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Españoles, Franco está vivo

Un operario retira la escultura del general López Pinto de Cartagena.

Por Redacción de Gurb / Foto: Pedro Martínez. Domingo, 12 de junio de 2016

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Poco a poco, aunque lentamente, los monumentos y símbolos franquistas se van retirando de las ciudades y pueblos de España en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Los ayuntamientos y comunidades autónomas gobernadas por partidos de izquierdas de reciente aparición han dado un nuevo impulso a esta asignatura pendiente de nuestra democracia, pese a que aún se producen noticias polémicas, como la decisión de los habitantes de Tortosa (Tarragona) de mantener el monumento franquista sobre el río Ebro. Esta medida ha reabierto la polémica sobre la pervivencia de símbolos y vestigios del régimen en otras localidades de España, donde todavía son visibles las marcas de cuarenta años de dictadura.

La Ley de Memoria Histórica, aprobada en diciembre del 2007, establece que las administraciones deben tomar las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas u otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura franquista. Quedan excluidas las menciones que sean de estricto recuerdo privado sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas o artístico-religiosas protegidas por la ley. Ocho años y medio después, se han desmontado monumentos, se han apartado placas y se han retirado honores a personajes del régimen, pero sigue habiendo pruebas palpables del mismo en un número muy difícil de cuantificar.

Una de las decisiones más sonadas ha sido la del municipio de Tortosa, en Tarragona, cuyos ciudadanos han acordado en una consulta popular mantener el monumento franquista −el más grande de Cataluña− ubicado en el Ebro a su paso por la ciudad. Fue dos días después de que el pleno del ayuntamiento decidiera revocar por unanimidad el título de alcalde honorario y perpetuo concedido a Francisco Franco en 1964. A fecha de hoy se mantienen en pie monumentos en su honor en muchos rincones de Cataluña. Según el Memorial Democrático de la Generalitat de 2010, en esta comunidad autónoma quedan 7.700 símbolos falangistas. La mayor parte son placas de vivienda (93%), pero también se encuentran 41 rótulos de calles y plazas, 37 monumentos, 26 cruces y 20 grabados o relieves vinculados directamente a la dictadura. El ayuntamiento de Barcelona, regido por la alcaldesa Ada Colau, ha iniciado ya los trámites para la retirada de estos símbolos, sobre todo las placas del Instituto Nacional de la Vivienda, que muestran el escudo de la Falange Española y de las JONS. La iniciativa afecta inicialmente al distrito de Nou Barris. Además, el Gobierno municipal se ha involucrado en varios procesos penales, uno de ellos contra los pilotos italianos que bombardearon Barcelona.

En la aplicación de la ley sobre la memoria histórica, cada municipio es un mundo. Así, los vecinos de Alberche del Caudillo (Toledo) decidirán en referéndum si se quita o se mantiene el apellido franquista del pueblo. Controversia hay también en Palma de Mallorca, donde el ayuntamiento aprobó la demolición del obelisco erigido en 1949 en el parque de Sa Feixina, en homenaje a los casi 800 muertos del hundimiento del crucero Baleares en 1938, pero hace solo unos días el Consell de Mallorca paralizó el derribo para resolver un recurso en contra de la asociación de vecinos del barrio.

Para muchos, el mayor exponente de la simbología franquista sigue siendo el Valle de los Caídos, pese a que la Ley de Memoria Histórica prohíbe los actos políticos o que exalten la Guerra Civil o la dictadura y fija que se rija estrictamente por las normas aplicables a los lugares de culto y cementerios públicos. La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, abogó recientemente por cambiar el nombre al Arco del Triunfo de la ciudad y llamarle El Arco de la Concordia o El Arco de la Democracia. De hecho, con la llegada de Ahora Madrid al ayuntamiento de la capital se ha impulsado el cambio de nombres a calles vinculadas con el franquismo y la retirada de símbolos, en actuaciones que han estado marcadas por la polémica. Por otro lado, la Comunidad de Madrid declaró en abril Bien de Interés Cultural (BIC) la plaza Mayor de Brunete, inaugurada en 1946 por Franco y en la que perduran varios elementos franquistas, y lo hizo por motivos “exclusivamente arquitectónicos y culturales”.

Por su parte, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Valencia ha aprobado últimamente la retirada de ocho símbolos franquistas de edificios institucionales del Arzobispado, el Ministerio de Interior, la Conselleria de Educación y algunos grupos de viviendas, en cumplimiento de la ley. En concreto, la propuesta de la responsable municipal de Cultura, Gloria Tello, insta al Arzobispado a la retirada de dos símbolos franquistas, otros dos al Ministerio de Interior, también dos a la Conselleria de Educación, y los dos últimos localizados en grupos de viviendas de Valencia, según ha informado el consistorio en un comunicado. Castellón también se resiste a aplicar la ley. Según el Grup per la Recerca de la Memòria Històrica, en esta provincia todavía perduran 58 símbolos preconstitucionales y al menos 14 de ellos se encuentran en la capital. Uno de los más importantes se sitúa en la fachada de la Iglesia de la Trinidad, en pleno centro de la ciudad, donde hoy todavía puede leerse el nombre de José Antonio Primo de Rivera. Lo mismo ocurre en la iglesia de San Agustín. La concatedral de Santa María también conserva simbología franquista en su piedra inaugural, en el lateral derecho. En Valencia, el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica se queja de que los nombres de las calles prácticamente no se han tocado desde la transición y que hay unas 30 vías públicas y avenidas que “son susceptibles de ir contra la ley”. En Alicante la situación es parecida.

En el País Vasco apenas quedan vestigios de la época franquista. Uno de los más destacados es el águila imperial situada sobre la fachada de la delegación provincial de Hacienda de Bizkaia, en Bilbao. Esta comunidad autónoma lleva años aplicando leyes de memoria histórica y de la dictadura apenas queda ya el recuerdo de quienes la sufrieron en sus carnes.

Próximo a Valladolid, en el cerro de San Cristóbal, comenzó en febrero el desmontaje del conjunto monumental dedicado en 1961 al líder falangista Onésimo Redondo, que aún cuenta con otro laudatorio en Labajos (Segovia), donde murió en una refriega con milicianos. Otros vestigios famosos en Castilla y León son el medallón dedicado a Franco en la Plaza Mayor de Salamanca, aún muy presente y objeto de continuas agresiones.

En diciembre de 2008 el Ayuntamiento de Santander retiró la última estatua ecuestre de Franco que permanecía en un espacio público de España. La figura se llevó a un almacén municipal y allí sigue. Sin embargo, en algunos municipios como el de Santoña existen numerosos símbolos de la dictadura, entre ellos un gran monolito en homenaje a los caídos y una calle con el nombre de Carrero Blanco.

Queda en Galicia la Cruz de los Caídos de Vigo a los pies del monte de O Castro, salvada de la piqueta por una decisión del Tribunal Superior de Justicia, que revocó una sentencia previa de un juzgado vigués que ordenaba su retirada. Además, hay decenas de iconos fascistas repartidos por toda la comunidad autónoma gallega.

El Ayuntamiento de Cartagena (Murcia) inició esta semana la retirada de símbolos franquistas de las calles y plazas del municipio, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Los bustos del almirante Bastarreche y del general López Pinto, en las plazas que llevan sus respectivos nombres, han sido los primeros desmontados por orden de la institución. El concejal de Interior, Francisco Aznar, supervisó en persona la retirada del busto de Bastarreche. La Confederación Hidrográfica del Segura retiró hace unos días la placa de inauguración del pantano del Cenajo (Moratalla) de 1963.

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Retirada del busto de López Pinto, en Cartagena.

Oviedo se lleva la palma en Asturias en lo que se refiere a incumplimientos de la ley de memoria. Lo denuncia la asociación 13 Rosas, que explica que, en el inventario de calles, estatuas, placas y demás alusiones franquistas diseminadas aún por la ciudad, lo que más sigue llamando la atención es el medallón de la plaza de España con la efigie de Franco, incrustado al pie de una escultura de Juan de Ávalos, el mismo artista que trabajó en el diseño del Valle de los Caídos. Gijón ha trabajado algo más en este aspecto, pero todavía se pueden encontrar vestigios del antiguo régimen.

Aragón también avanza lentamente en este asunto. En Ejea de los Caballeros (Zaragoza) se retirarán las placas con el yugo y las flechas después de aprobar una moción (con el voto en contra del PP) presentada por Ejea y pueblos En Común. Además, la Asociación por la Recuperación e Investigación contra el Olvido ha denunciado que son muchos los símbolos que exaltan la dictadura y que deben ser retirados, entre ellos el escudo con el águila imperial del puente de Santiago en Zaragoza. La mayor parte de los vestigios franquistas, no obstante, están en edificios de la Iglesia, como en la de San Francisco de Barbastro, en Huesca, en recuerdo de los caídos por el bando franquista. En Aragón aún hay placas con los nombres de los fallecidos del bando nacional en fachadas de algunas iglesias o en cementerios, como en Cariñena o en Belchite. También Teruel está afectado por la polémica.

Las Islas Canarias tampoco quedan a salvo de este suspenso general de España en memoria histórica. En Tenerife se derribó a finales del año pasado el monolito del monte de Las Raíces que conmemoraba la reunión que el 17 de junio de 1936 un grupo de oficiales y el entonces comandante general de Canarias, Francisco Franco, mantuvieron para preparar el golpe militar.

En Mérida está previsto eliminar la inscripción levantada en honor al falangista José Antonio Primo de Rivera, que preside el muro de la concatedral de Santa María. A su vez, en La Rioja la asociación La Barranca ha llevado a los tribunales al Ayuntamiento de Logroño, concretamente al juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1, por incumplir la Ley de Memoria Histórica y “mantener calles y simbología exaltadora del franquismo y la dictadura”. En La Rioja subsisten numerosas calles con nombres relacionados con la Guerra Civil (solo en Logroño hay al menos 17 vías públicas).

Nombres franquistas sobreviven en callejeros de todo el país. El Gobierno de Navarra y la Federación Navarra de Municipios y Concejos han puesto en marcha un programa de retirada de toda la simbología franquista, que incluye la elaboración de un censo. Uno de los símbolos franquistas de mayor visibilidad hasta ahora ha sido la laureada del frontón del Palacio de Navarra.

Ayuntamientos como el de Guadalajara quieren cambiar nombres de calles; en Cuenca están pendientes de retirar un escudo de Falange de la fachada de la catedral, y en Albacete planean eliminar un águila franquista de la puerta principal del Palacio de la Justicia en la plaza el Altozano.

En Andalucía, hace solo dos años la Junta ordenaba retirar el monumento a José Antonio Primo de Rivera de Granada, así como escudos, nombres de calles y plazas en diferentes municipios de la región. En total subsisten más de 200 símbolos franquistas. Las instituciones se dieron un plazo de 18 meses tras la aprobación por parte del Gobierno andaluz del anteproyecto de Ley de Memoria Democrática.  Sin embargo, aún queda mucho trabajo por hacer.

Hace solo unos días, el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de Melilla admitió a trámite una denuncia contra la presencia de símbolos franquistas en la ciudad y que afecta como demandado al ayuntamiento melillense. Ésta se refiere, entre otros, a la estatua ecuestre dedicada al dictador Francisco Franco situada en la avenida General Macías.

Hoy, cuarenta años después de la muerte de Franco, puede decirse que en muchas ciudades españolas el recuerdo del dictador pervive como si no hubiera pasado el tiempo. ¿Desidia o nostalgia reverencial?

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2 Kommentare

  1. BLANCA dicen

    Ah! y se me olvidaba, el aguila imperial aparece ya en el escudo de los reyes catolicos, cuando España era un imperio. Otro detalle de la historia que se olvida o se empeña en olvidar.
    Ese rencor, ese empeño en cambiar y modificar y borrar y olvidar es lo que 40 años despues demuestra lo que les mueve y alimenta y aviva rescoldos
    Su grito de guerra en otras ocasiones seria “menos cambiar de nombre las calles y quitar estatuas…. y más escuelas y hospitales…. jajaja

  2. BLANCA dicen

    Ni desidia ni nostalgia reverencial, historia, la historia de nuestros pueblos y ciudades, en definitiva de España y que nos ha hecho llegar a donde estamos y ser quienes somos. Igual que se mantienen monumentos de cualquier otra epoca. Soy de la opinion de que la historia no es un plato de menestra en la que se elige ver y estudiar la patata frita y se aparta la col, se come todo. Y hay que vivir con ello, con todo. Levantar la cabeza y seguir adelante.

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