El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Juanma Velasco, Número 53, Opinión
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De los neocon a los neocomunistas

Por Juanma Velasco / Viñeta: El Koko Parrilla

Juanma Velasco

Juanma Velasco

Es lo que tiene pertenecer a un país sin apenas lectores más allá del Facebook y del Twitter, que cuando algún estratega sombrío de la comunicación política lanza un eslogan, un concepto, una idea con la finalidad de que se convierta en eco, en tendencia, o en eco tendencioso, esa mayoría corderil, incapaz de tener orgasmos intelectuales propios, incluso siquiera reflexiones, convierte en balido el nuevo axioma y lo devuelve, amplificado, tergiversado con el punto de sal de cada uno, al ecosistema de las conversaciones para contento del estratega.

Con el lanzamiento a la atmósfera de la cotidianidad a pie de pueblo de los términos comunista y comunismo debió suceder algo parecido. A raíz de la consolidación del pacto Podemos-IU, a algún artificiero del PP (quién sabe si de Ciudadanos también), se le ocurrió que podría fabricar un explosivo de detonación controlada si resucitaba esos términos para arrojarlos a la plebe, siempre ávida de reflexiones ajenas para hacerlas pasar por suyas en los bares, en las comisarías, frente a las máquinas de café, en los bancos de los tendidos de sol.

Y así fue como dos partidos a los que hace cuatro meses nadie asociaba, pública, expresamente con el comunismo, han sido estigmatizados más que por la palabra por el concepto. Sin variar sus postulados, ni sus estatutos, ni sus programas, el binomio electoral Podemos-IU ha pasado de ser bolivariano (muy raído ya el vocablo) a comunista, mejor si se pronuncia con desprecio, o con énfasis, o silabeándolo con tono milenarista para que penetre profundamente en los subconscientes de los asustadizos. Coo-muu-niis-taaa.

A la vista del éxito insospechado de la propuesta de desacreditación ideológica hacia la coalición de izquierdas, los tertulianos afines al PP, casi todos; los alcaldes tardofranquistas, los candidatos a repetir escaño, los albaceas afines a esa derecha e incluso los descendientes de antiguos comendadores, se han afanado en balar lo recomendado hasta llevar el concepto del neocomunismo a las más recónditas salas de estar de los pueblos de la Demanda burgalesa.

Y ya puestos, con la palma de la mano extendida sobre los versículos del Apocalipsis, los voceros de este inamovible, a mi pesar, reino de España, rememoran, tras echar mano de la Wikipedia para parecer doctos ante los micrófonos, los carcinomas de la II República, la matanza de Paracuellos atribuida a Carrillo; las purgas de Stalin, las extravagancias de Kim Jong-un y toda la batería de estropicios humanos que los distintos regímenes comunistas han llevado a cabo a lo largo de la Historia, que sí, que también, que son ciertos algunos.

Poco importa si Podemos-IU vienen con una declaración de paz y de igualitarismo bajo el pacto, importa asustar a las viejas y a los menos viejos, importa arengar con el concepto ideológico más antagónico posible a esa derecha de gomina y canapé prestado, para que ésta hinche su pecho español y vibre de patriotismo carasolado cuando se menciona el posible advenimiento de esos nuevos bautizados comunistas que hace cuatro meses sólo eran, en el caso de IU, la izquierda, la verdadera izquierda, amable incluso por representar esa minoría que no amenazaba en las urnas (más bien favorecía) a los partidos tenidos como grandes, especialmente al PP.

Alberto Garzón, a pesar de la renuncia de su partido a la reivindicación de la República como modelo de estado, ha pasado de ser un líder con rostro de chico de barrio comprometido a ser un adulador de Fidel Castro. En lo que concierne a la reputación de Pablo Iglesias ya viene casi acuchillada de serie y el tránsito de bolivariano a neocomunista sólo le habrá provocado la sonrisa sardónica de quien sabe que es más temido que querido allende los suyos.

Me provoca un absceso de tristeza encorajinada el contemplar un país tan polarizado, una brecha ideológica que parece lo suficientemente ancha para no salvarla con la pértiga de la conciliación, tan maltrechas la relaciones, tan lleno el foso de las desacreditaciones recíprocas, tan frentistas, en todas direcciones,  las comparecencias, tan recelosos cada uno de lo suyo, tan alejados de lo mío, de lo nuestro.

Si la suma de Podemos-IU ha posibilitado la resurrección, aunque sea meramente léxica, del viejo y desgalichado comunismo español para rehabilitar la igualdad, me declaro comunista sin tapujos semánticos.

Queda mes y medio, hasta el 26J, para exprimir el término, qué suplicio auditivo para la inteligencia. Pero como no bastará con el afloramiento del comunismo como único icono arrojadizo del mal para revertir las intenciones de voto, con seguridad ya debe de haber una legión de bautistas a sueldo de las derechas, de la vieja y de la nueva, a la búsqueda del siguiente concepto milenarista que despierte una nueva ola de conservadurismo temeroso entre tanto inculto, muchos de ellos a su pesar, y entre tanto medroso como persiste en esta España de santos y de señas.

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PEDRO EL KOKO PARRILLA

El Koko Parrilla

1 Kommentare

  1. El movimiento llamado 15 M no nos creamos que fue todo lo que la prensa , “deformativa” nos conto y nos sigue contando, fue un movimiento programado por el propio Sistema , para dar una salida controlada a sus cada vez más agudas crisis sistémicas, lo que hoy es el movimiento PODEMOS es la prueba de que el Régimen Monárquico no correría peligro con ellos en el poder, seria repetir la historia de la 1ª “Transición” entonces cumplió el papel de engañabobos el PSOE , haciéndose pasar por socialista consiguió que el Régimen neo franquista cuajase y durase ya casi cuarenta años. Los de PODEMOS no son ningún peligro para este Régimen corrupto, nunca han puesto en cuestión la Monarquía fundada por Franco, ni tampoco mencionan la lucha de clases ni la toma del poder para favorecer a las clases trabajadoras. Solo hablan generalidades de justicia social y acabar con la casta, pura palabrería para ilusionar a una población harta de tanto chupóptero, pero que con Podemos en el gobierno seria más de lo mismo. PUES SERIA UN DIGNO REPRESENTANTE DE LOS PODERES FACTICOS QUE LLEVAN CONTROLANDO EL ESTAO ESPAÑOL DESDE EL 39 CON FRANCO COMO REFERENCIA Los poderes facticos del Estado seguirían intactos, sería una segunda transición, un segundo engaño al pueblo.

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