Artsenal, Humor Gráfico, Número 51, Opinión, Óscar González
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Paraísos, piratas y evasores

Por Óscar González / Ilustración: Artsenal

Óscar González

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El escándalo que se ha montado con los papeles de Panamá recuerda mucho a la mítica escena de Casablanca en la que el capitán Renault clausura el Café de Rick porque se acaba de enterar de que allí se juega, mientras un camarero le entrega sus ganancias en la ruleta.

Panamá siempre había tenido la consideración de paraíso fiscal, hasta que en el año 2009 el Gobierno de Zapatero decidió eliminarlo de esa lista negra. Formalmente, el motivo por el que el estado centroamericano dejó de pertenecer a ese selecto club de cooperadores necesarios fue la suscripción de un convenio de doble imposición con cláusula de intercambio, lo que en castellano normativo viene significando que se acordó con el gobierno de la república caribeña que no pondría trabas a la Agencia Tributaria cuando esta solicitase información sobre posibles infracciones o delitos fiscales.

Por esas casualidades de la vida, fue ese mismo año cuando Sacyr se hizo con la ampliación del Canal de Panamá al mejorar notablemente la oferta de la segunda empresa clasificada en el concurso, la norteamericana Bechtel. Un portavoz de la firma estadounidense declaró días después que la oferta de Sacyr “no daba ni para poner el hormigón” y vaticinó que la constructora española intentaría renegociar el precio y, claro está, huelga decir que acertó.

Pero volviendo al tema de los piratas modernos, los que no viajan en galeones sino en clase business, estos han tenido siempre muy claro que su dinero estaba muy cómodo en Panamá. Interesa recordar que el Cártel de Medellín utilizaba los bancos panameños para blanquear el dinero que obtenía con el tráfico de drogas, uno de los principales motivos señalados por Estados Unidos para invadir el país y derrocar a Noriega. También conviene recordar que una amplísima flota de barcos extranjeros opera bajo la bandera de conveniencia panameña, un truco de manual para burlar las legislaciones impuestas por sus propios países, generalmente más restrictivas. ¿En serio alguien en su sano juicio podría creerse que un ministro español desconocería las “peculiaridades” de la República de Panamá?

No, claro que no. Este paraíso caribeño es de sobra conocido por toda esa gente que vive de coña a costa de los curritos, por los delincuentes de cuello blanco y traje de mil euros, por esos personajes que uno se podría encontrar en una calle de Ciudad de Panamá o en las páginas de una novela de John Le Carré; desde banqueros corruptos hasta ministros que cobran por el uso del sol, la galería de indeseables es amplia y diversa.

Y no sorprende demasiado ver cómo entre los nombres que aparecen en esos papeles del bufete panameño se encuentran notables de diferentes países del mundo, desde artistas hasta dictadores, todos unidos en amor y compañía, sin discriminaciones por cuestión de nacimiento, raza, sexo, religión u opinión.

Al contrario de lo que nos ocurre a la gente de a pie, todos aquellos que tienen capital que esconder o leyes que burlar poseen una verdadera conciencia de clase y saben que es del interés de todos disponer de una buena colección de refugios en los que descansar de cuando en cuando y evadir impuestos o blanquear capitales de manera cotidiana.

Y por tanto, la conclusión lógica es que acabar con estos paraísos sería una mera cuestión de voluntad política, pero cuando los que nos gobiernan no representan al pueblo, sino que son los “manijeros” del poder, no van a morder la mano que los alimenta. Porque, como dijo Warren Buffet, “por supuesto que existe la lucha de clases; y es la mía la que va ganando”. Y  lo saben. Y apuestan al caballo ganador.

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Artsenal

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2 Kommentare

  1. Oscar Glez. dicen

    Gracias por tu comentario, Txema.

    El otro día leía un artículo de Zizek en El Mundo sobre el tema de Panamá y cómo allí se encontraban ricos de todos los países y etnias del mundo. Su conclusión era muy similar a la tuya: sólo se ha arañado la superficie del asunto y esto seguirá pasando, porque la oligarquía necesita de este tipo de paraísos. El título del artículo era un muy revelador «¿por qué se lame el perro los testículos?» y la respuesta un muy descorazonador «porque puede».

    Un saludo y gracias por comentar.

  2. Txema Gallardo dicen

    MUY BUENO OSCAR.!!!!!
    LASTIMOSAMENTE CIERTO, Y SABEMOS QUE ESTO SÓLO ES LA PUNTA DE UN ICEBERG, QUE POR DESGRACIA NO SE DESACE NI SIQUIERA CON EL CAMBIO CLIMÁTICO…
    UN SALUDO AMIGOS.!!!

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