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Los olvidados del terremoto de Lorca

Instante del terremoto de Lorca que fue captado por la fotógrafa Gloria Nicolás.

Por Julia Castro / Foto: Gloria Nicolás. Sábado, 14 de mayo de 2016

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Han pasado cinco años desde aquel fatídico 11 de mayo de 2011, cuando la tierra empezó a temblar en la localidad murciana de Lorca, desatando el pánico entre sus habitantes, destruyendo casas y alterando para siempre la vida en esta hermosa y apacible ciudad de la comarca del Alto Guadalentín. Nada será lo mismo allí después de aquellos días de escombros, sirenas y gente que, asustada, vagaba por las calles preguntándose por qué.  Y aunque sus vecinos tratan de olvidar, de superar las heridas y de seguir adelante, aún viven con la inquietud del “cuándo volverá a suceder”, del “cuándo volverá a temblar la tierra” porque, como dice Pedro, un lorquino consultado por Revista Gurb, “es casi seguro que otro terremoto volverá a sacudir la zona más pronto que tarde”. Hace solo unos días, la tierra volvió a sacudir los cimientos de la ciudad, desatando todas las alarmas y trayendo a la memoria de los vecinos aquellos días de tragedia y angustia. Esta vez fue mucho menos intenso, un terremoto de 3,7 grados en la escala Richter y cinco kilómetros de profundidad, pero se ha dejado sentir en la Ciudad del Sol y en municipios como Molina de Segura, Cieza, Alcantarilla, Alhama de Murcia y la capital murciana.

El gran seísmo de 2011, el más importante en España de los últimos años, provocó nueve muertos y más de 300 heridos, dejando un balance de daños por valor de más de 1.000 millones de euros. Años después de los movimiento sísmicos que asolaron Lorca, más de 400 familias siguen sin poder regresar a sus hogares, según la Plataforma de Vecinos Afectados por los Terremotos, el colectivo que ha llevado la voz de los damnificados a las instituciones. Numerosas viviendas y edificios siguen sin ser restaurados y la vida en Lorca prosigue con normalidad, pese a que no hay una sola persona que no se pregunte cuándo volverá a suceder. Cientos de lorquinos tratan de superar el trauma, pero resulta complicado, en buena medida porque las ayudas del Gobierno para el proceso de reconstrucción no terminan de llegar, por lo que muchos no pueden rehacer sus vidas, sus casas, y volver a la normalidad. Al desastre natural se une otro desastre casi más incomprensible aún: el de las trabas burocráticas. Según el portavoz de la plataforma, Juan Carlos Segura, “los lorquinos que aún no han vuelto a casa son un cuarenta por ciento de los que perdieron sus hogares como consecuencia de los temblores, que causaron el derribo posterior de 1.152 viviendas habitadas en el momento de la tragedia”, según informa el diario digital La Crónica del Pajarito. Y lo que es aún peor, unas 60 familias se encuentran en el minuto cero cinco años despúes de los terremotos, con sus casas amenazando ruina, mientras “litigan en los tribunales con el Consorcio de Compensación de Seguros por discrepancias sobre las indemnizaciones a percibir”.

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Una familia pide ayuda en el momento del seísmo.

El retraso en el pago de las ayudas públicas cuando se produce un siniestro de estas características es algo que viene sucediendo con demasiada frecuencia en España. El Gobierno y el Parlamento se suelen movilizar con relativa rapidez para dictar decretos de ayuda y de compensación por los daños. Otra cosa es que el dinero llegue a las manos de los afectados con la misma rapidez. Sucedió por ejemplo en el incendio registrado en agosto de 2007 en la comarca de l’Alcalatén, en Castellón. Pese a que los decretos se firmaron en pocos días, todavía hoy hay afectados que no han cobrados las ayudas.

En Lorca, esta situación que la plataforma de afectados califica de “lamentable” está provocando que al menos 12 millones de euros de fondos públicos que en principio tenían el carácter de urgencia aún no hayan llegado a los vecinos damnificados. Ese es el montante pendiente del total de 78,3 millones de euros aprobados por la Comisión Mixta, integrada por los gobiernos de España y Murcia. Eso en lo que afecta a los propietarios, porque todavía quedan decenas de usufructuarios, arrendatarios o dueños de segunda residencia que nada saben del dinero. El cansancio de los afectados que luchan para cobrar sus ayudas ha hecho mella en algunos de ellos, que al final han desistido de reconstruir sus casas por falta de ayuda y “han dejado colgados” al resto de los miembros de sus comunidades vecinales.

“Fue corto, pero estremecedor. Los muebles saltaban, el suelo se movía de un lado para otro y del techo empezaron a caer cascotes. Nada que ver con la sacudida de antes. Me dije: Este es mi final”, recuerda Amor Hernández, vecina de Lorca de 47 años que vivió aquellos días de angustia. Pero más allá del recuerdo del fatídico día en que la tierra se abrió por los cuatro puntos cardinales, el drama se agudiza porque el dinero para la reconstrucción no llega: “Algunos mayores se han muerto esperando las ayudas”, recuerda Lario, otro vecino que aún no ha percibido la compensación. Es el caso de Juani, vecina de La Viña: “En el Ayuntamiento me dijeron que pidiera un crédito, o que me dejaran el dinero mis familiares hasta que llegaran las ayudas. Me parece vergonzoso que el ayuntamiento presione a los vecinos en vez de presionar a la comunidad autónoma, que es la responsable de que llegue ese dinero”.

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El caos se apoderó de las calles de Lorca.

Cinco años después, todavía hay 13 familias viviendo en los barracones que Cruz Roja habilitó en el barrio de San Fernando, el más afectado por el seísmo. Cinco años viviendo en una especie de ratonera que es un horno en verano y una nevera en invierno: “Yo cojo la silla y me siento aquí fuera, en la calle. Dentro ya no puedo estar. Mi marido ha enfermado aquí”, asegura una vecina que dice sentir miedo ante posibles represalias del ayuntamiento. “Creo que me moriré y no veré una casa nueva”, se lamenta. Miembros de la Asamblea de Vecinos Damnificados por los Terremotos se preguntan si no tendrán que volver a salir en manifestación, una vez más, al grito de “¿qué pasa, qué pasa? ¡que no tenemos casa!”.

El primer seísmo fue 4,4 grados en la escala Ritcher, con epicentro en el noroeste del casco urbano, y sembró el pánico entre los vecinos. Dos horas más tarde hubo una réplica aún más fuerte, de magnitud 5,1 grados, que acabó con la vida de 9 personas y dejó más de 300 heridos. Rugía la Falla de Alhama de Murcia y sus efectos devastadores se sintieron en toda la Región de Murcia. Múltiples réplicas se producían en las horas siguientes, desatando el caos y el terror en la población. El balance fue desolador: decenas de casas quedaron completamente destrozadas, los edificios atravesados por grietas, las cornisas cayeron y los vehículos fueron aplastados por escombros. El terremoto dejó a Lorca prácticamente arrasada y muchas personas se quedaron sin sus hogares y pertenencias. Fue especialmente grave el siniestro de Lorca debido a la combinación de dos factores fatídicos: la escasa profundidad (un terremoto a un kilómetro de hondura es algo muy excepcional) y una magnitud considerablemente. En total, el incidente desarrolló la misma potencia que una explosión de 200 toneladas de TNT, aproximadamente.

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Estado en que quedaron varios coches tras el seísmo.

En un primer momento fue el Consorcio de Compensación de Seguros quien que se encargó de pagar las indemnizaciones a los perjudicados que tenían contratadas pólizas de seguro. En una primera evaluación del Consorcio, se cifraron las indemnizaciones en torno a los 65 ó 70 millones de euros, según indicó en su día la entonces ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado. No obstante, el Consorcio efectuó pagos por un total de 495,2 millones de euros, correspondientes a 28.038 solicitudes de indemnización, según datos de la organización. Las personas que no tienen contratada una póliza de seguros, normalmente reciben ayudas por parte del Gobierno para hacer frente a los daños de la catástrofe. Otras veces, no obstante, sirven para compensar el seguro, pero en ningún caso pertenecen al Consorcio. En el caso de Lorca, su alcalde, Francisco Jódar, explicó a varios medios de comunicación que ya se han concedido 63 millones de euros en ayudas públicas de los 78 que se habilitaron para esta catástrofe, lo que supone un 80 por ciento del total. El 20 por ciento restante corresponde, según el primer edil, a expedientes cuyo fin se ha cambiado durante la tramitación o bien están sujetos a reclamaciones. No obstante, la Asamblea de Vecinos de Lorca Afectados por los Terremotos hizo público en julio un informe de situación, en el que indica que solo unas 450 de las 1.152 familias que se quedaron sin casa han conseguido reconstruir su hogar en este periodo. “En su mayoría, estos vecinos son los que disponían de pólizas de seguros que les han permitido iniciar la reconstrucción porque sus indemnizaciones fueron justas y acordes con la situación que se vivió”, indican desde la plataforma.

Hoy los científicos tratan de determinar por qué se produjo el terremoto, que podría estar relacionado con un descenso continuo del nivel de las aguas subterráneas, que hubiera generado un desplazamiento de toda la zona. Los científicos de la universidad de Western Ontario estimaron que el descenso de 250 metros en el nivel freático podría haber favorecido el terremoto, pero no se han atrevido a valorar si es la causa principal debido a la dificultad que supone estudiar los orígenes de los terremotos.

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