nuestras caras y que hoy se carcajean hasta lo indecible. Que de tanto reírse del pueblo acaben ellos, no en los bancos azules del Congreso de los  Diputados, sino en el banquillo de los acusados, aherrojados para que no huyan. Eso es lo que de verdad les deseo. Pasado este lunes cenizo y cuasi negro, cuando llegue el martes ya estaré de nuevo marchando al compás que marca el dios de la guerra, de la guerra dialéctica, intentando levantar la otra España, la que nos merecemos, sin tanto marchante/mangante que nos siga pisando el cuello y sin tanto pobre de mente besando los pies del señorito.

Quiero MI España libre de mercaderes y mercachifles, de flautistas de Hamelin y de aquellos que gritan ¡que viene el lobo! Al lobo hace años lo tenemos metido en el corral, devorando a todo pobre desgraciado que se le pone por delante. Quiero un país solidario con los que menos tienen, quiero un país que ayude a los que huyen de la guerra y quiero recuperar los derechos, que mucho me temo, seguirán recortándonos.

Espero que la cordura regrese y se borre el miedo de una vez por todas del ADN humano, ese que parece haberse enquistado en muchos españoles.  No escuchéis más el sonido de las sirenas amenazantes, son ellos quienes las propalan con sus mentiras.  Solo el cambio traerá las mejoras que precisamos y espero que por el bien de todos, el cambio nos llegue más pronto que tarde.

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PEDRO EL KOKO PARRILLA

El Koko Parrilla

 

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