Lidón Barberá, Número 51, Opinión
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¿Qué quieres ser de mayor?

Por Lidón Barberá

Lidón Barberá

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Los universitarios parece que no son tontos. Sobresalto al leer un informe publicado hace unos días que afirma que hasta un cuarto de los universitarios aspira a ser funcionarios. En una situación en la que la crisis afecta especialmente a los chavales que aún están formándose, muchos de ellos ven el trabajo seguro y de por vida (que cada vez abunda menos, inocentes) el futuro idílico que les vendieron cuando eran pequeños. El de la casa, la familia, el monovolumen y el apartamento en la playa. En segundo lugar, quieren trabajar en multinacionales, que a no ser que la líen mucho son como el funcionariado de la empresa privada con fichajes y ascensos, algo que le da más emoción. Y a veces se gana más pasta, claro.

Ese dato ya no llama la atención, pero sigue diciendo mucho de cómo somos y de cómo educamos: nada de riesgos, camino seguro, lo material por delante. En el otro extremo, casi el 20% de los universitarios quiere crear su propia empresa, una cifra que en el caso de la Comunidad Valenciana se dispara hasta el 30%, muy por encima de los que aspiran a la función pública.  O los valencianos son (somos) muy emprendedores o ven (vemos) lo público tan esquilmado que damos por hecho que no habrá oposiciones en, por lo menos, tres generaciones.

Las oficinas estilo Google, ir al despacho en zapatillas, convertir tu afición friki en una profesión de futuro y currar con tus colegas es posiblemente la imagen del emprendimiento que tienen muchos universitarios. O quizá es que se plantean poner en marcha sus propios negocios porque lo ven todo tan negro que no se imaginan ni haciendo de opositar una forma de vida ni tampoco vagando de empresa en empresa en busca de una oportunidad.

Los parias del estudio (y de todo, para qué engañarnos) son los autónomos. Sólo el 3% de los universitarios españoles quiere ser trabajador freelance (cuando los autónomos son –somos– alrededor del 21% de los ocupados en España). Parece que es algo que nadie elige, sino que se hace únicamente cuando no queda otra opción. Claro, trabajar en la mesa del comedor y mendigar facturas no vende, aunque vaya a acabar siendo la realidad para mucho más de ese 3%.

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